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Sadio: "Me separaron de mi marido y acabamos durmiendo en un parque"

Fecha: 20 noviembre, 2023
Autor: Laura de Grado y Macarena Baena | Madrid
Categorias: DESPROTEGIDAS-25N, ELLAS
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Sadio MGF

Sadio, original de Mali y superviviente de mutilación genital femenina (MGF), narra su odisea desde Mauritania, donde vivía con su esposo, hasta España. EFE/Laura de Grado

Sadio, original de Mali y superviviente de mutilación genital femenina (MGF), narra su odisea desde Mauritania, donde vivía con su esposo, hasta España en busca de seguridad y un futuro juntos, un camino que no ha sido fácil. Muchas de las parejas migrantes que llegan a España no portan la documentación que demuestra su unión (en muchas ocasiones por ritos o cultos no reconocidos legalmente) y el sistema no les permite permanecer juntas y se ven abocadas a situación de calle o a buscar refugio en organizaciones no gubernamentales.

La odisea de Sadio comenzó en Mauritania, donde el matrimonio decidió abandonar el país en busca de un lugar más seguro. Después de enfrentarse a condiciones extremas durante cinco días en una patera, sin comida ni agua, llegaron a La Gomera, una de las islas del archipiélago canario, en España. A su llegada, la Cruz Roja intervino para proporcionar ayuda y apoyo a las 48 personas que iban en la embarcación, entre ellas Sadio y su esposo.

Una patera para llegar a España

"Cuando llegamos muchas personas no podían caminar porque cinco días de barco es muy difícil", recuerda Sadio, quien aún así asegura que se sentían felices de estar por fin en tierra.

Desde La Gomera se trasladaron a Tenerife, pero la falta de papeles complicó su travesía conjunta y tuvieron que tomar rumbos diferentes. Sadio pudo establecerse en Teruel durante varios meses y luego en Huesca, mientras su esposo tuvo que permanecer en Tenerife.

"Mi marido vivió mucho tiempo allí porque tenía problemas legales. Sólo hablábamos por teléfono", explica Sadio.

Sin papeles y sin un lugar donde dormir, la vida en España se volvió más compleja para la pareja. "Mi marido sale y no tiene papeles, no tiene lugar donde dormir, no tiene nada", comparte Sadio, reflejando la lucha diaria de tantas personas migrantes en una situación similar.

Aunque Sadio encontró trabajo en Madrid, su incertidumbre e inestabilidad persiste. "Yo estoy aquí trabajando, pero mi marido no tiene papeles. Estoy feliz porque ahora sé muchas cosas, pero el problema con mi marido es que no tiene papeles, solo yo", expresa Sadio con profunda preocupación.

Separada de su marido por los papeles

La búsqueda de empleo tampoco ha sido fácil para la joven maliense, quien, al trabajar temporalmente en trabajos agrícolas fuera de Madrid, experimentó la precariedad laboral. "Trabajé tres meses, pero ya no hay mucho trabajo. Yo soy nueva, y las oportunidades son limitadas", relata Sadio.

Las dificultades económicas llevaron a la pareja a depender de la asistencia de organizaciones benéficas como Cáritas, donde recibieron apoyo alimentario y ayuda para pagar el alojamiento. La transición a Madrid, aunque motivada por la búsqueda de mejores oportunidades, no estuvo exenta de desafíos, como la falta de vivienda y recursos.

"No teníamos lugar, ni dinero, ni comida. Dormimos en un parque", recuerda Sadio entre lágrimas. Llamando a puertas acabaron encontrando Karibu -asociación que acoge y acompaña a la población africana que llega a España-, que les ha permitido empezar a estabilizarse.

"Me dieron una casa donde quedarme. Yo estoy feliz hasta ahora, pero puedo olvidar todo lo que he vivido", comparte Sadio.

Ella tiene su situación regularizada, pero la falta de papeles para él sigue siendo un desafío constante. "Yo pienso que un día, ojalá, mi marido también va a recibir los papeles", reflexiona Sadio con esperanza.