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Adriana Valdés. EFE

La primera directora de la Academia Chilena de la Lengua: Me postulé por las mujeres

Patricia López Rosell | Santiago de Chile - 9 enero, 2019

La ensayista Adriana Valdés se ha convertido en la primera mujer que dirige, tras 133 años, la Academia Chilena de la Lengua.

Pese a que Valdés (Santiago, 1943) asegura no ser «nada joven», la llegada de una mujer a la institución es considerada por algunos «renovadora».

Ella reconoce, no obstante, que tiene planes para que la Academia Chilena de la Lengua, que es una de las 23 instituciones que conforman la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), «se abra».

«Me interesaba postularme, más que por mí, por las mujeres»

Decidió postularse «por la idea de que una mujer pudiera ser la directora» además de tener «la experiencia y capacitación».

«Me interesaba postularme, más que por mí, por las mujeres. Pensé que, con todo lo que ha sucedido este año, existe una necesidad de dar una imagen de apertura hacia lo que está pasando en la sociedad y mucho de lo que sucede tiene que ver con los movimientos de mujeres«, precisó.

Entre sus proyectos de «renovación», Valdés tiene la intención de centrarse en «las nuevas formas de comunicación».

Lenguaje inclusivo

Sobre el lenguaje «inclusivo», la nueva directora no cerró la puerta a su introducción en el diccionario, aunque reconoció que «hay que preguntarse si eso llegará más allá del Twitter (red social) y de los grupos que lo proponen».

Adriana Valdés, que estudió Literatura, fue traductora en la ONU y directora de Documentos y Publicaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), se convierte asimismo en la primera mujer en presidir el Instituto de Chile, un organismo que agrupa a seis academias del mundo de las letras, la ciencia y el arte en Chile.

Valdés ingresó en 1993 en la Academia Chilena de la Lengua, convirtiéndose en la quinta mujer en acceder a esta institución, que en la actualidad cuenta con ocho académicas de un total de 34 miembros de número.

«Tenemos escritoras y lingüistas mujeres dedicadas a las ciencias humanas que deberían estar incorporadas en las Academias. Es un movimiento que no se va a detener, al contrario, y espero que adquiera nuevo impulso bajo la dirección que asumo en la Academia y la presidencia del Instituto de Chile», concluyó Valdés.