EFE/Gustavo Amador

Aplicación obligada en Honduras de las normas de la ONU para proteger a las reclusas

EFE | Tegucigalpa - 1 abril, 2021

El Comité Nacional de Prevención contra la Tortura, Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes (Conaprev) y el Comisionado Nacional de Derechos Humanos en Honduras obligan a las autoridades del país a aplicar las normas de Naciones Unidas para el tratamiento de las reclusas.

«Es muy urgente (aplicar) estas reglas que fueron creadas desde el año 2010», cuenta a Efe la secretaria general del Conaprev, Elia Núñez, tras anunciar la creación de la junta local de prevención contra la tortura en materia de la mujer privada de libertad.

En Honduras «hemos visto la nula aplicación de las (normas) por las reiteradas violaciones que se dan en el sistema penitenciario de las mujeres que se encuentran en privación de libertad», subraya.

Las normas de la ONU para el tratamiento de las mujeres presas, conocidas como las Reglas de Bangkok, pretenden «proteger» a las reclusas y a los menores dentro de las penitenciarías, añade.

Condiciones inhumanas

El país centroamericano registra 1.182 mujeres en las cárceles, la mayoría de ellas hacinadas hasta alcanzar «condiciones inhumanas», señala Núñez.

Solo la Penitenciaria Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS), la principal cárcel de mujeres, cercana a Tegucigalpa, alberga a 280, cuando su capacidad máxima es de 150.

El Conaprev ha documentado, además, casos de mujeres encarceladas embarazadas que están «aisladas en condiciones inhumanas y degradantes», añade.

Las autoridades deben resolver el problema de hacinamiento y sobrepoblación de las cárceles, indicó Núñez, quien asegura que las prisiones del país «no han sido estructuradas» para atender y garantizar los derechos de las mujeres mientras cumplen su condena.

El organismo hondureño ha registrado casos de «violación del derecho a la salud, a la alimentación y al debido proceso» en las cárceles para mujeres, donde también viven 35 menores de edad, agrega.

La junta local de prevención contra la tortura en materia de la mujer privada de libertad será un «ente veedor» del Conaprev para vigilar los casos de violación de derechos a las reclusas, según ese organismo.

Falta un trato diferenciado

En declaraciones a Efe, la titular del estatal Comisionado Nacional de Derechos Humanos en Honduras, Blanca Izaguirre, destaca la importancia de impulsar las Reglas de Bangkok en el país.

Las normas de la ONU establecen una «adecuada gestión penitenciaria con un enfoque de género, cubriendo las necesidades que puedan tener las mujeres privadas de libertad», señala.

La defensora del pueblo hondureño indica que las cárceles del país «en principio se han diseñado para hombres, por lo que el trato diferenciado y las condiciones para mujeres no se ha dado».

La aplicación de la Reglas de Bangkok y la nueva junta local para abordar la tortura de las mujeres presas «es un avance significativo en materia de derechos humanos» en Honduras, enfatiza.

La aplicación de estas normas de las Naciones Unidas es «responsabilidad exclusiva» del Instituto Nacional Penitenciario, dijo Izaguirre, otrora comisionada del Conaprev.

Las cárceles de Honduras están bajo control de una junta interventora militar nombrada en diciembre de 2019 por el presidente del país, Juan Orlando Hernández, luego de varios episodios de violencia en las prisiones, señala.

La funcionaria indica que la junta interventora no ha aplicado las normas «por falta de conocimiento, obviamente no están formados para estar tratando con privados de libertad y no tienen conocimiento de muchas reglas», aunque destaca «su anuencia» para colaborar y capacitarse en la temática.

Las cárceles de Honduras no cuentan además con un espacio adecuado para la recreación y desarrollo de los hijos de las mujeres encarceladas, acota.