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Vista de una jugadora estadounidense de fútbol dominando un balón, en una fotografía de archivo. EFE/Srdjan Suki

Las futbolistas estadounidenses, víctimas de abusos sistemáticos desde hace años

EFE | Washington - 5 octubre, 2022

Jugadoras y exjugadoras de fútbol en EE.UU. han unido fuerzas para exigir medidas y un cambio radical en su deporte, después que se diera a conocer un informe que señala un abuso sistemático hacia ellas y durante años en la Liga Femenina de Fútbol Profesional (NWSL).

«Aunque este informe es difícil de leer, ha sido aún más doloroso para las jugadoras, conocidas o no, que lo vivieron», ha apuntado en un comunicado el sindicato de jugadoras de la NWSL (NWSLPA).

«Agradecemos los esfuerzos por buscar la verdad y por apoyar nuestro trabajo para transformar la NWSL», ha añadido el sindicato al pedir que la NWSL se centre a partir de ahora en ser una liga que priorice «la seguridad de sus jugadoras».

Las futbolistas responden

Por su parte, la asociación de jugadoras de la selección estadounidense (USWNT Players) ha defendido también en una nota de prensa que todas las futbolistas «se merecen trabajar en un entorno libre de discriminación, acoso y conducta abusiva».

«Urgimos a la Federación de EE.UU. (USSF) a que implemente las recomendaciones (del informe) inmediatamente», han agregado.

La NWSL ha recogido el guante y ha asegurado que deben «aprender y asumir la responsabilidad por las dolorosas lecciones del pasado para llevar la liga a un futuro mejor».

En este sentido, la NWSL ha hablado de «implementar una reforma sistémica» en su competición para garantizar que la liga sea un lugar «donde las jugadoras sean respaldadas, dentro y fuera del campo, con entornos seguros y profesionales para entrenar y competir».

Al margen de reacciones colectivas, algunas jugadoras han tomado la palabra a título individual.

«Creo que cuando acusaciones serias llegan a ti y tú nos ignoras… no deberías tener nada que ver con este deporte nunca más. Punto. No hay control de daños: hay solo daño», ha tuiteado Sydney Leroux, delantera del Angel City.

Además, las exjugadoras Sinead Farrelly y Mana Shim y la futbolista Erin Simon han reclamado en un comunicado conjunto a la NWSL «acción, rendición de cuentas y cambio».

Las claves del informe

La Liga Femenina de Fútbol Profesional estadounidense es escenario de un abuso sistemático a todos los niveles hacia sus jugadoras y sus máximas instancias han ignorado de forma repetida las acusaciones al respecto, según apunta el informe encargado por la USSF.

La investigación independiente del bufete de abogados King & Spalding plantea un panorama en el que el abuso verbal y emocional hacia las futbolistas y los comportamientos sexuales inapropiados exceden los límites de un entrenamiento «duro» y son habituales desde las categorías inferiores hasta las superiores.

En las cerca de 200 entrevistas a jugadoras retiradas y en activo, entrenadores, propietarios de clubes o personal de plantilla se pusieron en evidencia tácticas manipuladoras que eran cuestión más de abuso de poder que de mejora del juego y un preocupante patrón de comentarios de contenido sexual, tocamientos indeseados o relaciones sexuales coercitivas.

Los equipos, la Liga y la Federación «no solo fracasaron sistemáticamente a la hora de responder de forma adecuada cuando fueron confrontados con denuncias de las jugadoras y muestras de abuso, sino también a la hora de instaurar medidas para prevenirlo y afrontarlo», recalca ese documento de 36 páginas.

Como resultado de esa falta de vigilancia, entrenadores responsables de esos abusos se fueron moviendo de equipo en equipo sin que nadie frenara sus contratos, blanqueados por comunicados de prensa en los que los clubes les agradecían los servicios prestados.

El documento se centra en tres técnicos -Paul Riley, Rory Dames y Christy Holly- para ilustrar la gravedad del fenómeno, pero recuerda que la pasada temporada la mitad de los diez equipos de la Liga se separaron de sus entrenadores tras denuncias de las jugadoras.

De Dames, por ejemplo, sus jugadoras en el juvenil Chicago Eclipse Select recuerdan que las llamaba «putas», «retrasadas» o «culo gordo» y que «en múltiples ocasiones cruzó la línea de las relaciones sexuales».

Una vez en el Chicago Red Stars, dentro de la Liga, instauró un ambiente hostil con abuso verbal durante los partidos, dice el informe.

Entre las recomendaciones para corregir esta situación se aboga por una mayor transparencia y rendición de cuentas, un reglamento claro que defina los comportamientos inapropiados y facilitar que las jugadoras puedan canalizar sus preocupaciones.