Lita Cabellut: «En el pueblo gitano hay una generación con hambre de liberarse»

Carmen Sigüenza - 26 junio, 2019

Lita Cabellut es una de las artistas españolas más cotizadas del mundo, con una vida y obra únicas. Afincada en La Haya (Holanda) ha visitado Madrid recientemente para participar en un debate sobre «Mujeres excepcionales» organizado por la Fundación Microfinanzas BBVA.

Pintora, situada en el top de los artistas mundiales, poeta, fotógrafa, con incursiones en la ópera, a Lita Cabellut le corre sangre gitana por las venas y en sus enormes cuadros, en sus retratos, descubre el alma de toda clase de personajes. Todo ello con sus texturas, con sus craquelados, donde luz  y color son protagonistas.

Cabellut (Sariñena, Huesca, 1961), no tuvo una infancia fácil y tras ser abandonada por su madre y perder a su abuela, a los 10 años, conoció el orfanato y la calle. Fue adoptada por una familia catalana y una visita al Museo del Prado, a los 13 años le dictó el rumbo de su vida. Allí, cuando observaba «Las tres gracias» de Rubens, lo tuvo claro. Pidió tomar clases de pintura, y hasta hoy.

«Hay una desventaja muy grande entre ser mujer en el mundo del arte y hombre»

P.- ¿Cómo fueron sus inicios en el mundo del arte?, ¿encontró mucha dificultad?

R.- Los inicios en el mundo del arte fueron duros, cuando yo decidí ofrecer mi obra al mundo, presentarla, llamé a la puerta de varios galeristas, y estos me decían: ‘pero si tienes dos niños pequeños,  dedícate a ser madre y en un futuro vuelves’.

La verdad es que me costó muchísimo, porque mi futuro lo aplazaban ellos, solo por ser madre, por tener hijos. Tenía entonces 32 años. Mis hijos tenían año y medio y tres años y medio y lo veían como que conmigo no podían tener ningún compromiso serio.

Fue una mujer, una galerista, que también comenzó teniendo hijos pequeños, la que me dijo que fuera a exponer. Fue a partir de esa comprensión de alguien que sabe que el trabajo de una mujer no se limita por  tener hijos, que fui para adelante. La mayoría de las mujeres tienen hijos y tienen trabajo.

Pero en el mundo del arte, el tener hijos,  hace pensar a los hombres que  no somos capaces de hacerlo. Cree que con el tiempo esta mentalidad ha cambiado, estoy  hablando de hace 25 años. Ahora cada vez se hace más visible que las mujeres que tienen hijos pueden trabajar, pero hay una desventaja muy grande entre ser mujer en el mundo del arte y ser hombre.

P.- ¿Y esto fue en Holanda?

R.- Sí, imagínate en un país que era super liberado y super feminista. Imagínate aun así existían esos prejuicios.

Lita Cabellut gitana

La artista Lita Cabellut en una entrevista con Efeminista en Madrid. EFE/Chema Moya

La lucha por la igualdad tenía que ser algo natural,  que no se cuestionara

P.- ¿Cómo ve esta lucha por la visibilidad de la mujer y los movimiento feministas? 

R.- Lo veo ejemplar y lo veo maravilloso, porque ha habido muchas mujeres en estos  movimientos que han dejado sus ilusiones, sus sueños, su piel y algunas sus vidas, en algunos países, para conseguir esa liberación de la mujer y la aproximación a la igualdad. Aunque sigue siendo muy difícil para algunos de estos grupos de mujeres, porque son una minoría y la sociedad sigue castigándolas por luchar por esa igualdad. Algo que tenía que ser naturalmente natural, algo que no se cuestionara.  Yo estoy muy orgullosa y apoyo muchísimo a ese grupo de mujeres que lo están haciendo tan conscientemente y consistentemente.

El mundo del arte es absolutamente machista

P.-  ¿Cree que el mundo del arte es machista? 

R.– Absolutamente machista. Creo que han construido un ambiente en el que la mujer no tiene ninguna visibilidad, y si la tiene es escasa. Es casi como una miga. Es vergonzoso, pero también tiene que ver con la educación. No podemos esperar de los museos, de las instituciones, que cambien mientras no haya un movimiento anterior que empiece a cambiar esta idea; por ejemplo, la política que debería ser quien manejara esto, quien diera esa igualdad. El pueblo no puede elegir porque no tiene opción.

Por ejemplo, si mis seguidores -y quizá haya mas mujeres que hombres- pudieran elegir si puedo estar presente o no en algún museo, pues sería posible porque la elección es de ellos.  La gente quiere cambios, que la mujer esté presente. Las instituciones tienen que adaptarse a lo que el pueblo quiere.

Y claro que los museos son templos especializados, pero defienden sus sistemas, sus programas. También hay que oír a la gente.

En el pueblo gitano hay una generación con hambre de liberarse de las tradiciones

P.- Su obra representa mucho la condición humana, a gente que no tiene voz, también a las gitanas. Hábleme de la visibilidad de las mujeres gitanas. ¿Qué le  parece su situación teniendo también parte de sangre gitana por sus venas?

R.- Tremenda, porque en el pueblo gitano hay toda una generación con hambre de crecer, de estudiar. Con hambre de liberarse de las tradiciones que les impide formarse como mujer. En el pueblo gitano hay dos grupos, el tradicional y el que defiende estos derechos y que apoya a su nueva generación, que quieren que sus hijos tengan esa oportunidad.  Y es algo que va a costar tiempo a las asociaciones des mujeres gitanas que están en primera fila en esta batalla. Representan la liberación de la mujer y la liberación de un sistema que impide su educación.

La educación es lo que nos hace crecer, la que nos da forma y  visibilidad. Sin la educación y  formación nos extinguimos porque no destacamos y el pueblo gitano tiene mucha magia, mucho arte, mucha inteligencia y eso cada vez está saliendo más.

El otro día estuve en una mesa redonda y había una estudiante de ciencias y le preguntaban: ‘oye, ¿tu apellido no es gitano?, ¿y te apoyaron tus padres?, ¿te permitieron que estudiases?, y dijo: ‘si, mis padres me apoyan’, y lo decía con orgullo. Eso es muy importante para la visibilidad de esta gente joven, que lo vean también otros padres. Es complicado, porque aprendemos muy lento y al ser humano los cambios nos dan mucho miedo. Tenemos que hacerlo paso a paso. Lo estamos haciendo muy bien, pero el proceso es lento.

Si la ignorancia se junta con el populismo, puede haber fuego

 P.- Nacida en Aragón, Zaragoza. Criada en Barcelona, vive desde hace años en formada en Holanda, ¿cómo ve Europa? 

-R.- Yo creo que en Europa estamos en un momento muy crítico, porque la ignorancia y el viento prenden fuego. Hay muchísimo movimiento. Hay huracanes, y si la ignorancia se junta con el populismo ignorante, pude haber fuego y las fogatas pueden destruir muchas cosas. Es un momento en el cual toda la gente que tenga conciencia e inteligencia tiene que tomar la responsabilidad de actuar. No solo de pensar, sino actuar. Fijarse en el vecino, en las escuelas, ver qué niño o niña puede estar en peligro y cómo se le puede ayudar. Cómo se le puede ayudar a la gente.

Defender estas filosofías, estas éticas que nos hacen ser mejor gente. Con un palo no llegamos a ningún sitio pero con una buena charla, con una buena conciencia, con una buena actitud movemos montañas.

El arte está por encima del marketing

P.- Es una de las pintoras más cotizadas, ¿qué significa para usted el mercado del arte? 

R.- La verdad es que yo no soy muy amiga de estas cosas. Creo que el arte está por encima del marketing, de cifras. Soy muy afortunada y puedo decir esto de forma tan fácil, porque tengo galería y gano dinero, pero soy muy consciente de que es un golpe de suerte. Me he encontrado a un marchante, a varias personas que saben llevar muy bien el marketing, y que me han dado un escaparate en el mundo.

Hay muchos artistas con las mismas cualidades, o mejor que yo, que nunca van a ser visibles y nunca van a estar en un ranking. Pero eso no es lo que hace a uno ser artista, estar en un ranking o estar en el MOMA.  Lo que define a un artista es su ‘estudio’.

La verdad es que a mi me conmueve muchísimo ver, como, por ejemplo, en Zaragoza, cuando di una charla en la que había más de 500 personas que hicieron el esfuerzo de ir  a las 8 de la noche a escuchar a Lita, y eso es para mí el éxito. Realmente el éxito es el esfuerzo de la gente que quiere ver y sentir lo que es tu vida; eso es lo que más me conmueve.

Una persona que empieza en el arte tiene que  investigar, empaparse, romperse y  reponerse 

P.- Además de pintar, escribe poesía, hace óperas… Es una artista multidisciplinar. ¿Qué recomendarías a una persona que quiere comenzar en el mundo del arte?

R.- Pues que trabaje mucho, que sea muy crítica y que no se quede en un material, que use todos los materiales, que el arte no es un material. Que investigue, que se mezcle, que se rompa, y se reponga.

P.- Ha tenido una exposición  en Zaragoza, luego en Londres. ¿Qué proyectos tiene ahora?

R.-  En este momento voy a representar al pabellón de la Bienal Hispanoamericana en Bejing. Han seleccionado seis cuadros. Dos trípticos. Después tengo una exposición en Singapur y luego voy a trabajar en un proyecto que me hace mucha ilusión que son unas performances en el festival de flamenco para la Bienal de 2021.

Se trata de una especie de teatro con los flamencos, con los bailarines, con los compositores, con la gente. Va a ser muy bonito, con la gente de mi pueblo, con la que hasta ahora no había  trabajado mano a mano, y  ahora vamos a mezclar estas artes. Será en la bienal de Sevilla y luego en Nueva York. Lo más de esto es que va a estar implicado José Maya, que es un artista extraordinario, y que voy a poder trabajar mano a mano con mi gente, con mi pueblo, con mis raíces, que como sabéis no me he criado con ellas, pero soy parte de ellos, porque es mi herencia genética.

P.- ¿Qué es el feminismo para usted?
R.- El feminismo es algo que se ha tenido que crear por la ignorancia y la poca capacidad de respeto de entendimiento entre los seres humanos.