Desprotegidas

La realidad de las mujeres migrantes víctimas de violencia de género en España

La REalidad

Violencia institucional, racismo, infinidad de trámites, ausencia de perspectiva de género en el proceso jurídico, la propia ley de Extranjería o falta de credibilidad, son algunos de los obstáculos a los que se enfrentan en España las mujeres migrantes víctimas de violencia de género para optar a la protección que necesitan. Varias expertas proponen soluciones.

Ellas

Camila, Belén, Sael, Joyce, Sara y Sadio son mujeres migrantes en situación administrativa irregular y supervivientes de violencia de género. Su valentía, su lucha y resiliencia tiene un objetivo común: "que no le pase a ninguna mujer más".

Camila

Camila, argentina, lleva cuatro años en España. Su sueño de una nueva vida se tornó en pesadilla tras conocer a Raúl, su maltratador. Estando embarazada, la joven sufrió violencia física, psicológica y económica. El miedo a denunciar se mezcló con la falta de red, una denuncia falsa en su contra y la complejidad de su situación administrativa.

Belén

Belén, paraguaya de 36 años, llegó a España en busca de un futuro, pero al poco tiempo conoció a su agresor y su vida se truncó. El acoso de su maltratador, que viola las ordenes de alejamiento, le ha hecho perder su empleo. Pese a ser víctima de violencia de género en "riesgo extremo", el complejo proceso para regularizar su situación le impide acceder a los recursos que le corresponden.

Sael

Sael llegó a España en el 2000 dejando en Ecuador una vida confortable tras la ruptura de su matrimonio. Conoció a su agresor y encadenó partes médicos que describían los golpes y heridas que se había producido en las supuestas caídas por las que acudía a urgencias. No poder acceder a la atención primaria impidió que se detectasen años de maltrato.

Joyce

Joyce vivía con su familia en Lagos, Nigeria, hasta que un día, con 16 años, un grupo de siete hombres la asaltó y la violó brutalmente, empujándola a huir del país en busca de una vida libre de violencias. Al llegar a España se encontró con trabas burocráticas insalvables para demostrar que era víctima de violencia sexual.

Sara

Sara es de Costa de Marfil y llegó hace pocos meses. Tuvo que dejar a su hijo y su país para escapar de un matrimonio forzado lleno de violencia. En su huida fue captada por una red de explotación sexual donde fue agredida y violada. Regularizar su situación y ser reconocida como víctima de violencia machista en España ha sido misión imposible.

Sadio

Sadio, original de Mali y superviviente de mutilación genital femenina, narra su odisea desde Mauritania hasta España en cinco días de travesía por mar sin agua ni comida. Al llegar aquí las autoridades españolas no validaron su matrimonio, fueron separados y para poder estar juntos llegaron a dormir en la calle.

Camila

Camila, argentina, lleva cuatro años en España. Su sueño de una nueva vida se tornó en pesadilla tras conocer a Raúl, su maltratador. Estando embarazada, la joven sufrió violencia física, psicológica y económica. El miedo a denunciar se mezcló con la falta de red, una denuncia falsa en su contra y la complejidad de su situación administrativa.

Belén

Belén, paraguaya de 36 años, llegó a España en busca de un futuro, pero al poco tiempo conoció a su agresor y su vida se truncó. El acoso de su maltratador, que viola las ordenes de alejamiento, le ha hecho perder su empleo. Pese a ser víctima de violencia de género en "riesgo extremo", el complejo proceso para regularizar su situación le impide acceder a los recursos que le corresponden.

Sael

Sael llegó a España en el 2000 dejando en Ecuador una vida confortable tras la ruptura de su matrimonio. Conoció a su agresor y encadenó partes médicos que describían los golpes y heridas que se había producido en las supuestas caídas por las que acudía a urgencias. No poder acceder a la atención primaria impidió que se detectasen años de maltrato.

Joyce

Joyce vivía con su familia en Lagos, Nigeria, hasta que un día, con 16 años, un grupo de siete hombres la asaltó y la violó brutalmente, empujándola a huir del país en busca de una vida libre de violencias. Al llegar a España se encontró con trabas burocráticas insalvables para demostrar que era víctima de violencia sexual.

Sara

Sara es de Costa de Marfil y llegó hace pocos meses. Tuvo que dejar a su hijo y su país para escapar de un matrimonio forzado lleno de violencia. En su huida fue captada por una red de explotación sexual donde fue agredida y violada. Regularizar su situación y ser reconocida como víctima de violencia machista en España ha sido misión imposible.

Sadio

Sadio, original de Mali y superviviente de mutilación genital femenina, narra su odisea desde Mauritania hasta España en cinco días de travesía por mar sin agua ni comida. Al llegar aquí las autoridades españolas no validaron su matrimonio, fueron separados y para poder estar juntos llegaron a dormir en la calle.

LOS DATOS

De las 92.217 víctimas de violencia de género registradas en España entre enero y junio de 2023, el 34,5 % (31.787) son extranjeras, un porcentaje que se eleva hasta el 40 % en el caso de las víctimas mortales.

¿NECESITAS AYUDA?

Médicos del Mundo, Red Latinas, Aieti, Karibu, Amalgama o MPDL son algunas de las asociaciones que ofrecen refugio, ayuda o acompañamiento a las mujeres migrantes víctimas de violencias machistas.
El 112 o el 016 también están disponibles para ellas.

Macarena Baena + Laura de Grado

Laura de Grado + Macarena Baena

Laura de Grado

David Hernanz y su equipo

Equipo Efeminista (Cristina Bazán + Carmen Sigüenza + Sarah Sidki-Alaoui) + Desiree García + Oscar Tomasi + Jorge López