Ingeniería

GRAF7179. MADRID, 24/06/2021.- La exministra, exvicepresidenta del Gobierno y presidenta del Consejo Estratégico Mujer e Ingeniería, Elena Salgado (c), la vicepresidenta de la Real Academia de Ingeniería, María Vallet (i); la directora del proyecto, Sara Gómez (d, detrás), la investigadora del CSIC Elena García Armada (i, detrás), la presidenta de ADIF, Isabel Pardo Vera (d), y la consejera delegada de Iberdrola España, Ángeles Santamaría (d, segunda fila), entre otras, posan con motivo de la presentación de la Declaración "Mujer e Ingeniería" en la Real Academia de Ingeniería, en Madrid. EFE/Rodrigo Jiménez

Ingenieras urgen un cambio educativo que fomente las STEM en las jóvenes

EFE Madrid - 25 junio, 2021

El Consejo Estratégico Mujer e Ingeniería, de la Real Academia de Ingeniería, ha pedido un cambio “urgente” en el modelo educativo español para fomentar las vocaciones femeninas STEM desde la infancia, una petición que ha plasmado en la declaración «Mujer e Ingeniería» cuyo objetivo es normalizar la participación femenina en el ámbito de la Tecnología y la Ingeniería, así como divulgar lo que aporta la Ciencia y la Tecnología a la sostenibilidad del planeta y la calidad de vida.

El texto ha sido impulsado y consensuado por el citado Consejo, presidido por Elena Salgado.

La ingeniera y ex vicepresidenta del Gobierno destaca que, según datos de Naciones Unidas, menos de un 30 % de los puestos directivos está ocupado por mujeres, una proporción que ha avanzado muy poco desde 1995, y que estas siguen estando infrarrepresentadas en los campos STEM.

16.000 millones anuales: el coste de la falta de diversidad

La falta de diversidad de género en el sector tecnológico ha sido cuantificada por algunos expertos en términos monetarios, llegando a afirmar que el coste para el conjunto de la Unión Europea supera los 16.000 millones de euros al año, ha indicado la Real Academia de Ingeniería.

Salgado considera «urgente e imprescindible» poner en marcha una «gran alianza que impulse un cambio de paradigma en la educación y en el entorno familiar, con el objetivo claro de revertir esta situación», y destaca el «gran potencial de desarrollo» que la tecnología supone para la sociedad.

Es necesario para la vicepresidenta de la Real Academia de Ingeniería, Nuria Oliver, atraer «a cientos de miles de jóvenes, especialmente a chicas, a este fascinante campo en el que literalmente estamos imaginando, diseñando y creando el futuro: un futuro lleno de esperanza y prosperidad».

La investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y presidenta de la empresa Marsi Bionics subraya que tienen que ser «capaces de motivar e inspirar a todas esas niñas que aún no saben que desde la ciencia y la investigación se construye el verdadero progreso social. Y ese futuro tiene que escribirse también con letra de mujer«.

La persona y la sostenibilidad, en el centro de la Ingeniería

Además, hay que dar difusión a «todo lo que hacemos y a nuestro compromiso con las personas«, en palabras de la presidenta de ADIF, Isabel Pardo, y comunicar «la satisfacción que, a pesar de su complejidad, nos dan las carreras STEM».

Europa está «abanderando el liderazgo de la sostenibilidad«, lo que representa retos de inversión, industriales y tecnológicos, pero sobre todo sociales, para lo que se necesitan profesionales de la Ingeniería «humanistas» que lideren esa transformación y den soluciones «eficientes e innovadoras», según la consejera delegada de Iberdrola España, Ángeles Santamaría.

La Real Academia de Ingeniería lanzó hace cuatro años el proyecto «Mujer e Ingeniería» para dar a conocer a niñas y jóvenes las oportunidades que les brindan los estudios STEM y aboga por una sociedad «más igualitaria y vertebrada, donde las oportunidades de una mejor calidad de vida alcancen al mayor número de ciudadanos».

La declaración indica que, si no se logra que las generaciones jóvenes y, sobre todo las mujeres, se interesen por estas materias, «habrá una minoría de élite que creará la tecnología, controlará su funcionamiento y el propósito de estos nuevos descubrimientos, diseñando consecuentemente un futuro sin diversidad y, por tanto, sin la riqueza que esta aporta».