La cantante y compositora Karinah durante un ensayo en la escuela de samba Mangueira, en Río de Janeiro (Brasil). EFE/André Coelho
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Karinah, la cantante brasileña que rompe con el machismo en las escuelas de samba
La cantante y compositora Karinah, que ha desempeñado en los últimos años funciones que eran exclusivamente para hombres en el carnaval de Río de Janeiro, asegura que su intención es abrir espacio a las mujeres en un territorio paternalista y machista como son las escuelas de samba.
La cantante fue pionera en el carnaval de 2022 como una de las intérpretes de samba en los desfiles de las escuelas Beija Flor y Estácio de Sá, y ha sido la única mujer entre decenas de compositores en el concurso que eligió la samba para el desfile de este año de Mangueira, la escuela más popular de Brasil.
La también productora y empresaria, que inició su carrera en 2012 con el disco 'Você Merece Samba' y se ha presentado en festivales europeos como el de Montreux (Suiza) y ha desfilado este año como 'musa' de Mangueira y también como madrina del gigantesco proyecto social de la agrupación.
Romper los estereotipos
"Actuar como 'puxadora de samba' (el cantante que desfila al lado de la orquesta) fue una delicia pero también una gran responsabilidad. El propósito fue darles voz a las mujeres; llevar a las mujeres a este lugar del carnaval que aún es un territorio muy dominado por hombres y en el que es difícil posicionarse", dice en una entrevista a EFE.
Pese a que hay conocidas mujeres que han destacado como compositoras o directoras artísticas en las escuelas de samba, cuyo suntuoso desfile es considerado la mayor atracción del carnaval de Río, algunas funciones en la dirección y en la organización de las agrupaciones siguen siendo una exclusividad masculina.
"Existen mujeres maravillosas como compositoras pero casi no tenemos espacio. Recibí una invitación de Moacyr Luz (un famoso compositor) para ayudar en la creación de una samba para Mangueira que fue finalista en el concurso y fue un gran aprendizaje", añade Karinah.
Karinah ha aclarado que no se vinculó a las escuelas de samba inicialmente como artista sino como activista social, ya que le ofrecieron el cargo de madrina del Programa Social de Mangueira, que beneficia a miles de niños y niñas en la favela del mismo nombre.
"Eso muestra que las mujeres podemos estar donde queremos", afirma Karinah, que en su calidad de madrina ejerce un papel de mediadora con empresas interesadas en financiar el proyecto, entre ellas la de la familia de su marido, la brasileña WEB, una de las mayores fabricantes de motores y equipos eléctricos del mundo.
Machismo en las escuelas de samba
La cantante dice que el universo de las escuelas de samba "aún es un poco machista" y que por eso las mujeres tienen que aprender a posicionarse con inteligencia para abrirse espacios.
"Tenemos que cambiar esa historia. Brasil aún vive mucho en un mundo patriarcal en el que se considera que la mujer solo está en la escuela de samba o en un desfile para balancear su trasero. Necesitamos posicionarnos y chocar de frente con el machismo, que está tan fuera de moda", agrega.
Karinah niega que la promoción de la mujer sensual en carnaval con pocos trajes sea menospreciarla. "Podemos hacer y estar donde queramos desde que se nos respete. Desfilar con los senos o el trasero a la vista es algo personal. Hoy no hay más limites para nada. Las mujeres pueden hacer lo que quieran", dice.
La cantante recuerda que, como productora, lanzó en 2022 el disco 'Karinah por elas', que cuenta con la participación de 27 mujeres, para promover su ignorado trabajo en el mundo del samba.
"Fue una iniciativa para darle voz a las mujeres y conseguimos colocar en el mercado con destaque a esas cantantes, compositoras y canciones", afirma.
Admite que también sufre discriminación por tener una posición económica acomodada, como si ser rico en Brasil fuese un pecado, pero que ignora los comentarios porque su intención es aprovechar su condición para impulsar obras sociales.
"Mi familia y sus empresas tenemos un trabajo social. Vivimos en un país con una desigualdad social muy grande. No vamos a salvar el mundo pero hay que intentarlo. No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que las cosas mejoren", concluye.