Mabel Lozano: «Soy abolicionista porque soy feminista»

Laura de Grado | Madrid - 12 agosto, 2019

Abolicionista, así se declara Mabel Lozano a quien el activismo y el cine le han servido para dedicar su vida a luchar contra la explotación sexual, algo que considera una forma de «dominio, sumisión y violencia».

La actriz y directora, que ha denunciado la vulneración de derechos que sufren las mujeres víctimas de trata a través de los documentales «El proxeneta. Paso corto, mala leche» y «Chicas nuevas 24 horas», entre otros, y el libro «El Proxeneta»,  trabaja ahora en un nuevo rodaje con un enfoque diferente sobre la trata, según ha adelantado durante una entrevista con Efeminista.

«La prostitución tiene culpables: demandantes y proxenetas»

Sin filtros al hablar de prostitución, la cineasta señala directamente a los culpables: demandantes y proxenetas; y lanza un mensaje contundente a todos esos que justifican la existencia de la prostitución.

«Me gustaría que uno de esos hombres fuera 15 horas a trabajar a Colonia Marconi con unos tacones y que vinieran hombres viejos, jóvenes, violentos… y le violaran treinta o cuarenta veces en una noche, probablemente elegiría fregar todas las escaleras de España», subraya.

Pregunta.- Lleva varios años centrada en el tema de la trata con fines de explotación sexual, en «El proxeneta» haces un recorrido de la situación española desde los años 80. ¿Cómo ha evolucionado?

Respuesta.- La llegada a mi vida de Miguel «El Músico», un ex proxeneta, me abrió una perspectiva absolutamente inmensa. Él llegó a los 17 años a la puerta de un club de Barcelona y vio lo que vieron todos los clientes: mujeres empoderadas, mujeres libres, guapas y le parecían de esas mujeres que mandaban; pero luego se dio cuenta de que estaban en manos de chulos y de macarras, que no eran libres. El dinero que ganaban era para mantener a esos chulos contentos, que las engañaban ofreciéndoles amor,  las decían que las querían y que iban a emprender una vida juntos.

Los mismos chulos se dieron cuenta de lo lucrativa que era la trata, porque pasaban a ser los propietarios de las mujeres, ya no tenían que enamorarlas, simplemente tenían que comprarlas, eran suyas.

P.- Habla de los clubes, pero el modus operandi de las mafias está cambiando y ahora llevan a las mujeres a pisos particulares, ¿qué peligros tiene esto?

R.- Ahora la Policía, la Fiscalía, la Judicatura y las asociaciones conocen este delito, y están todos los días haciendo redadas en los clubes. Ellos lo saben y ya no traen a las mujeres directamente a un burdel. Lo que están haciendo los proxenetas es traer mujeres a pisos particulares, donde efectivamente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado les es mucho más difícil entrar porque al final es su casa, no pueden entrar como en un local público. Eso significa que las mujeres están muchísimo más alejadas de las redadas y se las puede aleccionar muchísimo mejor.

El 38 % de los hombres españoles son demandantes de sexo de pago 

P.- España es el primer país en demanda de prostitución en Europa y el tercero en el mundo, ¿quién demanda?

R.– El 38 % de los hombres españoles son demandantes de sexo de pago, 8 millones y medio de hombres.

Los más mayores la legitiman porque ha sido toda la vida, porque además, dicen, «están mucho mejor ahí que fregando escaleras». Me gustaría que uno de esos hombres fuera 15 horas a trabajar a Colonia Marconi con unos tacones y que vinieran hombres viejos, jóvenes, violentos y le violarán treinta o cuarenta veces en una noche. Probablemente eligiría fregar todas las escaleras de España.

Y los hombres jóvenes pues porque son grandes consumidores de pornografía. Cualquier chaval con su dispositivo móvil está accediendo a unos contenidos absolutamente violentísimos que reproducen roles de sumisión, de violencia y de una misoginia brutal. Entonces quieren lo que ven en las películas porno y piensan que pueden hacer lo que les de la gana porque para eso han pagado.

Y también porque es muy barato afectivamente y económicamente. Si a última hora de la noche las mujeres no han hecho el dinero que la red, que los mafiosos, quieren pues pueden hacer una felación o vender su cuerpo por 5 o 10 euros. Cuando tu cuerpo vale cinco euros, tu vida no vale nada.

«En la prostitución no hay libertad ni hay sexualidad, hay dominio, hay sumisión y hay violencia».

Mabel Lozano

La actriz, directora y activista Mabel Lozano, durante la entrevista con EFE en la que ha explicado que las mujeres directoras siguen siendo «la mirada ausente» del cine español. EFE/ Paco Campos

P.- ¿Tienen conciencia de ser cómplices de trata?

R.- Yo creo que estos hombres se ven a sí mismos como machotes. No se lo plantean, no se lo quieren plantear, ese es un problema gravísimo. Ahí hay una llamada también a la educación.

En la prostitución no hay libertad ni hay sexualidad, hay dominio, hay sumisión y hay violencia. El problema es que no se está hablando a los chavales en los entornos familiares de relaciones afectivo sexuales sanas.

«Yo soy abolicionista porque soy feminista»

P: Y en la pornografía, ¿hay que regular?

R.- La pornografía tiene que estar medianamente regulada para que los niños no puedan acceder a determinados contenidos. En España no se está haciendo nada, hay contenidos a los que accedes poniendo “¿Eres mayor de edad? Si” y ya accedes. En otros países al menos tienes que meter un documento de identidad que certifique que eres mayor de edad.

P.- Hay diferentes posturas sobre la prostitución, ¿cómo afecta cada una a las mujeres prostituidas?

R.- Yo soy abolicionista porque soy feminista, a mí me resulta bastante complicado que alguien diga que es feminista y regulacionista. Tú no puedes querer que las mujeres estén ahí en una situación de explotación extrema. Eso tiene ese punto moderno y transgresor de que cada uno haga con su vida y con su cuerpo lo que quiera, pero es que no es verdad, es que no hacen lo que quieren, sino lo que pueden.

En el 2001 los proxenetas montaron ANELA (Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne) precisamente para intentar regularizar la prostitución, porque realmente a quién beneficia es a los proxenetas.

En el prohibicionismo las políticas son punitivas con las mujeres, te multan a ti por ejercer la prostitución. Tú eres la culpable y el cliente se va de rositas, el pobre es un damnificado porque tú eres la mala.

«El abolicionismo es una forma de educar a los chavales»

El abolicionismo está testado en Europa, los países nórdicos son abolicionistas y hemos visto cómo la trata ha descendido considerablemente. También es una forma de educar a los chavales de que no se puede comprar a un ser humano. El abolicionismo son políticas que dotan de derechos y de herramientas para poder abandonar la prostitución, hacen un trabajo de prevención, de reinserción y, lógicamente, a quien multan es al prostituyente y al proxeneta.

«En España estamos en el limbo de la nada y no puede ser el limbo de la nada».

P.- La demanda cada vez pide mujeres más jóvenes, ¿está aumentando también el numero de niñas?

R.- Muchas menores no hay, me refiero a menores de 18 años, porque los proxenetas no son tontos, con eso si que se les cae el pelo. Es decir, pueden estar sobre todo en pisos, pero en clubes es difícil encontrarse a niñas menores porque se la juegan directamente, les cierran el chiringuito.

Lo que están haciendo es traer niñas con 18, 19  o 20 años, muy jóvenes porque el demandante también es muy joven. La demanda quiere mujeres jóvenes y mujeres nuevas.

P.- ¿Tus próximos trabajos van a seguir centrados en la trata?

R.- Yo no sé si mis gafas son moradas, lilas o qué, pero son unas gafas con especial sensibilidad con la explotación sexual de la mujer. Y una cosa me ha llevado a otra y en unos días empiezo a rodar un trabajo nuevo, también vinculado a la trata pero que no tienen nada que ver con todo lo que he contado. Estoy justo ahora en pleno proceso de pre producción.