8M: Nadege, mujer y… migrante

Myriam Canal Solar y Macarena Baena Garrido | Madrid - 8 marzo, 2022

Nadege Makougang es camerunesa, tiene 34 años y lleva un año viviendo en España. Su situación como mujer migrante es diferente a la del resto. Conoció a su marido, que es español, en su país de origen (Camerún), y se vino a vivir con él. Pero le duelen las injusticias hacia sus compañeras y quiere dar voz a todas las migrantes que salen de su país en busca de un futuro mejor.

La mujer que viene aquí lo hace por necesidad. Muchas salen de su país porque la familia las obliga a casarse con hombres mayores, otras porque viven en un país que está en guerra”, explica Nadege, en una entrevista con Efeminista que este año, con motivo del 8M, Día Internacional de la Mujer, ha querido visibilizar a 8 mujeres que se enfrentan a una doble discriminación.

Desde que ingresó en Karibu, una asociación que desde 1991 trabaja para la protección humanitaria y la integración de las personas inmigrantes africanas subsaharianas en la Comunidad de Madrid, se levanta todos los días con un propósito: estudiar y seguir aprendiendo español. Fue en ese centro donde conoció a muchas mujeres que sufrieron violencia sexual, conyugal u otro tipo de injusticias en su países.

Nadege: «Necesitamos regularización, formación y apoyo»

Pregunta (P).- ¿Cuáles son las razones que llevan a las mujeres africanas a venir a España?

Respuesta (R).- Mi situación es un poco diferente. La mujer que viene aquí lo hace por necesidad. Muchas mujeres salen de su país porque su familia las obliga a casarse con hombres mayores, otras se van porque viven en un país que está en guerra, como el Congo o Centroáfrica. Todas las personas que salen lo hacen porque en la región en la que están no va a tener una buena vida.

Quien se mete una patera se juega la vida. Eso es porque te pueden matar en tu país y es mejor jugarse la vida que ser asesinado o violada.

P.- ¿Te has sentido discriminada por ser migrante?

R.- Por una parte, sí. Por ejemplo, para venir a clase cojo el metro. Un día me senté y la mujer que estaba a mi lado se levantó. Me pregunté “¿por qué se comporta así? No lo entendía”.

Yo estudio con muchas mujeres aquí, algunas no tienen una mentalidad fuerte. Una de ellas vive un poco triste porque no entiende el comportamiento de otras personas con ella. Por ejemplo, entró en un restaurante y pidió un café con leche. La camarera no se interesó por ella, se interesó por la persona que estaba detrás. Se preguntó ¿por qué se comporta así? Por su color de piel.

Muchas mujeres vienen aquí porque se casan con una persona de su país que no quieren o que les agrede sexualmente. Quieren una vida para vivir tranquilas y vienen a España porque piensan que aquí la pueden tener. Aquí las asociaciones asisten a las personas que necesitan ayuda.

Muchas mujeres antes de llegar a España sufren violencia sexual, conyugal u otro tipo de injusticias en sus países, como las personas pobres que no tienen mucho dinero para vivir o para que su hija vaya a la escuela.

P.- ¿Cuál es tu reivindicación como mujer migrante en este 8 de Marzo?

R.- Necesitamos una casa donde vivir tranquilas, necesitamos comida para poder vivir y un poco de dinero. Necesitamos formación, trabajo y apoyo psicológico porque muchas mujeres de África que viven aquí no están bien.

Es importante regularizar la situación para poder trabajar. Una mujer aquí no tiene a su familia, no tiene nada. Si no trabaja ¿qué hace? No puede tener una vida normal. Si tengo papeles puedo trabajar, aprender a hablar español, a escribir… Yo llevo viviendo aquí un año y me gusta.

También que las personas se interesen más por las mujeres migrantes. Que hablen con ellas y traten de entender lo que esa persona vivió antes de llegar aquí, porque todas tienen un pasado. Si las personas tuviesen una buena vida en su país no vendrían.

Algunas mujeres salen con sus hijas al parque y sus hijas no pueden jugar con las hijas de una mujer española porque a esa madre no le gusta que su niña juegue con la hija de una persona extranjera que es negra.

#8M: mujer migrante, las cifras

Según datos del Portal de Datos sobre Migración en España, el número total de migrantes internacionales es de 6,8 millones, de los que algo más de la mitad, el 52,2 % son mujeres.

Irene Acevedo, trabajadora social de Karibu y experta en género, explica a Efeminista que el proceso migratorio es diferente para mujeres y hombres.

Durante sus rutas, “ellas sufren un alto porcentaje de violencia de diferentes tipos, muchas veces en forma de abusos sexuales”, apunta. “A los hombres no les pasan esas cosas: pueden pelearse con alguien o que les roben, pero el recorrido es totalmente diferente”.

Al llegar a España la situación no mejora. “Hay mujeres que están en situación de calle, que no tienen dinero ni para subsistir y se ven obligadas a prostituirse o que las engañan y entran en una red de trata”, comenta.

Según datos del Ministerio del Interior, en España hay unas 12.000 víctimas de trata, una cifra que reconocen que es solo la punta del iceberg. En su mayoría, son migrantes de entre 13 y 25 años, sin acceso al sistema sanitario, obligadas a prostituirse para pagar sus deudas, sus alquileres y, muchas de ellas, para mantener a sus familias o hijos.

La mayoría de las mujeres migrantes en situación irregular no encuentran empleo, no pueden acceder a una vivienda y, en muchos casos, han tenido muchos problemas para ser atendidas en un centro de salud o en un hospital. Además, muchas de ellas tiene un nivel de estudios muy bajos que dificulta su integración.

En su travesía hasta llegar a España sufren mucha violencia. Muchas de ellas, para tener un cobijo, tienen que acostarse con varios hombres, otras fueron vendidas por un familiar. Por el camino pierden a familiares o hijos, y llegan a España con una mochila llena de dificultades con las que luego hay que trabajar. «Llegan con una coraza», explica Acevedo.

En España, explica la experta en género, «la reintegración falla» y se enfrentan a muchas «dificultades para obtener la documentación, una vivienda, un trabajo, incluso para acceder al sistema sanitario», donde «cada día ponen más complicaciones». Si no están empadronadas como mínimo durante tres meses no pueden solicitar un médico de referencia: desde el Centro de salud te piden un seguro privado, pero no tienen dinero para contratarlo, así que al final es la pescadilla que se muerde la cola.

Acevedo urge a favorecer su integración desde «las leyes, el Gobierno y la sociedad», contar con más centros de acogida y comprender su situación porque muchas de las migrantes que llegan son víctimas de trata, otras han sido prostituidas, o son víctimas de otras violencias machistas como la mutilación genital femenina.