Elsa Amiel

Imagen de Elsa Amiel cedida por SURTSEY FILMS. EFE

Elsa Amiel va más allá de la feminidad normativa en el culturismo con «Pearl»

María Romano | Madrid - 13 septiembre, 2021

Incluso cuando trabaja como ayudante de dirección para autores como Bertrand Bonello o Noémie Lvovsky, a la parisina Elsa Amiel siempre le ha interesado el tema del cuerpo, y es en su ópera prima, «Pearl», donde por fin ha podido explorarlo a fondo, dando como resultado una película con la que pretende ir más allá de la feminidad normativa a través de una heroína culturista «fuera de la norma».

Hija de un mimo, Amiel ha elegido para su primer largometraje, que se estrena en España, el cuerpo como herramienta de trabajo y «elemento de identidad», según cuenta la directora francesa en una entrevista con Efe.

Sexo, masculinidad y feminidad

Una exposición de fotos de culturistas la condujo a plantearse el tema del sexo, la masculinidad y la feminidad, por lo que decidió acudir a competiciones de culturismo, donde encontró el deseo de grabar sobre ese mundo tan desconocido, fascinante e incluso repulsivo para ella.

«Quería trabajar sobre una heroína dentro de ese campo«, explica Amiel, para poner una mirada crítica hacia las visiones clásicas que explican la fuerza física como marca exclusiva de masculinidad y plantear así el lugar de la mujer y la maternidad.

«Pearl» se desarrolla en un hotel en una ciudad indeterminada, donde Léa Pearl (Julia Föry) se prepara junto a su entrenador Al (Peter Mullen) para conseguir el título de Miss Heaven en una competición internacional de culturismo femenino. Su expareja Ben (Arieh Worthalter) reaparece y trae consigo al hijo de ambos, Joseph (Vidal Arnozi), de seis años, al que hace cuatro que Léa no ve.

Amiel confiesa que encontrar a la protagonista fue «infernal», no quería que una actriz entrenase para tener un cuerpo de competición, sino que quería encontrar a una atleta de verdad y con ganas de hacer la película.

Cuando Amiel conoció a Julia Föry todavía no competía y, dos años después, cuando se volvió a encontrar con ella, ya tenía el cuerpo perfecto y al leerle el guión, la actriz se conmovió y dijo: «No va a ser un papel difícil porque Léa soy yo», cuenta la cineasta.

Fuerza, poderío y control del cuerpo

El culturismo ofrece una apariencia de fuerza, poderío y control del cuerpo. Sin embargo, Amiel considera que detrás de esta imagen lo que se esconde es «una fragilidad enorme», porque es una disciplina muy exigente que demanda un esfuerzo constante para mantener el cuerpo perfecto y el precio de todo ese trabajo es un sacrificio y una soledad enorme.

Aunque la directora había escuchado muchas historias sobre lo que hacen los entrenadores con sus atletas y el tema de las drogas, lo que realmente le interesaba era «lo que está detrás» de esa primera imagen, la humanidad de ese mundo.

Por ello, Amiel recurrió al tema de la maternidad con la intención de dar la vuelta a los códigos de la sociedad. La fuerza no sólo es de los hombres y una mujer puede estar musculada, al igual que existe el instinto paternal y no solo el maternal.

Así creó «una heroína culturista, fuera de la norma porque la protagonista es madre y no quiere a su hijo», ha explicado la directora.

Han pasado siete años desde que la realizadora comenzara a escribir el guión de este largometraje, que se estrenó en el Festival de Venecia en 2018 y en Francia en 2019, pero el nuevo escenario poscovid obligó a retrasar el lanzamiento en salas españolas hasta este viernes 10 de septiembre.

Un estreno con el que Amiel se siente feliz porque considera que la película es peculiar y que, con el resurgir del cine tras la pandemia, «es el momento de empujar el cine de autor y resaltar cosas nuevas».