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María Elías, pedagoga: Los referentes femeninos en literatura son necesarios para niñas y niños

Joan Sánchez Ros | Barcelona - 14 marzo, 2021

La pedagoga María Elías, docente de la Fundació Pere Tarrés, recomienda lecturas infantiles en las que aparezcan referentes femeninos para fomentar, entre otras cosas, las vocaciones científicas entre las niñas y que igualmente los niños puedan compartir estos modelos a seguir.

En una entrevista con Efe, Elías denuncia que «analizando los libros de texto en las escuelas desde una perspectiva de género, veremos que no solo en la ciencia, sino en muchos otros campos históricos, el 90 % de los personajes que se citan son hombres, hay una falta de referentes femeninos».

Por eso, la pedagoga propone varias lecturas, que distingue entre dos tipos de publicaciones: «Hay las que son recopilatorios de mujeres que han tenido un impacto histórico, o en este caso, científico, y luego están las que podríamos clasificar en el género biográfico, pues se centran en la vida de una sola científica».

«Algo que me parece interesante de este segundo tipo es que a menudo también explican la vida de la niña, no solo los grandes logros que consiguió como científica, sino también cómo fue su infancia, algo que permite a las niñas lectoras identificarse con esos referentes», explica Elías.

Lecturas igualmente compartibles con los más mayores

Sin embargo, destaca que no se trata de literatura exclusivamente destinada a suplir la falta de referentes para las niñas, sino de que estos referentes femeninos también puedan serlo para los niños y, todavía más, «muchos padres también pueden aprender leyendo estas lecturas con sus hijos».

Elías recomienda recopilatorios como ‘Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes’, de Elena Favill; ‘Mi primer libro sobre ellas’, de Marta Rivera de la Cruz; el clásico ‘Mujeres de ciencia’, que abarca 50 científicas, de Rachel Ignotofsky; o la colección ‘Sabelotod@s’ de la editorial El Rompecabezas.

«Todos van acompañados de ilustraciones preciosas y siempre encontramos referentes clásicos como Ada Lovelace, Marie Curie o Jane Goodall«, subraya Elías, que recomienda ‘Las chicas son de ciencias’, de Irene Cívico y Sergio Parra; o el ‘Pioneres’ en clave catalana de Maria Mercè Roca, para referentes menos conocidos.

Si hablamos de biografías, «la colección ‘Pequeña y grande’, de la editorial Alba, es bastante conocida por su ilustración infantil, pero una propuesta que veo muy interesante es la colección ‘Genios de la ciencia’, de Vegeta Ediciones, donde aparecen tanto hombres como mujeres», señala Elías.

«Esta también es una forma -reflexiona- de evitar la invisibilidad de las mujeres científicas, poniéndolas al mismo nivel que los hombres, puesto que la discriminación positiva, aunque necesaria en ocasiones, al final contribuye a una segregación por género cuando se trata de compartir referentes«.

El impacto de la tecnología en la educación

Elías confiesa que siente una predilección por la figura de la primatóloga Jane Goodall y recomienda encarecidamente el libro titulado ‘Yo, Jane’, de Patrick McDonnell; o la increíble ilustración de la colección Miranda, de la editorial Edelvives, que también le dedica un volumen a Goodall.

Sin embargo, ella es consciente de que la revolución tecnológica ha hecho emerger nuevos formatos de comunicación que, todavía más durante el confinamiento, han relegado la lectura a un espacio académico, cuando también debería ser un entretenimiento.

«Los niños no leen por generación espontánea, hay que educarlos en la lectura, por ejemplo, leyendo con ellos desde bien pequeños para que vean en ella una fuente de aprendizaje, pero también de diversión», comenta Elías.

¿Esto significa que hay que dejar de leer a los grandes clásicos? Para Elías, no, «pero intentar que un niño se enganche a la lectura con el Lazarillo de Tormes o el Quijote es una tarea difícil y poco recomendable, hay que preparar el terreno antes de proponer estas lecturas en la escuela».

«Me preocupa que los referentes actuales de los niños estén vinculados a éxitos efímeros, basados en su impacto mediático, y la prueba es que muchos quieren ser ‘youtubers’, cuando deberían poder encontrar también referentes por su esfuerzo», critica la pedagoga.

Elías no se atreve a decir que los jóvenes escuchen más a un ‘youtuber’ que a su profesor, pero señala que «lo que está claro es que les parece más interesante lo que les cuenta la pantalla y aquí es donde debemos trabajar los docentes como yo, para encontrar la forma de que nuestro mensaje también les sea atractivo».