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Elvira Sastre desentraña las secuelas de los abusos en su regreso a la ficción

Ane Amondarain | Madrid - 16 febrero, 2024

En 2020, la poeta y escritora Elvira Sastre simuló haber sufrido la difusión de un vídeo personal de carácter sexual sin su consentimiento con el objetivo de concienciar sobre la violencia digital contra las mujeres. Fruto de esa campaña, que apenas tardó unos minutos en desmentir en su perfil de X, recibió por redes sociales numerosos testimonios de mujeres que sí que habían vivido lo que se conoce como 'pornovenganza'.

Ahora, la Premio Biblioteca Breve 2019 por 'Días sin ti', regresa a la ficción con 'Las vulnerabilidades', una historia que se inspira en un episodio real vivido por la autora cuando decidió acompañar y ayudar a una de las mujeres que contactó con ella tras la campaña que realizó en colaboración con la Agencia Española de Protección de Datos.

"Este es uno de mis libros más personales y nace de la necesidad de dar sentido a una experiencia que viví", reconoce la autora (Segovia, 1992) en una entrevista con Efeminista, a propósito del lanzamiento de su segunda novela, editada por Seix Barral.

Sastre se ha propuesto sumergirse "en esas partes más oscuras" y declara que, con este libro, se ha dado cuenta de que "una no escribe buscando respuestas sino que simplemente hace preguntas y las deja ahí para que quien las lea pueda responderlas a su antojo".

Secuelas físicas y psicológicas de la violencia de género

Explica que "a veces hay que subrayar lo evidente" y que estas páginas son "un alegato a favor de lo lógico y lo razonable" porque, como sostiene, no hay debate sobre que se comparta un vídeo íntimo sin consentimiento.

La poeta confiesa que para la escritura de esta novela ha sido indispensable informarse más en profundidad sobre las secuelas de la violencia de género y los procesos de recuperación de las víctimas.

"La violencia machista no acaba cuando el agresor entra en la cárcel, sino que ahí empieza una serie de consecuencias psicológicas que quedan en las víctimas. Yo siempre digo que las secuelas comienzan después", declara.

No obstante, Sastre se posiciona "muy en contra de la revictimización" y apunta que "a veces, las víctimas del maltrato psicológico también se pueden convertir en agresoras porque la violencia machista te quita muchos aprendizajes, no eres capaz de expresar tus sentimientos y te anula de muchas maneras".

En este sentido, demanda "que la ayuda psicológica e institucional esté al alcance de todas para reparar el daño que les han hecho y evitar que éste se reproduzca como un efecto dominó, que pueda afectar a otras personas".

Reconocerse en la fragilidad

En esta historia de suspense psicológico, que también gira en torno a la relación de dependencia entre la víctima y la nueva amiga que la acompaña en el proceso, tanto una como otra desnudan sus vulnerabilidades.

"Estamos en un momento en el que ser vulnerable y mostrarse te puede penalizar porque puedes estar dando munición para que te ataquen", explica.

Pero la autora rechaza los mensajes de autoayuda que expresan cosas como que "somos fuertes, que podemos con todo y que vayamos para adelante".

Es por ello que las dos protagonistas de esta novela abrazan sus heridas y vulnerabilidades, y Sastre reivindica así el derecho a ser sincera con una misma y reconocer que no tenemos por qué ser capaces de cargar con todo, en todo momento.

La narradora explica que, en la vida real, a menudo le llegan "muchos mensajes con historias muy fuertes y una también tiene que saber hasta dónde puede y hasta dónde no puede hacerse cargo de ellas", por falta de "capacidad" o de "herramientas para saber gestionarlas", dice.

"A veces no podemos con todo, ni con lo bueno ni con lo malo y no pasa nada por decirlo. Lo reconozco, es difícil, pero a la larga es positivo. Ser vulnerable es un poco lo que te hace fuerte también".

La normalización de personajes LGTBIQ+ en la literatura

La escritora confiesa haber leído mucha autoficción de mujeres como fuente de inspiración para la escritura de su segunda novela y declara que, especialmente, las escritoras Annie Ernaux, Joan Didion y Vivian Gornick le han "marcado el camino", porque su literatura es también "muy vulnerable".

Asimismo, como personaje público perteneciente al colectivo LGTBIQ+, la poeta siempre intenta contribuir con "pequeñas píldoras reivindicativas" a la visibilización de esta comunidad.

En 'Las vulnerabilidades', los personajes son libres de amar a quienes desean, aunque esta representación no es tan común en la literatura o en el cine.

Sastre matiza que, "se echa mucho de menos personajes cuya característica principal no sea que pertenecen al colectivo, sino que tengan su propia historia y que eso sea una característica más, como lo es con la gente heterosexual". Y confiesa que para ella la libertad sexual es un aspecto "tan natural y tan normal", que tan siquiera estaba planificado en el libro.

"Una mujer que alza la voz siempre es una gran noticia"

Preguntada por las recientes denuncias de acoso sexual a los directores de cine Carlos Vermut y Armando Ravelo, la poeta expresa que "una mujer que alza la voz en cualquier espacio, ya sea público o privado, siempre es una gran noticia". Y pone en valor las manifestaciones y los debates al interior del movimiento feminista, gracias a los cuales se está progresando.

"Me alegro, entre comillas, de que estemos en un momento en el que este tipo de cosas chirríen, no se permitan y podamos seguir avanzando como sociedad"

Pero advierte rotunda: "No debemos bajar los brazos hasta que no haya ninguna mujer en este país que sea asesinada".

Elvira Sastre también es autora de los poemarios 'Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo' (2013), 'Baluarte' (2014), 'Ya nadie baila' (2015), 'La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida' (2016) y 'Adiós al frío' (2020), entre otras publicaciones.