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Mara Mariño sobre la violencia machista y la IA: Estamos solo al principio de lo que puede ser "una epidemia"
Los espacios digitales se están utilizando para ejercer violencia contra las mujeres y las niñas, advierte la sexóloga, periodista y activista feminista, Mara Mariño en su nuevo libro #S3xpidemIA, en el que defiende que se legisle o apliquen medidas concretas para evitar que esa violencia se convierta en "una epidemia".
Es muy importante "que se empiece a legislar o poner en marcha medidas o acciones concretas que nos protejan", asegura la autora en una entrevista con Efeminista con motivo de la publicación de su segundo libro en el que, entre otros asuntos, aborda los sesgos en el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y sus consecuencias.
"Tenemos que saber qué está sucediendo, a qué nos estamos arriesgando, cuáles son las nuevas violencias que se están perpetrando en los espacios digitales y, sobre todo, estar preparadas y saber cómo reaccionar y de alguna manera cómo protegernos", considera Mariño.
La divulgación feminista ocupa la mayor parte del trabajo de la activista, que cuenta con miles de seguidoras y seguidores en las redes sociales, un trabajo por el que en 2025 fue galardonada con una Menina, premio con el que el Ministerio de Igualdad distingue la labor en la prevención, sensibilización y erradicación de la violencia de género.
La también autora de Todo lo que mi novio debe saber sobre feminismo, explica que #S3xpidemIA (Loto Azul) es un ensayo periodístico dirigido, sobre todo, "a madres y padres que no saben qué está pasando al otro lado de la pantalla de los teléfonos de sus hijas e hijos" y "a mujeres de cualquier edad".
Entre otras cosas, Mariño advierte de la peligrosidad que caracteriza a muchos de los mensajes que circulan por Internet, y señala cómo estos contenidos refuerzan los roles de género al dirigirse "a ellos de una manera muy concreta, y a ellas de otra distinta".

Mara Mariño en una entrevista con Efeminista sobre su nuevo libro '#S3xtopIA'. EFE.
Ser mujer y feminista en Internet
P.- El título del libro (#S3xpidemIA) está "encriptado", ¿por qué?
R.- Pues el título de #S3xpidemIA, que empieza con el hashtag y sex tiene un 3, es un homenaje a lo que nos pasa a las divulgadoras en redes sociales, que tenemos que estar hablando de una manera que es casi un código para que los sistemas de moderación no se piensen que estamos hablando de cosas que son perjudiciales o que no son para todos los públicos. Lo que hacen si eso sucede es quitarnos los vídeos.
Cuando quiero tratar ciertos temas no puedo decir violación, tengo que decir violín; no puedo decir pene, tengo que decir nepe; y no puedo decir porno, tengo que decir nopor. Cuando quiero escribir algo relativo a sexual, sexualidad, sexo... siempre tengo que emplear un tres en el lugar de la e.
Por un lado estaba esa reivindicación y luego me gustaba también lo de relacionarlo con la IA y con la palabra epidemia porque creo que ahora mismo todavía estamos al principio de lo que se puede convertir la violencia hacia las mujeres con el uso de la IA y me parecía una manera de relacionarlo todo.
O sea, por un lado, la censura que estamos viviendo las divulgadoras de este tema que queremos contribuir a que haya mayor percepción de estas maneras de violentarnos y por otro llamar la atención sobre cómo es la inteligencia artificial la herramienta que se utiliza para esto y lo importante que es que se empiece a legislar o a poner en marcha medidas o acciones concretas que nos protejan.
P.- Es divulgadora feminista y abiertamente se dedica a enseñar feminismo en redes. ¿Cree que es más difícil acercarse a una audiencia que no se considera feminista?
R.- Creo que en mi caso no es muy complicado acercarme a gente que quizás no tiene todavía conciencia feminista porque trato muchos temas. Yo cuando estoy grabando algo no empiezo diciendo: "Hola, soy Mara, activista feminista digital". Yo te pongo un tema sobre la mesa y te doy mi perspectiva.
Al final el feminismo son derechos humanos y la mayor parte de las personas está de acuerdo en garantizar los derechos a todo el mundo. Así que siento que cuando estoy hablando de temas, sobre todo muy relacionados con los del libro: violencias digitales, de deep fakes, de cómo están evolucionando las muñecas sexuales en su nicho de mercado... La gente enseguida conecta porque se siente reflejada, sobre todo las mujeres.
Estoy hablando de violencias que he vivido yo o las ha vivido otra persona en otra parte del mundo y, de alguna manera, sienten que podrían ser esa persona, se sienten reflejadas. Creo que gracias a esa empatía, a esa conexión que notan cuando están viendo el vídeo, deciden seguirme o a lo mejor se interesan por otros contenidos.
A través de tocar muchos temas pueden sentirse interpeladas y a lo mejor no llamarse a sí mismas feministas porque tienen ciertos prejuicios hacia el término, pero definitivamente conectar con el feminismo.
P.- ¿Qué opina sobre los ataques que han sufrido periodistas o comunicadoras feministas como puede ser Sarah Santaolalla, Cristina Fallarás o Ana Requena?
R.- Los ataques a las periodistas, a las divulgadoras, a las activistas son una consecuencia de que al final somos voces críticas que estamos señalando estructuras de poder. ¿A quién le preocupa o quién se siente amenazado cuando hacemos eso? Precisamente las personas que tienen privilegios en esta sociedad. Es esperable de cierta manera que haya esa "reacción tan desaforada".
Lo que no es normal es hasta qué punto llega y cómo a nosotras nos pasa facturas psicológicas. Es decir, yo conozco compañeras que también son activistas y cada tres meses tenemos una crisis de decir, "quiero cerrarme las redes sociales", "quiero dejar este espacio que siento tan hostil y olvidarme de todo". Pero es que al final no podemos hacerlo porque, si nosotras nos vamos de los espacios mainstream, nuestras voces que pueden influir aunque sea a un porcentaje pequeño, ya no están influyendo, ya no estamos contrarrestando eso que les está llegando por otro lado.
Lo que necesitamos es que haya una respuesta institucional que garantice que nosotras podamos expresarnos en redes sociales, porque hablamos de que si el 50 % de la población no puede expresarse libremente en Internet, eso es un ataque directo a nuestra libertad de expresión. Es un ataque directo a un estado de democracia. No es simplemente, "ay, bueno, es que está recibiendo unos insultos" y ya está. No, esto es una parte de la población que directamente está ejerciendo la censura contra otra.
Vamos a garantizar que legítimamente las mujeres puedan estar en Internet, puedan estar expresándose. Una frase que me dijo Amelia Tiganus para el libro que me encantó, que es que somos las sufragistas de Internet y yo creo que es verdad. Estamos en esa batalla por decir, "oye, que también merecemos ser ciudadanas con plenos derechos en las redes sociales y poder expresarnos y poder estar aquí sintiéndonos seguras y tranquilas". Eso es algo que ahora mismo no se nos está garantizando.

Mara Mariño en una entrevista con Efeminista sobre '#S3xtopIA'. EFE.
La capitalización del cuerpo femenino, una constante en la historia que crece por la precarización
P.- En #S3xpidemiIA habla mucho de la aplicación Only Fans y la dinámica de "falso empoderamiento" que supone la participación en ella.
R.- Only Fans nos hace pensar que abrirnos un perfil en su plataforma nos va a cambiar la vida de la noche a la mañana: vamos a poder permitirnos esa casa; vamos a poder dejar de trabajar en nuestra oficina de 9 a 5; vamos a poder pasarnos el día viajando por el mundo... Y claro, interesa mucho esa idea porque es una manera de seguir atrayendo mujeres a la plataforma.
Lo que tenemos que tener claro es que el 84 % de las creadoras de contenido de Only Fans son mujeres. Es una plataforma que se basa constantemente en los cuerpos de las mujeres. Sí, hay hombres, pero es una proporción muy residual. Si yo consigo hacerte creer que en el momento que tú te abras un perfil en mi sitio, tú vas a llegar a este estilo de vida, lo que consigo es, primero, que que te lo abras, segundo, que ya independientemente de lo que factures, yo me garantice este 20 % que me llevo de comisión, y luego, sobre todo, que haya también un relevo generacional.
En el momento en el que las chicas entran en Only Fans y ven que no llegan a alcanzar esa cantidad de dinero, dicen: "bueno, pues estoy unos meses, pero luego me voy." O sea, al final el top 10 de las creadoras de la plataforma son las que generan el 73 % de los ingresos. O sea, es un 0,1 % para que nos hagamos una idea.
Si llenamos un Santiago Bernabéu de creadoras de contenido, hay 76 estadios de suscriptores, o sea, es una diferencia bestial. Only Fans necesita estar constantemente renovando a esas chicas para que esos 76 Bernabéus no se vayan a otra plataforma y sigan interesados y sigan pagando por estos contenidos. En España, en 2025, se dedicaron 178 millones de euros a la plataforma Only Fans. Estamos hablando que aquí también tienen un pedazo del pastel bastante considerable.
El éxito también se basa en que en países como el nuestro estamos en un contexto de precariedad muy grande. Tenemos unos salarios que no se corresponden con lo que tenemos que pagar de alquileres. Entonces no es de extrañar que incluso aún sabiendo que no vas a llegar a ese estilo de vida de lujo, te lo plantees. A lo mejor 150 euros al mes ya me compensa simplemente por todos los gastos que tengo que afrontar.
¿Cuál es el problema? Muchas veces esas chicas que entran siendo muy jóvenes no son capaces de medir el impacto o las consecuencias de dar ese paso. Hay una huella digital que es indeleble, o sea, no vas a poder librarte nunca de esos contenidos que se han subido a la plataforma. Hay descontrol y pueden llegar a otros sitios.
Hablamos de que a lo mejor cuando haces una entrevista de trabajo te reconocen y te rechazan. Por lo tanto, te sientes de alguna manera coaccionada a volver a Only Fans o a otras industrias relacionadas como puede ser la pornografía, a lo que se suma el impacto psicológico de decir, "es que ya he abierto esta puerta y ahora no la puedo cerrar y tengo que aguantar con esto el resto de mi vida."
P.- Ahora mucha gente joven se está acercando más al mundo de la "sumisión financiera", muy parecido al Only Fans. ¿Qué opina de esto?
R.- La experiencia que yo tengo con la sumisión financiera es que alguna vez me han contactado por Instagram para decirme, "puedo pagarte si lo aceptas". A lo mejor no es algo tan obvio como Only fans, pero sigue siendo dar paso a algo que no podemos medir del todo.
Opciones de hombres que vayan a ofrecerte dinero a cambio de cosas siempre va a haber porque estamos viendo que la capitalización de los cuerpos de las mujeres pasa desde hace cientos de años. Pero claro, el riesgo que tenemos ahora de que esto se está dando en un medio digital que tiene tan pocas puertas, tan poco control y tan poca seguridad... Es algo con lo que tenemos que tener mucho cuidado.
Cómo proteger y protegernos en entornos digitales
P.- ¿Cree que la prohibición de redes sociales a los menores de edad será algo positivo?
R.- Es algo con lo que estoy bastante a favor. Considero que se pueden prohibir al igual que se han prohibido otras cosas pues como puede ser el tabaco o el alcohol. No podemos olvidar que al final estas plataformas tienen unos impactos que son directos y que tenemos ya evidencias de que generan adicción y polarización.
Siento que las plataformas digitales no son garantes de unos códigos éticos y sobre todo no están tampoco protegiendo los derechos de las personas que están ahí —se pueden filtrar vídeos o demás contenidos de este tipo—. Es importante que a nivel gubernamental se tengo esto muy en cuenta, se tenga presente y se pongan medidas al respecto.
Si veo lagunas también porque ya tenemos un precedentes. Se intentó instaurar esto de la verificación de edad con el tema del mal llamado "pajaporte". Luego al final lo que pasaba era que entre que las páginas más vistas no están en España, que cada plataforma podía elegir su sistema de verificación y demás, tampoco se ha notado muchísimo la diferencia.
A mí lo que me preocupa es el cómo se va a hacer, sobre todo porque el hecho de proteger a los menores implique que no haya que seguir protegiendo a quienes ya no somos menores de edad, estamos utilizando esas plataformas y estamos recibiendo violencia.
Confío, pero seguimos sin abordar la importancia de que el hecho de que te digan una serie de cosas o haya una serie de comportamientos en el entorno digital no es un delito. Y eso es lo que no se puede seguir permitiendo.

Mara Mariño en una entrevista con Efeminista sobre su nuevo libro '#S3xtopIA'. EFE.
P.- ¿Cómo está siendo la acogida de #S3xpidemIA?
R.- La acogida está siendo muy buena porque siento que de alguna manera he recogido muchas cosas diferentes, pero les he dado contexto para que se comprenda realmente qué es lo que está pasando. Hay muchas personas que han entendido que esto no es un problema tecnológico, sino que estamos hablando de cómo el machismo ha encontrado nuevas vías de seguir violentando, acosando u hostigando a las mujeres. Y en ese sentido es un libro que, por lo que me han dicho, no te deja bajar la guardia porque cada capítulo cuento algo que es casi más tremendo que en el capítulo anterior.
Al final del libro quería terminar con cierta esperanza para que no parezca que estoy completamente en contra de la tecnología ni muchísimo menos. O sea, al final la sociedad sigue evolucionando hacia esa dirección y va a continuar. Y de hecho hay tecnología que es muy buena y muy beneficiosa para las mujeres. Hay cosas que realmente demuestran que la tecnología puede facilitarnos la vida, pero eso no quita el hecho de pensar lo importante que es que eduquemos también en cómo hay que hacer buenos usos de esa tecnología.
De hecho tenemos desde aplicaciones para hacer rutas más seguras por las calles hasta un dispositivo que te cuelgas del bolso y que te permite tirar de él y emitir un sonido como el de la sirena de una ambulancia o que pueda mandar tu localización a tus contactos elegidos.
El último capítulo del libro lo centro en educación afectivo sexual y en educación tecnológica. Si no estamos educando a las nuevas generaciones en unos valores que vayan por el respeto, por la empatía, por el cuidado de las personas, no estamos construyendo esa brújula moral que es la que va a hacer que cuando se encuentren en un grupito de clase donde hay un chico que ha desnudado a una chica y lo está pasando al resto de los compañeros, sean ellos quienes le frenen los pies.
Por eso es tan necesario que exista esto y que se dé esa esa educación. Justo cuando salió el libro pasó lo del tema de Grok: había desnudado en 9 u 11 días a 4,4 millones de mujeres. Entonces el el timing fue muy pertinente porque era algo que había sucedido en una plataforma que todo el mundo conoce y la mayor parte de la gente usa.
Es un libro que precisamente estaba alertando de los riesgos de que haya grandes empresarios que no están garantizando la seguridad de las mujeres en sus plataformas.