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Cartel reivindicativo del Día del Pueblo Gitano el 8 de Abril. Imagen: Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad

Gitanas feministas claman contra «el antigitanismo» en el día del Pueblo Gitano

Laura de Grado Alonso | Madrid - 8 abril, 2021

Acabar con el «antigitanismo» y reivindicar su derecho «a existir como Pueblo» son las principales reclamas de la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad con motivo de la celebración del Día Internacional del Pueblo Gitano este 8 de abril, fecha en la que han querido recordar que «es necesario un feminismo gitano» para que su historia sea reconocida.

«Lo que exigimos son medidas legales eficientes que combatan el antigitanismo, y que sean diseñadas, elaboradas y ejecutadas desde el protagonismo de la población gitana», explica durante una entrevista con Efeminista la vicepresidenta estatal de la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad, Carmen Fernández, con motivo del Día del Pueblo Gitano.

Este día fue declarado oficialmente en Serock (Polonia) en 1990 durante el cuarto Congreso Mundial Romaní y recuerda y conmemora el Primer Congreso Mundial Gitano, que se celebró en Londres entre el 7 y el 12 de abril de 1971, por lo que ahora se celebra su 50 aniversario.

Dueñas de su destino

«Los gitanos y las gitanas debemos ser dueñas de nuestro destino», reza el comunicado de Gitanas Feministas, en el que exigen «medidas contundentes en empleo, en vivienda, en educación» en las que sean el propio pueblo gitano quien decida las estrategias y la manera de implementarlas.

Debido a las condiciones de pobreza y discriminación, la población gitana europea tiene una esperanza de vida, de media, diez años inferior a la del resto de la ciudadanía, según un informe publicado este 2020 por la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA, en sus siglas en inglés) de la Unión Europea (UE).

En España la tasa de empleo remunerado es del 31 % en los hombres gitanos y del 16 % en las mujeres gitanas, mientras que para el resto general es del 62 %, según datos de la Segunda Encuesta de la Unión Europea sobre minorías y discriminación: mujeres romaníes en nueve Estados miembros de la UE.

La vicepresidenta de la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad denuncia que esa situación económica y social responde, en parte, a que las instituciones y fundaciones todavía no les perciben como «un pueblo adulto, humano y capaz de llevar las riendas» y pide no hablar más en su nombre, ni actuar sin su participación.

«Los gitanos y las gitanas no necesitamos ningún “desarrollo”; lo que necesitamos es acabar con el antigitanismo institucional y judicial», reivindican.

Antigitanismo y discriminación

En 2019 en España hubo 425 casos de discriminación y antigitanismo registrados y asistidos desde la Fundación Secretariado Gitano, según un informe publicado en 2020 «Discriminación y Comunidad Gitana». Según el estudio los casos se han producido en ámbitos como los medios de comunicación e internet, en redes sociales, en el empleo, en acceso a bienes y servicios, en los servicios policiales, en ámbitos educativos, en vivienda y en salud, entre otros casos.

En cuanto al perfil de las víctimas, se constata que la discriminación afecta mayoritariamente a personas gitanas jóvenes, entre los 16 y los 30 años, y a las mujeres, siendo 222 mujeres de las 321 víctimas identificadas.

Feminismo gitano

Por este motivo, además, Fernández defiende la necesidad de un feminismo gitano para que la historia y la lucha de las mujeres gitanas sea reconocida, visibilizada y reparada.

«Las mujeres gitanas somos ejemplo de resistencia y tenemos una historia de grandes feministas», asevera la representante de Gitanas Feministas, que además crítica los discursos llenos de prejuicios que se emiten contra ellas, donde, dice, el antigitanismo y el machismo se dan de la mano.

«Muchísimas payas dicen frases como “es que tu cultura es más machista”, y con eso al final lo que hacen es utilizar prejuicios y estereotipos anti gitanos para justificar el machismo», explica Fernández, que insiste en que no son sumisas y que su rebeldía  ha sido lo que les ha permitido sobrevivir a lo largo de la historia.

Además, reprueba «la impunidad» de las agresiones machistas cuando se producen contra mujeres gitanas o racializadas.

«Si no se incluye el feminismo gitano, si no se incluyen nuestras voces, nuestra demandas, nuestras estrategias, nuestras vidas y nuestro sentir como mujeres gitanas, no es feminismo. No existe un feminismo valido sin una vida digna para las mujeres gitanas«, concluye Fernández.