Isabel Allende cumpleaños

Fotografía sin fecha cedida por la editorial Random House. EFE/ Random House

Isabel Allende celebra su ochenta cumpleaños agradecida por poder seguir escribiendo

Ana Mengotti | Miami - 5 agosto, 2022

La escritora Isabel Allende, la autora en español más leída del mundo, celebra su ochenta cumpleaños sin darle mucha importancia a la cifra y agradecida con la vida por poder amar, escribir y estar conectada a sus millones de lectores.

En una entrevista con Efe confiesa que «el amor es, como quien dice, la columna vertebral que me sostiene y la escritura ocupa todo el panorama», y deja entrever el miedo que le suscita que llegue el día en que no pueda seguir escribiendo, como hasta ahora.

Nacida en Perú y criada en Chile, refugiada política en Venezuela y nacionalizada estadounidense, Allende cuenta, satisfecha al terminar su clase de gimnasia, que su profesor le ha dicho que es capaz de realizar ejercicios que personas de 20 años no pueden. Aunque, a continuación, comenta que es consciente de que llegará un momento en el que no va a poder escribir.

«Por miles de razones, porque uno va perdiendo la memoria, la capacidad de enfocarse en algo, la atención e incluso físicamente va a llegar un momento en que seguramente no voy a poder estar sentada frente a la computadora diez horas al día», reconoce.

Cuadragésimo aniversario de su primera novela

Este cumpleaños de número «redondo» le llega a la escritora en el año en el que se cumple el cuadragésimo aniversario de «La casa de los espíritus» (1982), su primera novela, que empezó a escribir en Venezuela en 1981 como una carta «espiritual» a su abuelo, que vivía en Chile y estaba moribundo.

La carta, que no llegó a serlo, se convirtió en una de las novelas más importantes de la literatura de América Latina en el siglo XX. Esa misiva inicial tenía la intención de contar a su abuelo que podía irse tranquilo, que ella guardaría todas las historias de la familia que él le había contado.

Los recuerdos de los tiempos turbulentos en los que Allende debió dejar su país por el golpe de estado perpetrado en 1973 por el general Augusto Pinochet, siempre hacen que la escritora, sobrina del presidente derrocado, Salvador Allende, se emocione.

También se emociona cuando se le pregunta cómo cambió su vida el hecho de haber sido refugiada política en Venezuela.

«Aprendí a ser más humilde«- dice-, porque en Chile confiesa que se le habían subido «un poco los humos a la cabeza» ya que ya tenía un cierto «nombre» como periodista.

«Cuando tú te vas como refugiado a alguna parte, se pierde el pasado completamente. Cualquier cosa, ya sea tu experiencia o tu conocimiento, a nadie le importa, lo que importa para establecerse son las conexiones», subraya.

Allende pasó años «muy frustrada y con la sensación de fracaso total», pero le salvó escribir «La casa de los espíritus» y empezar a sentir que «renacía la nostalgia, la memoria».

El año que se le «cayó el libro»

La escritora también asegura que nunca pensó que iba a tener éxito con su primera obra, a la que han seguido 24 libros más de ficción y otros géneros, el último de ellos «Violeta». (Plaza & Janés).

Por cábala y por disciplina, cada 8 de enero, el día que empezó «La casa de los espíritus», Isabel Allende se sienta a escribir su próxima obra, pero en 2022, por primera vez en 40 años, el libro se le «cayó» y tuvo que abandonar el proyecto.

«No fue por culpa mía (…), me quedé colgada primero esperando a ver si podía recuperarlo, pero después ya no se pudo. Y entonces ahora estoy preparando una idea, investigando, preparando una idea para el otro año, el 8 de enero», ha relatado.

Varias veces habla en la entrevista de su actual esposo, con el que se casó hace tres años, y  habla también del anterior, el ya fallecido William C. Gordon, del que se divorció en 2015, el año en el que dice que se le quitaron unos dolores de espalda «psicosomáticos».

Prosa clara, limpia y transparente

Su tercer esposo, Roger Cukras, un abogado estadounidense de origen polaco, está tomando clases intensivas de español.

«Yo le dije claramente, mira, hay cosas que tienen que ser en español: cocinar, hacer el amor, pelear, bueno, por supuesto, escribir», subraya.

El haber vivido desde 1987 en un país donde el inglés, un idioma «muy preciso», es la lengua dominante ha repercutido en la prosa de Allende, pero «también influye el paso del tiempo», relata.

«Cuando empecé a escribir hace 40 años atrás, la literatura – recalca- era diferente (…) primero que nada, todo muchísimo más largo, mucho más barroco», mientras que ahora hay un predominio de «lo visual» y todos los escritores se han hecho «más concisos».

La Isabel Allende de antes buscaba un adjetivo que mostrara «algo de una manera diferente, original», pero hoy «busca un sustantivo que reemplace a los adjetivos o un sustantivo tan bueno que no necesita los adjetivos» para lograr una prosa «clara, limpia, transparente y liviana».

Relación con los lectores

Cuando se le pregunta por el Nobel de Literatura, responde: «Creo que a cualquiera le hace ilusión, pero no estoy pensando en eso nunca. Nunca pienso en los premios, ni en los doctorados. Eso es una manera de pensar muy masculina».

Pero sí le interesa «la relación con las lectoras y los lectores». «Esa conexión que yo siento, eso me interesa mucho más que premios o cosas que se acumulan y que en algún momento en la juventud pueden haber sido importantes».

Recibe a diario muchas cartas de lectores, entre ellas al menos tres o cuatro de madres o padres que han perdido a un hijo, como le ocurrió a ella con su hija Paula, a la que dedicó un libro de igual nombre en el que desnudó su alma ante los lectores.

«Yo quiero saber qué lugar ocupo emocionalmente en la vida de mis lectores«, señala esta autora, que ha vendido 75 millones de ejemplares de su obras y que han sido traducida a 42 idiomas.

Este año Allende se ha visto retratada en una serie de televisión, con la que dice estar «muy contenta», y surgieron rumores de que tuvo un amor oculto con el compositor y músico argentino Astor Piazzola.

«No conocía al señor Piazzola», confiesa a Efe una Allende más divertida que enojada por el tema. Y es que esta mujer dice no tener secretos, pero saber guardar los que le confían otros.

Agnóstica, no cree en la vida después de la muerte y cuando se le pregunta cuál es su idea de infierno subraya sin dudar que la «violencia».

«A mí me da miedo perder a los que más amo y me da miedo ser una carga para otros, pero morirme no me da miedo«, concluye.