Lagarde mujeres

La presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. EFE

Lagarde: Si más mujeres decidieran sobre infraestructuras, habría menos estadios

Nora Quintanilla | Nueva York - 12 diciembre, 2018

Christine Lagarde, la presidenta del Fondo Monetario Internacional y la tercera mujer más poderosa del mundo según Forbes, dijo hoy en Nueva York que si «más mujeres» decidieran sobre proyectos de infraestructura, esas obras tendrían en cuenta su impacto vital en la mitad de la población frente a otras más «arriesgadas», como estadios de fútbol.

Más mujeres entre los legisladores y financieros

«Si los legisladores y financieros de esas decisiones tuvieran más mujeres, a lo mejor la decisión entre un enorme estadio… sí, la Copa del Mundo en Francia… y un gran proyecto de irrigación (…) a lo mejor iría más en la dirección del agua que la del fútbol», comentó Lagarde en un foro sobre igualdad laboral.

La exministra de Finanzas de Francia inauguró en la Gran Manzana el simposio «Mujeres y derecho: equilibrando el campo de juego económico», organizado por el Consejo de Relaciones Exteriores, y respondía a una pregunta sobre su visión de un mercado de capitales en el que más mujeres tomaran decisiones.

En tono informal, Lagarde recordó que había bromeado con que si en 2008 Lehman Brothers se hubiera llamado Lehman Sisters (hermanos, en lugar de hermanas) no hubiera ocurrido un «desastre», y pasó a analizar esa hipotética situación, «extrapolando» a partir del trabajo del FMI con bancos y otras instituciones financieras.

«Asumiría que los negocios en esas áreas nos serían tan arriesgados, serían más seguros y estarían probablemente mejor cubiertos. Y, posiblemente, en el caso de financiar proyectos de infraestructuras, tendrían en cuenta el impacto en las vidas de las mujeres», afirmó la economista, que admitió estar «soñando».

Barreras a la paridad de género

Alertó además de que existen a nivel global «múltiples barreras legales» a la paridad de género, pese a que el desarrollo del rol de las mujeres en las economías es «nada menos que revolucionario».

La economista desgranó que el 88 % de los países del mundo incluyen formas de discriminación contra las mujeres en sus constituciones, derechos u órdenes ejecutivas.

Frente a un público compuesto mayoritariamente por abogadas, Lagarde opinó que «lo que hemos visto en términos del rol de las mujeres en nuestras economías es nada menos que revolucionario, y las revoluciones son difíciles de tragar».

La exministra remitió a estudios sobre el tema elaborados por el Banco Mundial y aseguró que casi todos los países tienen «paquetes discriminatorios» en materia legal que abarcan principios constitucionales, derechos civiles, derechos de propiedad o de herencia.

En ese sentido, hizo referencia en tono positivo a la llegada al Parlamento tunecino de un proyecto de ley pionero en el mundo musulmán para igualar a hombres y mujeres en el derecho a la herencia.

«En muchos países en desarrollo, particularmente en el África subsahariana, hay un fenómeno interesante desde el punto de vista legal», dijo Lagarde, quien señaló que se mantienen discriminaciones de los antiguos códigos civiles españoles y franceses o sus subsecuentes leyes blandas.

En países desarrollados, como Alemania y Francia, consideró que la legislación fiscal discrimina al denominar «unidad tributaria» a un hogar formado por una pareja.

«Adivinen qué: marginalmente, el más afectado va a ser el ‘asalariado secundario’, que invariablemente es la mujer», explicó.

«Solo cambiando eso y convirtiendo la unidad tributaria en una persona, en lugar de familia u hogar, se eliminaría esa discriminación implícita», agregó.

A favor de las cuotas: «los números son mejores» en países que las tienen

Durante su intervención, en la que abordó diversos temas, Lagarde se mostró a favor de las cuotas, ya que «pueden realmente marcar una diferencia» en la inclusión de las mujeres en puestos de responsabilidad, aunque aseguró que no siempre opinó así.

Preguntada sobre este asunto por una asistente que dijo no apoyar las cuotas, Lagarde sostuvo que los «números son mejores» en países que las tienen o disponen de una población decidida en materia política, como los nórdicos.

«Estaba de acuerdo hasta que fui presidenta de Baker & McKenzie. Me cambió la mente, necesitamos cuotas», afirmó la economista, a quien como ministra le sorprendió que las empresas públicas apenas tuvieran mujeres en sus juntas directivas.

Las políticas de género y su impacto a nivel macro

En el FMI, declaró que le costó «varios años» convencer de que las políticas de género en la economía importaban a nivel macro.

Asimismo, destacó que cerrar la brecha de participación femenina en la economía acarrea un incremento del producto interior bruto y que aún no ha conocido a un «jefe de Gobierno o ministro de finanzas que no esté interesado en un mayor crecimiento».

No obstante, Lagarde aseguró que no se ha alcanzado un «punto de no retorno» en igualdad sino que «estamos en camino» y «hay una tendencia a retroceder, siempre hay fuerzas que suprimen y reprimen, más que abrir barreras».