Mayte Uceda plasma en «El guardián de la marea» el dolor tras la I Guerra Mundial en Canarias

Laura Bautista | Las Palmas de Gran Canaria - 21 julio, 2021

La escritora Mayte Uceda (Asturias, 1967) recorre con su última novela, «El guardián de la marea» (Planeta), las calles de Las Palmas de Gran Canaria, pero de 1918, para contar una historia de amor capaz de vencer al olvido, en tiempos de gripe española, emigración y un feroz bloqueo naval en plena Guerra Mundial que sometió a Canarias a la miseria.

«Nadie estaba a salvo de una guerra como aquella», reflexiona en las primeras líneas de la novela Hans Berger, un personaje ficticio que nace de una historia real», explica a Efe su creadora.

En las páginas de Uceda, Hans es un militar alemán que trata de sobrevivir a los combates entre los submarinos germanos y la armada británica, un conflicto bajo el mar fruto del bloqueo que llevó a que la isla de Gran Canaria se ahogase en miseria y hambre hace 103 años.

Junto a él, la otra protagonista, Marcela Riverol, «deberá lidiar con su admiración por Hans, a la vez que sabe que es un hombre que viene de la guerra y es, en parte, el causante de su desgracia«. De la mano de ambos, «El guardián de la marea» escribe un relato de sentimientos encontrados «entre amor y recelo».

Mayte Uceda explica que «Marcela nace de la necesidad de crear una historia entre dos personas, lo más diferentes posible», atravesada por una serie de acontecimientos «olvidados en la historia».

Tras varios meses de investigación en el Museo Canario, la escritora asturiana se sintió cómoda «transitando en Las Palmas de 1918» y fue en 2017 cuando, sin conocer la ciudad, se adentró en «un viaje en el tiempo», asegura.

Las víctimas que nadie contará

«Estas víctimas de la guerra no las contará nadie», redacta Uceda en la novela, por lo que en sus páginas busca aquellas vidas que quedaron atrás. Aunque Gran Canaria estaba lejos de la I Guerra Mundial y España era un país neutral, las consecuencias de una Europa enfrentada también las sufrieron los isleños, en forma de muertos que no tienen nombre en la historia del conflicto.

Mayte Uceda ha sido capaz de rescatar del olvido a estas víctimas para darle forma a los hechos de la mano de su protagonista, Marcela Riverol, de 15 años, y su familia. Ellos son el retrato de una isla bloqueada que moría de hambre.

La escritora confiesa que «la semilla de la novela» fue el naufragio del trasatlántico Valbanera al norte de Cuba en 1919, que a día de hoy sigue siendo la mayor desgracia naval española en tiempos de paz, con 487 muertos, la mayoría emigrantes canarios.

Sin embargo, ese acontecimiento llevó a Mayte Uceda a echar la vista atrás: «No salí a buscar un contexto para la novela, el contexto me encontró a mi».

En esa necesidad de retrotraerse del naufragio para colocar a sus personajes, la historia que quedó impresa en los periódicos de la época le mostró «un año de desastres para Gran Canaria», con «el bloqueo de los submarinos al tráfico marítimo o la gripe española, entre otras».

Una historia de amor que es mucho más

Un buen mapa de la ciudad, un gran puerto de mar, una guía de comercios de aquella época y barrios enfrentados como Vegueta, Triana y San Nicolás se convirtieron en los pasos para que la historia echase a andar en un escenario «perfecto para la novela».

Esta historia se instala en Las Palmas de Gran Canaria para recorrer con Marcela varios emplazamientos de la ciudad de la época. Mayte Uceda y Marcela Riverol entrelazan sus caminos para narrar una historia de amor que es mucho más, aprovechando cada etapa para mostrar las víctimas de una guerra que se libraba lejos de la isla.

Desde el hospicio donde creció Marcela, el hospital San Martín (actualmente en obras para renacer como el Museo de Bellas Artes de Gran Canaria), la novela se sirve de este lugar para contar el empeño de unas monjas que se desviven por salvar niños recién nacidos en tiempos de miseria.

La niñez y la juventud van de la mano de Marcela y Mili, dos niñas en una ciudad en crisis.

Canarias entre dos guerras

Marcela Riverol y su familia se cruzan en la vida de Hans Bergen, rescatado por españoles en aguas canarias. Marcela y una anciana envuelta en misterio y con fama de bruja, Herminia, le salvan la vida al oficial del submarino U-156, en una historia que enlaza la Alemania de las dos grandes guerras con Canarias, «otro mundo en aquella época», como explica la autora.

Cuando Hans está recuperado y debe volver a filas, la historia de amor entre Marcela y el submarinista ya es capaz de superar las dificultades que se les cruzan por delante.

El bloqueo marítimo, el hambre y la pobreza se acabaron con la guerra, para dar paso, junto a la llegada de los barcos, de la gripe española. Esta pandemia que marcó la historia de España es ahora una realidad cercana y próxima con la covid.

Mayte Uceda cree que este es otro suceso que se ha enlazado de forma inesperada en una novela, que ya se escribía antes de los primeros casos del virus.

Testimonio de una supervivencia

Marcela Riverol es capaz de vencer a las consecuencias del bloqueo de Gran Canaria, también a la gripe española. Su vida sirve para poner testimonio y letra a una historia de supervivencia, marcada por el anhelo de reencontrar a Hans y de viajar a Cuba. Este será el destino elegido por Mayte Uceda para la protagonista.

En su trayecto, Marcela convive con personajes reales sacados de la historia y otros fruto de la imaginación a bordo del Valbanera: el capitán del buque, la niña que llora por bajar del barco, la camarera que atiende a los pasajeros…

La realidad se mezcla con la ficción en «El guardián de la marea», en la cubierta de un barco marcado por «hechos premonitorios» como detalla la autora. Según los diarios de la época, el desenlace del Valbanera consternó a toda una sociedad, pendiente por semanas de 487 vidas desaparecidas en el mar.

Mayte Uceda se siente «satisfecha con el trabajo hecho», porque «es la novela la que se defiende sola». En sus páginas, la escritora cuenta «lo que quería contar y cómo lo quería contar».