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Fotografía tomada desde el interior del itinerario expositivo "El Prado en femenino III. La reina Isabel de Farnesio (1692-1766)", en Museo Nacional del Prado. Imagen cedida por el Instituto de las Mujeres

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'El Prado en femenino' filma la restitución de las grandes promotoras del museo

Gema Mañogil | Madrid - 23 enero, 2026

La serie documental El Prado en femenino se erige como la ventana audiovisual de un ambicioso proyecto de investigación homónimo que desde 2016 reescribe la historia del museo para rescatar del olvido historiográfico la labor fundamental de reinas, gobernadoras e infantas como promotoras artísticas y desvela cómo utilizaron el arte como herramienta de legitimación política y diplomática, transformando para siempre el coleccionismo europeo.

Dirigida por Sonia Prior Gómez y con guion coescrito junto a la historiadora Noelia García Pérez, esta producción audiovisual pone el foco en que una parte proporcional importante de las obras que hoy custodia la pinacoteca —referente en Europa— es consecuencia de adquisiciones directas de mujeres.

Recorre un intervalo temporal que arranca a mediados del siglo XV con la reina Isabel I de Castilla y llega hasta el siglo XVII con la reina Isabel de Farnesio, un periodo en el que el patronazgo femenino cobra una relevancia decisiva.

La serie se sustenta en la investigación de una treintena de especialistas entre los que se encuentran el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, y profesionales de la conservación de la pinacoteca como Andrés Úbeda o Marina Chinchilla, entre otros. Además, el relato se completa con las aportaciones de expertas de universidades españolas, como Vanessa de la Cruz Medina, de Patrimonio Nacional, como Leticia Ruiz Gómez, y de investigadoras académicas procedentes de instituciones internacionales como la London School of Economics o el Meadows Museum.

La mirada humanista de las reinas

El documental narra cómo, con la llegada del humanismo, estas promotoras impulsaron una nueva forma de coleccionar al margen del tesoro medieval, caracterizada por la búsqueda de la magnificencia y la perpetuidad de la memoria a través de los objetos artísticos. Lejos de ser figuras pasivas, El Prado en femenino muestra a mujeres de alta cultura que definieron el gusto de la monarquía hispánica y cuyos encargos y compras resultaron vitales para la actual configuración del Museo Nacional del Prado.

Falomir destaca la importancia de las piezas en cuestión y apunta que "obras maestras absolutas de la historia del arte fueron adquisiciones de mujeres".

El recorrido comienza con la caída de tópicos visuales arraigados para desvelar la verdadera capacidad política de las reinas con la imagen que la pintura histórica del siglo XIX proyectó de ellas. El documental ilustra cómo Isabel la Católica inició el camino del coleccionismo con objetivos dinásticos y de promoción personal, con el uso de emblemas identitarios como el águila de San Juan o el haz de flechas para significar su poder.

La serie se detiene especialmente en cómo la figura de su hija Juana I de Castilla fue reinterpretada por los pintores románticos, como Francisco Pradilla, que alimentaron el mito de la locura y el encierro. Este enfoque eclipsó la realidad de una reina que fue desposeída de sus derechos, según se refleja en el documental.

Una red femenina de poder y diplomacia en la Europa del Renacimiento

Uno de los puntos fuertes de El Prado en femenino es la visibilización de la red de intercambio artístico que tejieron las mujeres de la Casa de Austria, quienes mantuvieron firmes lazos familiares a través del envío de obras de arte a pesar de la distancia. Chinchilla detalla cómo figuras como María de Hungría, gobernadora de los Países Bajos, no solo fueron "piezas clave en la diplomacia internacional" y la legitimación de la monarquía, sino que modelaron el gusto artístico imperial.

En el documental se resalta que fue la propietaria que más obras de Tiziano poseyó, superando a Carlos V y Felipe II, y que a ella le debemos la presencia en el museo de obras como Las Furias o el Descendimiento de Van der Weyden. Del mismo modo, se muestra cómo Catalina de Austria, desde Portugal, demostró su capacidad de influencia global mientras facilitaba el acceso a productos exóticos y porcelanas orientales que enriquecían el patrimonio de sus parientes en la corte española.

La serie documental profundiza también en cómo estas mujeres aprendieron a controlar su proyección pública desde la infancia, un aspecto que se analiza a través de la influencia de la pintora Sofonisba Anguissola en la corte de Isabel de Valois.

El Prado en femenino explica cómo Anguissola, más allá de su rol como dama de corte, aportó una sensibilidad sofisticada al retrato español e introdujo un nivel de detalle inédito que captaba el lujo de la corte con una precisión táctil. Ruiz Gómez destaca cómo retrató a la reina Isabel de Valois cuando portaba una de sus joyas más preciadas, "una marta con garras y cabeza de oro y piedras preciosas", un símbolo de estatus que la pintora inmortalizó antes de que el cuadro original se perdiera en el incendio del Pardo.

Anguissola actuó como tutora de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela para enseñarles a construir su imagen. Este aprendizaje culminaría con la primera en Bruselas, que utilizó el arte como una constante política, se representó como soberana y envió a artistas como Rubens en misiones diplomáticas. De la Cruz apunta que Isabel Clara Eugenia llegó incluso a solicitar su figura dentro de escenas bélicas: "Encargó a Peter Snayers una vista de Breda, donde ella se representó visitando el campo tras la famosa batalla".

Una relectura integral de la colección

La producción audiovisual continúa su cronología con figuras que definieron épocas enteras, con episodios monográficos dedicados a Isabel de Borbón, Cristina de Suecia, Mariana de AustriaMariana de Neoburgo e Isabel de Farnesio.

La serie es una pieza de un puzle más grande, una apuesta audiovisual de un organismo de investigación que lleva diez años transformando el museo desde dentro. Bajo la dirección científica de la profesora Noelia García Pérez y con el impulso del Instituto de las Mujeres, el proyecto El Prado en femenino alinea la pinacoteca madrileña con referentes internacionales de vanguardia como el proyecto Women of the Rijksmuseum de Ámsterdam.

Esta labor de rescate, reconocida con el Premio Francisca Pedraza en 2023 por su lucha contra la invisibilización, se ha materializado en tres grandes itinerarios presenciales —Renacimiento, Barroco y el actual sobre Isabel de Farnesio— que devuelven a estas mujeres su lugar físico en las salas.

La serie completa está disponible en abierto y de forma gratuita en la plataforma CaixaForum+ y en el canal oficial de YouTube del Museo Nacional del Prado.