William Strout

Elizabeth Strout, en una foto de archivo cedida por Penguin Random House, junto a la portada de su libro.

Elizabeth Strout recupera a Lucy Barton en «Ay, William» para que sus lectores se sientan «menos solos»

Pilar Martín - EFE | Madrid - 28 enero, 2022

La escritora estadounidense y ganadora del Premio Pulitzer Elisabeth Strout –comparada con Alice Munro o Lucia Berlín-, no cree que los misterios de la naturaleza humana «puedan ser resueltos»; por eso escribe, para que el lector se sienta «menos solo» en esta búsqueda. El último ejemplo es Ay, William, la tercera entrega de la saga de Lucy Barton.

Tras dar a conocer el personaje en 2016 con Me llamo Lucy Barton, título con el que se ganó el aplauso de crítica y lectores, y continuar desgranándola en Todo es posible (2017), ahora llega de la mano de Alfaguara Ay, William, una nueva entrega en la que, pese a haberse prometido en la primera novela que nunca lo haría, da a conocer a su exmarido William, según ha reconocido este miércoles en una rueda de prensa virtual.

Strout no cree los misterios de la naturaleza humana «puedan ser resueltos», pero sí que afirma que a través de su literatura intenta que los lectores se «puedan sentirse menos solos» y que se den cuenta de que «la vida es la vida, que no pasa nada y que estamos todos en el mismo barco».

Interés por lo cotidiano

Para la también creadora del personaje de Olive Kitteridge (llevado a la televisión por Frances McDormand en la serie del mismo nombre) el interés de todos sus universos literarios está en mirar lo ordinario.

«Desde que era joven me ha pasado, siempre me ha interesado la vida de la gente cotidiana y el universo que les rodea. Siempre he tenido ese interés y siempre me he preguntado cómo será la vida de estas personas, cómo vivirán; siempre he querido saber cómo es su vida interior también, porque creo que todos tenemos una vida interior«, reflexiona.

En Ay, William Burton, una escritora de 60 años, se reúne con su exmarido, después de que este la convoque en un café para contarle sus inquietudes y desvelarle que cree que ha descubierto un secreto de su madre que necesita que ella desentrañe.

Virginia Woolf

«Lucy es parecida a mí en la misma forma en la que todos mis personajes lo son, puesto que tengo que empezar desde el principio con ellos, tengo que comprender algo de ellos, pero no soy Lucy» explica para dejar claro que, pese que hay similitudes en cuanto a la edad y la profesión, Lucy Barton no es un alter ego.

En la rueda de prensa, Strout también ha hablado de su amor por Virginia Woolf, de quien se ha confesado gran lectora y a quien reconoce como una figura «muy importante» para ella.

«Es curioso porque recientemente vi la película La señora Dalloway. Durante mucho tiempo fue una obra que releía cada cinco años y me interesaba tanto la forma que cada vez era para mí un libro diferente», reconoce. «Su obra entera ha sido muy importante, es una especie de presencia que siempre ha estado en mi vida».

Strout (Portland, 1956) es también autora de Amy e Isabelle (1998, ganadora del Premio Art Seidenbaum de Los Angeles Times y del Premio Heartland del Chicago Tribune), Abide with Me (2006) y Los hermanos Burgess (2013), así como de las exitosas sagas protagonizadas por Olive Kitteridge. También es ganadora de los premios Pulitzer, Llibreter, Bancarella y Mondello, entre otros.