cultura violación

Ben Affleck, Matt Damon y Adam Driver en "El último duelo". Fotografía facilitada por Walt Disney Company. EFE

«El último duelo», crítica a la cultura de la violación

Magdalena Tsanis | Madrid - 15 noviembre, 2021

Ridley Scott vuelve a los cines con su nueva película «El último duelo» en la que se plantea el tema de la cultura de la violación a través de la historia de una mujer agredida sexualmente que se atreve a denunciarlo en la Francia del siglo XIV.

El guion basado en un ensayo de Eric Jagger, ha sido escrito por Ben Affleck y Matt Damon que no habían vuelvo a escribir juntos desde «El indomable Will Hunting», película que ganó el Óscar al mejor guion original. Esta vez, ha participado en el relato una tercera escritora, Nicole Holfocener.

«Para ser honesto, más que el tema fue la manera en que Matt, Ben y Nicole lo pusieron sobre el papel lo que me impelió a hacerlo», dijo Scott a Efe durante el pasado Festival de Venecia, donde el filme se proyectó en la última jornada, fuera de competición.

Scott, uno de los directores más populares e icónicos de las últimas décadas gracias a películas como «Gladiator» (2000), «Alien, el octavo pasajero» (1979) o «Blade runner» (1982), asegura que sintonizó rápidamente con esta historia épica que entrelaza temas como la valentía y la traición.

La mirada femenina como protagonista

Pero lo que más le estimuló fue la estructura, contada sucesivamente desde tres puntos de vista diferentes. Jodie Comer es Marguerite de Carrouges, una mujer noble que decide testificar en contra del mejor amigo (Adam Driver) de su marido (Matt Damon) a causa de una violación, lo que llevará a que el destino de los tres se decida en un duelo a muerte.

Fue el último juicio por combate celebrado en París, en 1386. Jean de Carrouges (Damon) es un caballero experimentado y de una familia respetada que lucha por el poder y la posición; Jacques Le Gris (Driver), favorito de la corte acusado del delito y Marguerite de Carrouges (Comer), una heroína adelantada a su tiempo.

«Lo más importante, la verdad, es el punto de vista de Marguerite, luego está su marido que cree que ella le ha engañado y el personaje de Driver, que está convencido de que Marguerite debe plegarse a sus deseos porque así son las cosas y porque todas las mujeres sucumben a su encanto», describe Scott.

Ben Affleck explica que abordaron la escritura partiendo del hecho que existe una verdad independientemente del punto de vista. «Lo interesante es plantearse por qué uno ve las cosas de una manera determinada, y suele ser algo para tu propio beneficio, alimentado por tus experiencias, proyecciones, vivencias y cultura», reflexiona.

«La película no defiende que la verdad sea subjetiva, sino cómo es posible que la gente se convenza a sí misma de algo hasta el punto de creerse una realidad que tiene más que ver con ellos mismos y sus necesidades», puntualiza el actor, guionista y productor.

Un #MeToo de película

Los paralelismos entre esta historia y los casos destapados recientemente en Hollywood en la ola del #MeToo son tan evidentes que sus autores se resisten a comentarlos.

«La desigualdad en el trato a la mujer en Hollywood es un tema que se ha destapado en los últimos años, pero este es un libro que habla del siglo XIV en Francia, es sencillamente una gran historia sobre una persona que se ve obligada a tomar decisiones difíciles», dice Affleck.

«Son ese tipo de momentos cruciales que definen a una persona lo que constituye la base de una buena narración y hace que todos nos preguntemos hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para defender nuestra integridad, nuestros valores… yo me identifico mucho con eso, no me pongo a pensar si es una historia relacionada con el presente, no creo que eso funcione así».

Para Jodie Comer, popular por la serie «Killing Eve» (2018-2022), «la valentía y el coraje» de Marguerite de Carrouges son admirables, aunque matiza que hay una parte de sus decisiones que toma desde cierta inconsciencia.

«Solo al final se da cuenta plenamente de las consecuencias de sus decisiones y se pregunta a sí misma qué habría hecho de haberlo sabido, si quizá hubiera callado como tantas mujeres antes», advierte.