María Gutiérrez abraza a su hija de dos años en el penal de Chiconautla, en Ecatepec estado de México(México). EFE/Sáshenka Gutiérrez

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Una guía feminista busca frenar la violencia contra las mujeres en el sistema penal mexicano

Ciudad de México/EFE - 31 agosto, 2026

Ante un sistema penal donde casi la mitad de las mujeres privadas de la libertad permanece sin sentencia, organizaciones feministas en México impulsan una guía para prevenir la violencia institucional y garantizar procesos con perspectiva de género.

El 49,4 % de las mujeres encarceladas estaba sin sentencia hasta abril de 2025, frente al 38 % de los hombres, según datos de Prevención y Reinserción Social del Gobierno de México.

"Nos hemos dado cuenta de que la mujer es más fácilmente penalizada por el simple hecho de ser mujer", ha explicado a EFE María Luisa Montoya García, de la organización Haz Valer Mi Libertad.

Frenar la violencia en el sistema penal

Frente a ello, la Red Feminista por el Acceso a la Justicia, compuesta por siete organizaciones,  ha elaborado una guía "para visibilizar todo lo que la autoridad tendría que estar trabajando", indica Montoya.

En México, las mujeres representan un 5 % de la población penitenciaria total, equivalente a 14.028 mujeres privadas de libertad para abril de 2025, según cifras oficiales.

La 'Guía de actuación para visibilizar y atender las violencias y prácticas discriminatorias que ejercen las personas operadoras del sistema de justicia penal en México' parte de un diagnóstico construido con los testimonios de seis denunciantes y seis imputadas en Ciudad de México, Estado de México y Jalisco.

Un sistema penal que castiga doblemente a las mujeres

Una de ellas, identificada como María, pasó 19 años en prisión preventiva acusada de secuestro antes de ser absuelta en 2024, periodo en el que su hijo pasó de tener cinco años a ser adulto y ella se convirtió en abuela.

Al salir a los 49 años, María enfrentó miedo, frustración y secuelas emocionales, además del reto de reconstruir su vida, -cuenta en el diagnóstico de la guía-, donde plantea que el Estado debe reparar el daño causado a ella y a su familia.

Las experiencias de violencia institucional y de género dentro del sistema penal se repiten en los 12 testimonios recogidos por el diagnóstico.

Entre los patrones comunes están la revictimización, la falta de perspectiva de género, el descrédito de sus testimonios y los obstáculos para acceder a la justicia.  Montoya destaca que estos casos no son hechos aislados, sino el reflejo de un sistema penal que "castiga doblemente" a las mujeres.

Las mujeres pueden ser vendidas

"Donde se ha torturado mucho a la mujer, donde se le ha criminalizado en los centros penitenciarios y son más abandonadas por las familias", señala la activista, quien lucha por la liberación de su hijo encarcelado desde 2017 por un delito que asegura no haber cometido.

Montoya advierte de la tortura psicológica y física que viven en las mujeres en las cárceles, donde "también pueden ser violadas, vendidas o castigadas torturándolas si ellas no se prestan" a favores sexuales.

Abandono sanitario

Por otro lado, señala que la guía documenta el abandono sanitario que enfrentan las mujeres en prisión, incluida la falta de productos de higiene menstrual y ropa íntima.

"Al no tener toallas sanitarias, terminan usando, no sé, un pedazo de trapo o lo que ellas mismas puedan obtener", ha explicado.
El diagnóstico expone que el 64,4 % de las mujeres encarceladas sufrió violencia psicológica antes de ser presentada ante una autoridad, según la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) 2021.

Además, 29,9 % recibió amenazas contra su familia, 27,5 % fue presionada para declarar y 15 % experimentó violencia sexual durante su reclusión.