Iglesia sacerdocio femenino

Imagen de archivo de una monja en una ceremonia religiosa. EFE/EPA/MARK R. CRISTINO

La Iglesia se abre al sacerdocio femenino

EFE | Madrid - 20 junio, 2022

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha presentado la síntesis de las propuestas recibidas en la fase diocesana del Sínodo en la que han participado 215.000 personas -laicos y religiosos- con aportaciones que plantean, entre otras medidas, abrir el debate sobre el celibato opcional o el sacerdocio femenino.

La Archidiócesis de Barcelona fue la primera en avanzar el pasado 29 de mayo algunas de las conclusiones procedentes de grupos de debate en parroquias y movimientos católicos y que enviarán al Sínodo 2021-2023 convocado por el papa Francisco con el objetivo de llevar a cabo una reflexión sobre el futuro de la Iglesia.

Entre ellas, piden que se estudie la posibilidad del sacerdocio femenino, un papel hasta ahora reservado a los hombres, y abrir el debate sobre el celibato opcional o el acceso al sacerdocio de hombres casados.

Revisar el papel de la mujer en la Iglesia

Barcelona no se ha quedado sola en esta propuesta. La Archidiócesis de Zaragoza recoge entre sus conclusiones la posibilidad de abrir un diálogo sobre el celibato opcional y el acceso de la mujer a los ministerios, incluido el diaconado y el sacerdocio, pero no el episcopado.

También la diócesis de Coria-Cáceres incluye entre sus aportaciones la revisión del protagonismo de la mujer en la Iglesia, con acceso a cargos de responsabilidad y al Ministerio del Orden, así como el celibato opcional para los sacerdotes.

«El hecho de que -las mujeres- no puedan acceder al sacerdocio y que la jerarquía sea fundamentalmente masculina hay que darle una vuelta en los tiempos que vivimos. No lo decimos cuatro, es una tendencia mayoritaria presente en los distintos sectores de la población», ha afirmado a Efe el responsable de la fase diocesana de la diócesis cacereña del Sínodo, Miguel Ángel González.

El papel de la mujer dentro de Iglesia es un tema recurrente en las aportaciones de las distintas diócesis consultadas por Efe y es que ellas son una parte muy importante de este proceso sinodal, con una participación del 70 % según los datos difundidos por la CEE.

Así, las bases católicas de Mallorca reclaman una mayor atención de la Iglesia hacia las mujeres y métodos más democráticos en la toma de decisiones de la diócesis.

Más de 215.000 personas han participado en esta fase diocesana del Sínodo que se inició el 17 de octubre de 2022 y que ha recibido aportaciones de miembros de la vida consagrada, movimientos, asociaciones y personas individuales, que han querido sumarse a esta llamada del papa Francisco a reflexionar sobre la misión de la Iglesia.

Renovación de la moral sexual y familiar de la Iglesia

Entre las aportaciones recogidas por las diócesis está también la propuesta de abrir la Iglesia a las distintas formas de sexualidad, no excluir a las personas divorciadas, madres solteras y, en definitiva, renovar la moral sexual y familiar, así como esclarecer los abusos sexuales dentro de esta institución y reparar a las víctimas.

Así, Barcelona plantea un discurso fundamentado en el amor a todas las personas que se han visto «marginadas por la comunidad eclesial, la mayoría de veces por cuestiones morales, especialmente por su situación familiar o por su orientación sexual».

La Archidiócesis de Zaragoza reclama que se admitan los abusos sexuales en la Iglesia, se repare a las víctimas, y que se revisen algunas enseñanzas sobre moral personal, renovando la moral sexual y familiar, al igual que han hecho otras confesiones cristianas.

«Acercarse más a las familias monoparentales» y mostrar respeto, acogida e integración a las personas que se han divorciado y se han vuelto a casar por lo civil, así como a «los cristianos homosexuales seguidores de Jesucristo y de otros modelos de familia que existen en la sociedad», propone.

La diócesis de Coria-Cáceres reclama, por su parte, acoger la situación de los creyentes con diferente identidad y orientación sexual, mientras que el Obispado de Mallorca advierte de que la Iglesia no atiende a colectivos como madres solteras, familias desestructuradas, parejas divorciadas, o no creyentes.

Mayor protagonismo de laicos y jóvenes

Dar un mayor protagonismo a los laicos y a los jóvenes es otra de las propuestas que se repite en los documentos enviados por la Archidiócesis de Sevilla, que apuesta por una mayor participación de los laicos, no sólo en tareas secundarias o «irrelevantes», sino también en responsabilidades directas, en ejecución y gestión pastoral.

Sevilla también ha pedido «potenciar el liderazgo de los jóvenes y trabajar para que los que están en movimientos, asociaciones, hermandades y colegios se interrelacionen con la parroquia, con la diócesis y lleguen a otros jóvenes más alejados».

El arzobispado de Pamplona sugiere, por su parte, potenciar la presencia de los laicos en los consejos de decisión de la vida de la Iglesia, mejorar la atención a la iglesia en los pueblos pequeños y trabajar en la evangelización de los jóvenes, entre otras.

Frente a ellas, posturas como la del obispado de Málaga advierten de que el proceso sinodal ha encontrado dificultades al perder de vista el interés por el bien común de la iglesia y ven el riesgo de que el Sínodo sea la excusa para dar visibilidad a colectivos e ideologías con intereses preestablecidos.

También la Diócesis de Oviedo ha advertido de que en el proceso sinodal abierto en el seno de sus parroquias se han puesto sobre la mesa «dos cosas de difícil conciliación», por un lado la necesidad de «adaptación» de la Iglesia, que se «modernice» revisando su doctrina en algunos aspectos, y por otro la petición de «fidelidad al Evangelio, no ceder al espíritu del mundo» y «no tener miedo a ser contracultural».

La síntesis final realizada por la CEE que recogerá las aportaciones recibidas en este proceso sinodal de la Iglesia en España se enviará a la Secretaría General del Sínodo en Roma.