Eva Orúe: «2022 es un año grande para las escritoras»

María G. de Montis | Madrid - 17 octubre, 2022

Eva Orúe, la primera directora en los más de ochenta años de historia de la Feria del Libro de Madrid, ha tenido este año un lugar privilegiado desde el que otear el sector editorial. Y, en su opinión, ha sido «un año grande para las escritoras y para las feministas en particular, porque tienen mucho que decir y mucho que contar. Hay una generación de escritoras jóvenes que está trabajando el campo de la ficción y que está sacando de la vida real experiencias importantes para contarlas en sus libros», explica a Efeminista desde el madrileño parque del Retiro.

«Lo que hace falta es que las mujeres nos pongamos manos a la obra», anima Orúe. «Hay más editoras, hay más escritoras, desde luego hay más lectoras y más traductoras… incluso una directora de la Feria del Libro de Madrid. Si todas trabajamos, deberíamos ser capaces de reflejar esa realidad».

Periodista, escritora y gestora cultural, Orúe (Zaragoza, 1962) ha trabajado en diferentes medios y formatos, desde la radio a la televisión. Hasta su nombramiento como directora de la Feria, codirigía la agencia de comunicación Ingenio de Divertinajes. También es autora, junto a Sara Gutiérrez, de títulos como «Rusia en la encrucijada», «Locas por el fútbol» o «Padres e hijos».

Orúe se suma este año a la celebración del Día de las Escritoras, el 17 de octubre, que se celebra desde hace siete años para poner en valor el talento de las autoras contemporáneas y reivindicar a aquellas mujeres que el tiempo, el canon y el machismo se han encargado de anular. El lema de 2022 es «Antes, durante y después de las guerras».

Un año «grande» para las escritoras

PREGUNTA.- ¿Cómo valora este año para las mujeres escritoras?

RESPUESTA.- Este está siendo un año grande para las escritoras y para las feministas en particular, porque tienen mucho que decir y mucho que contar. Hay una generación de escritoras jóvenes que está trabajando el campo de la ficción y que está sacando de la vida real experiencias importantes para contarlas en sus libros.

P.- Y, en lo que respecta a la publicación y promoción de autoras, ¿ve una tendencia asentada o una moda pasajera?

R.- El Premio Nobel a Annie Ernaux parece que cambia algo, o al menos indica que no todas las cartas están echadas.

Yo no sé qué es lo que va a pasar. Es cierto que, en ocasiones, para que las mujeres o las minorías tengan presencia en determinados espacios hace falta una voluntad de visibilizarlas, porque si no caemos en las rutinas de siempre. También nos ocurre en un espacio como la Feria del Libro: es más fácil llamar a los que ya estuvieron y te conocen que explorar nuevos caminos.

Pero creo que es una tarea que nos tenemos que imponer todos: hay que buscar gente nueva, hay que buscar espacios nuevos, hay que buscar incluso temáticas nuevas, y para eso hay que hacer un esfuerzo. Sobre todo porque, cuando tenemos una edad, estamos muy acomodados. Y podemos ser nostálgicos, que es un vicio de la edad, pero nunca deberíamos permitirnos ser conservadores.

P.- ¿Qué necesita este sector realmente para ser todo lo feminista que puede llegar a ser?

R.- La voluntad de todo el mundo, hombres y mujeres. Pero en el sector editorial, que es mayoritariamente femenino, lo que hace falta es que las mujeres nos pongamos manos a la obra. No se trata de ir contra nadie, simplemente de reflejar una realidad que está ahí: hay más editoras, hay más escritoras, desde luego hay más lectoras y más traductoras… incluso una directora de la Feria del Libro de Madrid. Si todas trabajamos, deberíamos ser capaces de reflejar esa realidad.

Dicho esto, feminismos hay muchos y, por lo tanto, lo que unas hagamos no tiene necesariamente que convencer o convocar a otras. Así que la tarea es simplemente abrir el campo de juegos, ver lo que está sucediendo y, en la medida en la que lo consideremos valioso, darle cabida en el terreno editorial, que tiene que ser reflejo de la sociedad.

Las recomendaciones de Eva Orúe

«La impostora», de Nuria Barrios, editado en Páginas de Espuma. «Es la historia de las traductoras, la manera en la que se trabaja con la traducción que nos construye», cuenta Orúe. «Europa no existiría sin traductores y Nuria nos cuenta todo lo que eso supone para ella, como escritora y como traductora. Me parece que ha tocado una tecla y que viene al pelo en estos tiempos que corren».

«La lección de anatomía», de Marta Sanz, editado en Anagrama. «Una recomendación por afinidad muy personal, pero además es un gran libro», explica la directora de la Feria del Libro. «A mí Marta me gustaba ya mucho, pero el Premio Nobel a Annie Ernaux vuelve a poner sobre el tapete la autoficción, y en España Marta la escribe como nadie. Además, tiene algo que a mí me gusta especialmente: un toque de humor. Siempre es bueno afrontar según qué situaciones con una chispa de humor».

«Cinco inviernos», de Olga Merino, editado en Alfaguara, y «El último verano de la URSS», de Sara Gutiérrez, editado en Reino de Cordelia. «Son dos recomendaciones ligadas que cuentan la historia de una corresponsal novata a la que envían a la Rusia independiente y el verano de 1991 en un viaje a través de trenes», dice Orúe. «Creo que, a través de esas dos historias personales que parecen contadas sin demasiada ambición de trascender, somos capaces de captar plenamente lo que ocurría entonces y de entender muchas de las cosas que pasan ahora».