María Luisa de Contes: Hay que incrementar el movimiento de mujeres por la igualdad

Patricia Crespo/Laura de Grado | Madrid - 27 marzo, 2019

Con una larga trayectoria en el mundo empresarial, asociativo y cultural, la presidenta de Mujeres Avenir, María Luisa de Contes, afirma que, ante la costumbre de los hombres a compartir el poder entre ellos, las mujeres no van a parar porque el camino hacia la igualdad es «muy ilusionante».

De Contes, que también es secretaria general y del Consejo de Administración de Renault España, es una defensora de la ley de cuotas y aboga por una empresa hecha por mujeres porque, como ella dice, «si nuestra empresa no cambia, no cambiarán los directivos».

En una entrevista con Efeminista, asegura que las mujeres tienen dos trabajos: por el que te pagan y el de «defender tu posición como mujer en la empresa».

Feminista declarada, De Contes cree que el movimiento debe unirse y conseguir que «la militancia política sea una cosa y el feminismo otra».

Su historia personal, de cómo ha logrado ser lo que se propuso cuando solo era una niña andaluza de diez años, es todo un ejemplo de superación, fuerza y motivación.

Mujeres Avenir

P: Presidenta de la Asociación Avenir, ¿qué es Avenir?

R: Avenir es una asociación de amistad hispano-francesa. Tiene como objetivo la visibilidad de las mujeres francesas y españolas, y en general, hacer visibles a todas esas mujeres importantes que están trabajando y que nadie conoce. Lucha por acortar desigualdades, porque pensamos que las desigualdades entre mujeres y hombres tanto en la sociedad como en el mundo empresarial son tremendas y todavía no hemos pasado a la implementación de los derechos que ya nos son reconocidos, el derecho de igualdad de oportunidades.

Yo creo que Avenir es un referente en España, es la única asociación de defensa del feminismo que tiene una dimensión internacional. Más allá de la hispano-francesa, tenemos una dimensión internacional porque siempre implicamos a mujeres del mundo de la francofonía y del mundo de la iberofonía.

«Los hombres están acostumbrados a compartir el poder de una cierta manera»

P: Además de ser presidenta de Avenir es secretaria genera de Renault y tiene una dilatada carrera profesional en la que ha ocupado puestos directivos en España y Francia, con un reconocimiento a una larga trayectoria en la empresa. Hay una estudio que decía que las mujeres solo ocupan 2 de cada 10 puestos en el Ibex, ¿por qué hay aún resistencia en las grandes empresas a tener mujeres en sus puestos directivos?

R: Los hombres asentados en el poder están acostumbrados a compartirlo de una cierta manera. Cuando una mujer llega a un Consejo de Administración no entiende ese modo de funcionamiento ya muy instalado, muy consolidado, muy cómplice, donde saben por dónde hay que ir y qué tienen que aportar porque todo está decidido antes de llegar al Consejo. Cuando hay un nuevo miembro del Consejo que nombrar no se les viene naturalmente a la cabeza el que sea un mujer, porque precisamente hay una o dos y ellos son nueve, y sería bueno un equilibrio.

Todo eso son barreras que hay que seguir intentado combatir y que yo creo, dado el tiempo que llevamos luchando para ello, no se conseguirán si no tenemos una ley de cuotas en materia de representación equilibrada en los Consejos de Administración y en los Comités de Dirección.

Dos trabajos: el asalariado y defender la posición de mujer

P: En este sentido, ¿qué se ha hecho ya para conseguir que haya mayor presencia? 

R: Yo he firmado el primer Acuerdo Voluntario en materia de participación de mujeres en puestos pre directivos y directivos. Éramos poquísimas empresas y a mí me daba hasta vergüenza.  Firmé también el Acuerdo en materia de sensibilización y contratación de mujeres víctimas de violencia de género. Ese sí que está dando más resultado, pero también porque estamos ahí insistiendo. En las empresas todo va muy lento.

«No llegaremos a la igualdad real si no nos comportamos como mujeres con conciencia de la situación colectiva de mujeres oprimidas por el sistema»

Las mujeres cuando entramos en las empresas tenemos dos trabajos: el trabajo por el que te pagan y el de defender tu posición como mujer en la empresa. El participar en una red de mujeres en la empresa, el concienciar y ayudar a concienciar a todas las mujeres de esa empresa, que todas no lo están, de su situación de mujer en la sociedad y más todavía en la empresa.

Todas las mujeres tienen que tener en la cabeza que no llegaremos a la implementación total y a la igualdad real si no nos comportamos como mujeres con conciencia de la situación colectiva de mujeres oprimidas por el sistema. Es un trabajo constante. Tenemos dos trabajos seguros. Esto si que es un mensaje que tienen que tener claro las mujeres.

Ley de cuotas para empresas hechas por mujeres

P: ¿Por qué tardan tanto en España en poner un sistema de cuotas viendo que en otros países, como en Francia, está teniendo resultado? 

R: Yo creo que el Gobierno de Mariano Rajoy lo quiso hacer, pero estaba muy dividido. Estaban esperando a que viniéramos en masa a firmar los acuerdos. Cuando el anterior Gobierno vio que había muy poco entusiasmo en esos acuerdos voluntarios, creo que tenían que haber hablado con otros partidos y hacer un pacto más general.

Cuando ha llegado Pedro Sánchez al Gobierno, primero me he felicitado porque es un gobierno feminista. No sé cuanto tiempo llevan en el poder y han pasado muchas leyes, y no ha pasado un Decreto Ley que yo pedía de verdad a voces y por escrito. No sé cuánto tendremos que esperar.

Tiene que pasar. No podremos vencer las resistencias, las costumbres y el modo de funcionamiento en las empresas donde la masculinidad es un imperio. Es imposible si no hay todo. No simplemente una ley de cuotas, sino mujeres preparadas y sobre todo mujeres dispuestas a decir todos los días que la democracia no se para delante de la puerta de la empresa.

Una empresa que no tenga unos valores democráticos, que no reconozca el valor que aportamos las mujeres directivas en la empresa, que no tenga un sentido de la justicia social, etc…, yo no podría escuchar en mi empresa que son las mujeres las que tienen que atender a los dependientes y a la familia, porque es inmoral. No se puede consolidar ese estereotipo de género donde la mujer tiene que tener ese papel familiar. Esa empresa la tenemos que hacer nosotras, las mujeres. Si nuestra empresa no cambia, no cambiarán los directivos de la empresa.

Protección para mujeres líderes

P: En 1975 coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, las Naciones Unidas celebraron el Día Internacional de la Mujer por primera vez, el 8 de marzo. Hoy, 44 años después, ¿considera que existe igualdad entre mujeres y hombres? 

R: Por supuesto que no. Se ha conseguido a nivel de que hay un marco legal bastante fuerte que cuadra bien el derecho de la mujer a la igualdad, pero no se ha implementado. Faltan muchísimas leyes, como la citada ley de cuotas y otras más. Por ejemplo, las mujeres que defienden los derechos de las mujeres dentro de las empresas no están protegidas.

Si tu eres una líder empresarial, como es el caso de muchas mujeres que asumen ese rol porque creen que lo tienen que asumir, tendrías que estar más protegidas. Yo había propuesto, precisamente, que hubiese una ley que protegiese a mujeres que fuesen líderes de alguna red de mujeres de empresa, como se hace con los delegados sindicales, porque considero que exponen su puesto de trabajo. No hay igualdad entre hombres y mujeres y nos queda mucho que hacer, pero lo vamos a hacer porque el movimiento está en marcha.

Convicciones y valores que «no se paran nunca»

P: Movimientos como el MeToo, o aquí en España las movilizaciones del 8 de marzo, han puesto en primera línea del debate social y político el papel de la mujer en nuestras sociedades. Una de las conclusiones en las que coinciden todos los que defienden la igualdad es que las niñas y adolescentes necesitan más referentes femeninos en todos los ámbitos y que se eliminen los estereotipos. En este sentido,¿qué mensaje le daría a una niña/adolescente?

R: Estuve en Valladolid animando una masterclass que se llamaba STEM girl, que reunía a 120 niñas de 25 institutos de Castilla y León. Yo lo que les dije a todas era que no renunciaran a nada en la vida, que todas estaban preparadas, que hicieran lo que verdaderamente les interesara.

Que lo importante en la vida era ser alguien, una persona relevante, una persona importante, asumir puestos con responsabilidades porque yo consideraba que puedes ayudar a los otros mejor cuando tú tienes un puesto donde tienes mas influencia en la sociedad, más poder para ayudar. Que en la vida hay que tener convicciones y valores.

También les hablé del sometimiento, que era lo que había estructurado las relaciones entre hombres y mujeres. A mí me habían dicho que nunca me dejase someter por nadie ni por nada, que respetase todos los procedimientos y todas las opiniones, pero que era diferente el respeto y el sometimiento. Les contaba cómo cuando tienes ganas de hacer algo porque tienes un objetivo en tu vida, porque has decidido ser alguien, existir, contribuir y formar parte de la sociedad, lo fácil que se te hace todo.

Yo quería ser una buena abogada internacional. Y me fui a París, donde me matriculé en La Sorbona. Les conté que yo pasé la carrera de Derecho sin darme cuenta de que era en francés. Por supuesto que estudié francés, y me pareció muy fácil, y es fácil. Cuando reflexiono, me doy cuenta de que todo era fácil por las ganas que yo tenía de salir de mi situación, de mi condición, que me encaminaba a no ser nadie, a limpiar la casa de otra, seguramente (…).

«Cuando tienes el deseo, la ambición, la fuerza, tu determinación para salir de donde estás, es bastante fácil»

Años después me fui a Nueva York, porque quería ser ciudadana del mundo. Y les conté que en la vida hay que aprovechar todas las oportunidades. Eran 40.000 personas las que querían el puesto. Y lo conseguí. Y una vez allí tuve que aprender inglés, con un profesor que venía a las siete de la mañana a mi casa.

En definitiva, cuando tienes el deseo, la ambición, la fuerza, tu determinación para salir de donde estás, es bastante fácil.

«Las mujeres no vamos a parar»

P: El World Economic Forum dice que aún deben pasar 100 años para que consigamos la igualdad real entre mujeres y hombres. ¿Cree que el camino es tan largo? ¿Qué se puede hacer para acelerar el proceso? 

R: Lo único que hay que seguir desarrollando e incrementando es el movimiento de mujeres por la igualdad real, eso es lo primero. Segundo, cien años… pues igual se pueden equivocar también. El alcanzar ese nivel de igualdad real no depende de las encuestas, depende de lo que nosotras hagamos. Y nosotras, las mujeres, no vamos a parar. Estamos en un camino muy ilusionante porque estamos dejando etapas, que hemos superado, muy difíciles: estamos en la universidad, hemos votado, llevamos tres siglos de lucha y avanzando y avanzando.

«La condición sine qua non es que el movimiento feminista se una. Hay que conseguir que la militancia política sea una cosa y el feminismo otra»

Yo creo que vamos a llegar antes, y vamos a llegar también porque los hombres están cambiando. Es verdad que se ha incorporado al movimiento feminista una sensibilidad en el mundo académico, hay muchos manifiestos de hombres que ya no se sientan en una mesa si no es paritaria. Soy más optimista porque creo que los hombres inteligentes también quieren que esta relación hombre-mujer cambie, porque la igualdad para la mujer es beneficio para todos. Creo que tardaremos menos. Pero la condición sine equa non es que el movimiento feminista se una. Hay que conseguir que la militancia política sea una cosa y el feminismo otra.