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Gran afluencia de público durante la clausura de la 81 edición de la Feria del Libro de Madrid. EFE/ Chema Moya

La 81 Feria del Libro de Madrid, primera que dirige una mujer, pone punto y final con récord de ventas

Carmen Naranjo | Madrid - 12 junio, 2022

La 81 Feria del Libro de Madrid, la del reencuentro y la normalidad, pone punto y final a sus diecisiete días de celebración, una edición marcada por ser la primera vez en su historia que la dirige una mujer, Eva Orúe, con algunos cambios como la ausencia de megafonía, y que ha sido hasta el momento la más exitosa en términos de facturación y venta de ejemplares.

Orúe ha asegurado a Efe que las estimaciones apuntan a un ligero aumento de ventas respecto a 2019, el mejor año de la feria hasta el momento, aunque las cifras concretas no se conocerán hasta dentro de unos días.

Y ha confiado en que en esta edición, en la que debuta como directora, «las cifras finales ratifiquen esto que es ahora mismo una sensación recogida de las primeras estimaciones que empiezan a llegarnos».

Una feria «extraordinaria»

En 2019 se recaudaron unos diez millones de euros, se vendieron unas 550.000 publicaciones y el numero de visitas rondó los 2.300.000 personas. Luego llegó la pandemia y en 2020 se tuvo que celebrar en línea y en 2021 se retrasó al otoño y se desarrolló con restricciones de aforo.

Ha sido una feria «extraordinaria» en afluencia de público, «de participación, de interés mediático y de implicación de libreros, editores y distribuidores», ha dicho su directora.

Desde el principio, se vio que la gente tenía «ganas de feria» y se ha comprobado de forma sostenida a lo largo de estas dos semanas, en los que el parque del Retiro madrileño se ha convertido en la librería más grande del mundo.

Fue sobre todo en la primera semana cuando hubo más afluencia de público e, incluso, el primer martes de esta cita algunos expositores vendieron más que en la jornada del sábado, un dato que les ha parecido «extraordinario».

Más de 5.000 firmas

La afluencia de público sigue llenando las casetas en este domingo, último de la feria, a pesar del calor sofocante que se vive en Madrid y las filas para las firmas de los autores se suceden en el Retiro, a veces con la suerte de coincidir con alguna sombra de los árboles.

Eva García Sáenz de Urturi, Javier Cercas, Carmen Mola, Héctor Abad Faciolince, Luis García Montero, Blue Jeans, Julia Navarro, Ángel Martín, Antonio Muñoz Molina o Elvira Lindo son algunos de los escritores que firman en estas últimas horas de la feria, con lo que se cierran los más de 5.000 actos de firmas se han registrado en estos días en las 378 casetas.

Una jornada en la que también se ha hablado de lo que es la literatura en el exilio, en un acto en el que han participado el nicaragüense Sergio Ramírez, el cubano Yunior García Aguilera y el venezolano Rodrigo Blanco.

El exilio es una larga tradición provocada por el desacuerdo entre el poder absoluto y la escritura libre, ha indicado Ramírez, que ha recordado cómo salió de Nicaragua hace más de un año sin saber que no iba a poder regresar. El opositor cubano Yunior García Aguilera se ha definido como un «cubano crónico» y ha relatado el «shock» que supuso para él el exilio y cómo ha tenido que «exorcizarse».

El último domingo ha estado protagonizado también gran afluencia de lectores infantiles y juveniles. Y es que en esta edición ha acudido mucha gente joven y las actividades relacionadas con el cómic o el manga han funcionado muy bien, al igual que las de «youtubers» o «instagramers», autores a los que los jóvenes llegan por redes sociales, explica Orúe.

«Eso nos tiene que hacer pensar que están leyendo más y reflexionar sobre la manera que tenemos de acercar la literatura a este público que está ávido de buenos libros y buenas historias», ha relatado.

Fomento de la lectura en niños

De las actividades culturales, Eva Orúe ha destacado dos «que encajan muy bien con el espíritu de la feria», como ha sido el concurso «Los pequeños campeones de la lectura», en el que han participado más de 150 niños de primaria leyendo en voz alta, y la «Batalla de cuentistas», con más de 180 participantes.

Ambas subrayan el compromiso de la feria «con el fomento de la lectura y de la escritura, que como decía Almudena Grandes no son sino dos caras de la misma moneda», ha destacado su directora.

Una edición que ha tenido algunas novedades, como la ausencia de megafonía o de planos físicos y el establecimiento de cuatro espacios de firmas para liberar a la feria de algunas aglomeraciones que impedían el normal tránsito de la gente. Ahora habrá que valorar si han funcionado.

Y cuando llega el final de la 81 edición, ya han comenzado los preparativos de la siguiente: el próximo día 20 de junio se reúne la comisión organizadora para hacer balance y «plantar las semillas de la próxima».