La Paisana Jacinta

Fotografía cedida por el Centro de Culturas Indígenas del Perú (CHIRAPAQ). EFE/ Chirapaq /SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS

Prohíben la serie peruana «La Paisana Jacinta» por ridiculizar a las mujeres andinas

Alvaro Mellizo | Lima - 26 octubre, 2020

Ninguna mujer de «trenza, sombrero y pollera» será más «violentada y maltratada» por «La Paisana Jacinta», el polémico personaje de la televisión peruana que ridiculizaba a las mujeres andinas, cuya difusión pública ha sido definitivamente prohibida por la Justicia peruana.

«Nos han dado la razón y se reconoce que las mujeres campesinas hemos sido violentadas y nos malograban psicológicamente (…) A pesar de las piedras en el camino hemos peleado, no por gusto, sino para que las mujeres peruanas que visten polleras, sombrero y trenzas no sean violentadas«, ha explicado a Efe Cecilia Paniura, una campesina cuya indignación, unida a la de otras cuatro mujeres cuzqueñas, llevó finalmente a esta resolución judicial.

Una sentencia de la Corte Superior de Justicia de Cusco, sobre la que ya no cabe posibilidad de recurso, ratificó el 15 de octubre la orden para que el canal de televisión Latina (antes Frecuencia Latina) suspenda la emisión, tras seis años de lucha legal, del programa «La Paisana Jacinta» por constituir una ofensa y un atentado racista a la dignidad de las mujeres indígenas andinas.

Prejuicios contra las mujeres campesinas

Esta sentencia pone punto final a las andanzas de un personaje creado e interpretado por el cómico nacional Jorge Benavides en 1999 y muy popular en series de televisión, programas de humor y hasta largometrajes, que se alimentaba de todos los prejuicios contra las campesinas de la montaña peruana.

«Lo veía en televisión y yo, como soy mujer campesina, me molestaba. Viendo el programa, siempre se sintió muy feo, desde el principio, por cómo nos hacía ver. Yo no sabía cómo gritar para que dejaran de mostrar así a las mujeres campesinas«, ha defendido Paniura, mujer de «trenza, sombrero y pollera».

Con ayuda de varias asociaciones como el Instituto de Defensa Legal (IDL), en 2014 se presentó una demanda para detener la emisión de estos programas y en 2018 una jueza de Cusco aceptó un amparo solicitado por estas mujeres y ordenó a Latina que se «abstuviera» de difundir los programas de «Jacinta».

Otros dos años más de apelaciones pasaron antes de este resultado que para Paniura «está en el camino correcto, y está muy bien».

La Paisana Jacinta, ¿espectáculo racista o humor?

El personaje de «Jacinta» divide desde hace años a la opinión pública peruana entre quienes ven un espectáculo eminentemente racista y los que consideran que es solo un divertimento, como demuestra el hecho de que en 2017 un largometraje sobre la serie cómica se convirtiera en un gran éxito de taquilla en el país.

Pero lo cierto es que el personaje representa a las mujeres andinas, las «cholas», como se conocen en Perú, como indígenas desdentadas, de caminar simiesco, escasa inteligencia y comprensión, que hablan mal el castellano y objeto constante de burlas de los «limeños», más «blancos» y «civilizados».

No en vano, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de las Naciones Unidas ya criticó la serie por difundir estereotipos negativos de pueblos indígenas, además de recibir el expreso rechazo del Ministerio de Cultura en varias ocasiones.

La gerente de Relaciones Públicas de Latina, Milagros Mejía, ha indicado a Efe que esta resolución, de la que el canal es «respetuosa», llega cuando hace años que el programa no se emite por la emisora y más de ocho meses desde que se suspendieron las apariciones ocasionales del personaje en algunos programas.

«La decisión de no emitir el personaje de la Paisana fue una decisión tomada por Jorge (Benavides) y el canal. Somos muy respetuosos con cierto sector de la audiencia», indicó.

«La discriminación es un límite a la libertad de expresión»

Para el abogado de IDL encargado del caso, Juan Carlos Ruiz, la decisión judicial es importante porque subraya que «el programa genera estereotipos que fomentan la discriminación«, y eso es clave para diferenciar esta limitación de la difusión de un producto «cultural» de la censura.

«Es un tema muy delicado y, de hecho, al inicio no queríamos eliminar el programa, sino que se reformulara para dar una imagen que no fuera ofensiva. Pero esto no es censura, aquí ha sido una corte la que evaluó si esto era o no era discriminatorio. Y, ojo, la discriminación es un límite a la libertad de expresión. El límite es la dignidad humana», dijo el abogado a Efe.

En ese sentido, esta «muerte legal» de «La Paisana Jacinta», si bien no va a terminar «con el racismo en Perú», si supone un triunfo importante para «muchas mujeres que se sienten humilladas y denigradas por un programa que las ve como mascotas, animales«.

«Las formas como las presentan es grotesca y, lo que es peor, habilita el acoso a las niñas del campo, que reciben burlas por ir con trenzas«, ha añadido Ruiz, que insiste en que «la libertad de expresión no puede dar cobertura a un programa que ridiculiza a los andinos«.

Racismo en Perú

La persistencia y la popularidad de personajes como «Jacinta» reflejan el fuerte arraigo del racismo en Perú bajo el denominado «choleo», la omnipresente discriminación étnica, cultural y económica a las personas de la sierra andina, expresión más común de un fenómeno que también adquiere sus propias versiones hacia las personas negras peruanas o los indígenas amazónicos.

Esto se da pese a que Perú es un país de gran diversidad, con 55 pueblos indígenas distintos, cuna de varias civilizaciones prehispánicas y lugar de inmigración europea, suramericana, china y japonesa.

Además, después de Bolivia, Perú es el país con mayor porcentaje de población indígena de Suramérica, donde más de seis millones de habitantes se consideran indígenas, según el censo de 2017.

«En mucha gente ha calado esos imaginarios, de los que ‘Jacinta’ es solo una expresión. Muchos celebran a la paisana, muchos se reían (…) Muchos en Cusco y Arequipa lo hacen, y aún nos burlamos y avergonzamos de lo indígena pese a que todos tenemos sangre andina. No podemos seguir burlándonos de esa identidad. Eso es una afrenta, que convierte a la gente en objeto de burla y desprecio y eso no se puede proteger», razonó Ruiz.