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Fotografía de archivo de dos hombres caminando por Toledo. EFE/Ángeles Visdómine

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Los efectos de la masculinidad hegemónica para la salud de los hombres

Violeta Molina Gallardo | Madrid - 20 febrero, 2025

Las normas impuestas por la masculinidad hegemónica no solo afectan a las mujeres, sino que también influyen en las relaciones y en la salud de los hombres. La exigencia de proyectar una imagen de fortaleza los lleva en muchas ocasiones a evitar consultas médicas, asumir más conductas de riesgo y resistirse a pedir ayuda para no mostrar debilidad.

La calidad de vida de los hombres se ve comprometida por la masculinidad hegemónica y ha llegado la hora de que los sistemas sanitarios analicen esta cuestión como un determinante de la enfermedad, con la vista puesta en promover masculinidades que permitan vivir mejor también a los varones.

Esta ha sido una de las principales conclusiones de la jornada 'Salud, hombres y masculinidad', celebrada en el Ministerio de Sanidad.

Taquígrafos del desastre

El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha indicado que los hombres consumen más alcohol, beben más, mueren cinco años antes que las mujeres y se suicidan más.

"No podemos ser solamente taquígrafos del desastre en los efectos de la masculinidad sobre la salud. (...) Como Ministerio de Sanidad tenemos que preguntarnos si la masculinidad es un determinante de la enfermedad o un activo para la salud", ha asegurado.

En este sentido, la investigadora feminista Bakea Alonso ha señalado que la Organización Mundial de la Salud plantea dos objetivos en cuanto a la salud masculina: reducir la mortalidad prematura entre los hombres y mejorar sus condiciones de salud y avanzar hacia la igualdad de género a través de la implicación de los varones en el autocuidado, la corresponsabilidad, la salud sexual y la prevención de la violencia.

"Ya no estamos en el debate sobre si hacer políticas específicas dirigidas a los hombres, sino que estamos más en el cómo", ha apuntado.

Durante la jornada, la psiquiatra Marta Carmona ha indicado que las muertes por suicidio de varones triplican a las de las mujeres y que éstos presentan un patrón muy diferente en el consumo de tóxicos: predomina el descontrol y el consumo social con escaladas conductuales que entran en una espiral de autodestrucción, con elementos muy característicos como el choque con la ley que no suelen presentarse en las mujeres con adicción.

Resistentes a pedir ayuda

El investigador Julio Ángel Camacho ha analizado las barreras de los hombres a la hora de buscar ayuda cuando tienen un adicción y ha concluido que el género retrasa esa búsqueda, tanto en adicciones como en otras enfermedades, particularmente de salud mental.

"La mayoría de los hombres que presentan masculinidad hegemónica tienen más resistencia a la hora de buscar ayuda o de consultar a los profesionales de la salud. (...) Porque para la masculinidad hegemónica la búsqueda de ayuda significa ser débil y los mandatos que transmite son principalmente ser fuertes, ser duros", ha aseverado Camacho.

Además, ha continuado, esta masculinidad ve las conductas de riesgo como un valor y promueve la autosuficiencia, el "yo solo puedo con esto". El fracaso, no cumplir como hombre y proveedor, también aparecen como barreras en su investigación.

"La masculinidad hegemónica perjudica seriamente la salud", ha advertido.

La terapeuta ocupacional Ayelén Losada ha incidido en que los profesionales sanitarios deben aprender a conectar con los varones, con sus necesidades y malestares.

Es habitual que cuando van al médico vayan como un "hombre-máquina" que necesita ser arreglado para continuar trabajando, como si fueran al mecánico, ha dicho Losada. El abordaje de las masculinidades debería estar presente, a su juicio, en la atención primaria.

Los hombres y el cambio

Por su parte, la directora del Instituto de las Mujeres, Cristina Hernández, ha defendido que abordar la masculinidad es una cuestión estratégica para quienes quieren una sociedad mucho más justa y la sociedad no va a cambiar sólo si cambian las mujeres, "los hombres son imprescindibles para el cambio".

"Es el patriarcado el que le dice a los hombres que sólo hay una manera válida de ser hombres y castiga a quienes se salen de al norma", el que plantea un modelo estrecho, limitante y tóxico no sólo para las mujeres, también para ellos, ha sostenido Hernández, para añadir que la propuesta feminista aboga por la "apuesta radical" de que hombres y mujeres vivan libres de roles que estrechan la forma de pensar, actuar, vivir y estar en el mundo.