Foto del programa de 'Recuperación psicoemocional y ejercicio de liderazgo de mujeres víctimas de violencia' impulsado por Manos Unidas y la Asociación Wayra, en Quispicanchi, Perú. Imagen cedida por Manos Unidas.
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Manos Unidas impulsa en Perú la recuperación de mujeres quechuas víctimas de violencia psicológica
En la provincia peruana de Quispicanchi, en la región de Cusco, un grupo de mujeres quechuas participa en un programa de recuperación psicoemocional y fortalecimiento del liderazgo impulsado por Manos Unidas y la Asociación Wayra para superar la violencia psicológica y reforzar su liderazgo comunitario.
La iniciativa, titulada 'Recuperación psicoemocional y ejercicio de liderazgo de mujeres víctimas de violencia', combina atención psicológica, arte y cosmovisión andina, y ha permitido que supervivientes de violencia recuperen su autoestima, reconstruyan su proyecto de vida y asuman un papel activo en sus comunidades.
"El programa me permitió iniciar un proceso de sanación, mejorar mi vida y la de mis hijos, y entender que puedo tomar decisiones sin miedo al qué dirán, con el respaldo de otras mujeres de mi comunidad", explica a Efeminista la participante del proyecto, Ceferina Ccorimanya Lupacca.
Según un informe del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, en Perú más de 190.000 mujeres, niñas y adolescentes fueron víctimas de violencia de género, tanto física, psicológica, sexual o económica, entre 2024 y abril de 2025.
El proyecto pone el foco en una de las formas de violencia de género más invisibilizadas y normalizadas: la violencia psicológica, que sigue siendo la menos registrada debido a las dificultades para identificarla y medirla, especialmente en contextos rurales e indígenas.
La violencia psicológica: una realidad invisibilizada en Perú
La responsable del proyecto en Manos Unidas, Mariana Ugarte, señala que la violencia psicológica continúa profundamente invisibilizada en Perú, no solo por razones culturales, sino también por fallos estructurales del sistema y por la normalización social del maltrato.
"Las propias familias, las madres y las abuelas aconsejan mantener la unión de la pareja por el bien de los hijos, reforzando el silencio y la sumisión de quien sufre el maltrato", explica en una entrevista con Efeminista.