Nikki Luna

Imagen de archivo de la Casa Vicens, el primer edificio residencial proyectado por Antoni Gaudí. EFE/Enric Fontcuberta

La artista filipina Nikki Luna reivindica con «Guerra» el papel de las mujeres con trabajos invisibles

EFE | Barcelona - 28 enero, 2022

La Casa Vicens Gaudí (Barcelona, España) acoge la primera exposición individual de la artista filipina Nikki Luna en la ciudad condal. La muestra se llama «Guerra» y está repartida en cuatro instalaciones distintas, con las que busca tanto hacer un homenaje a su familia como reivindicar el «papel de las mujeres que ejercen trabajo invisible en la sociedad actual».

Esta exposición, basada en las «raíces» de Luna en Batangas, una de las ocho provincias de Filipinas que se rebeló contra la colonización española a mediados del siglo XIX,  estará abierta al público entre el jueves 20 de enero y el 26 de junio, en la sala de exposiciones temporales de la primera casa proyectada por Antoni Gaudí.

Trabajos duros para mantener el hogar

La primera de las piezas, «Guerra«, que da nombre a la exposición, es un broche-logo, escrito con la caligrafía de la madre de Nikki y realizado con perlas filipinas y oro, expuesto como si se tratara del logotipo de una joyería.

También hay un recuerdo hacia su tatarabuela a través de la pieza «Wound Cloth», que alude a la tela enrollada (gikin) que llevaba la mujer en su cabeza para transportar la mercancía que cosechaba en su patio para venderla en el pueblo más cercano.

Son quince esculturas de porcelana y oro que «remiten al equilibrio que las mujeres han tenido que conseguir soportando pesadas cargas sobre sus cabezas, tanto física como mentalmente con el trabajo, la maternidad y el mantenimiento del hogar».

Las otras mujeres que han marcado la vida de la artista han sido su madre y sus tías, de las que tres se quedaron en Filipinas como amas de casa y otras cinco buscaron trabajo fuera para ayudar a su familia. Todas ellas están representadas en la instalación «Steely Bloom«, ocho láminas de acero con acabado de espejo que recuerdan al bolo, el cuchillo típico de su país, que se utiliza tanto en la cocina como en el campo de batalla.

La última de las instalaciones es «Labor Landscape» y son ocho piezas de seda con las que estas ocho mujeres «se han secado sudor y lágrimas, unos fluidos corporales que conforman mapas físicos testimonio de las luchas de los cuerpos de estas mujeres reales».

Mujeres marginadas y vulnerables

Nacida en Manila en 1977, Nikki Luna lleva más de una década trabajando en proyectos relacionados con mujeres marginadas y vulnerables, siempre desde una perspectiva feminista.

Graduada en la especialidad de Pintura en Bellas Artes de la Universidad de Filipinas, realizó una residencia artística en la Cooper Union School of Art de Nueva York y ha representado a Filipinas en la Bienal de El Cairo, la de Singapur, la Trienal de Aichi Japón y la de Pekín y es fundadora de la editorial feminista Power In Her Story.