La cofundadora de La Cana, Raquel Aguirre, posa durante una entrevista con EFE. EFE/ Sáshenka Gutiérrez
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Un documental confronta la "ilusión" de la perspectiva de género de la justicia mexicana
Diez mujeres privadas de la libertad en México desafían los mandatos de género a través del teatro en prisión y el documental "Anti-Princesas" expone cómo la violencia machista marcó sus vidas y procesos judiciales.
Una realidad que, según el equipo detrás del proyecto cinematográfico, viven muchas mujeres en el país, donde la perspectiva de género en la justicia es una "ilusión".
De un taller de teatro al FICM

El director Alejandro de Icaza posa durante una entrevista con EFE, en Ciudad de México (México). EFE/ Sáshenka Gutiérrez
El director del filme Alejandro de Icaza, señaló que la película surge a partir de un taller de teatro de la ONG La Cana en un penal del Estado de México (centro del país) y se presentará en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
En sus palabras, el objetivo solo era "grabar ensayos y si se podía, las funciones, y hasta ahí, para que hubiera un registro", pero el "detonante" del documental fue descubrir que, mediante el teatro, las protagonistas "estaban contando lo que habían vivido antes de llegar a la cárcel".
Alejandro de Icaza, además señaló a EFE que tal situación permitió a las mujeres identificar "patrones" de violencia de género que no habían sido considerados en sus procesos judiciales.
Según cifras de La Cana, nueve de cada diez mujeres en prisión en México fueron víctimas de violencia doméstica, sexual o de género antes de ser recluidas y, en el 70 % de esos casos, el agresor era su pareja o familiar.
La mirada de género

La cofundadora de La Cana, Raquel Aguirre, posa durante una entrevista con EFE, en Ciudad de México (México). EFE/ Sáshenka Gutiérrez
Las diez protagonistas de la obra llegaron a prisión por casos relacionados con hombres de su entorno, nos enfatizó Raquel Aguirre, cofundadora de La Cana, organización dedicada a trabajar con mujeres privadas de la libertad y a generar herramientas para su reinserción social.
Además advirtió que la perspectiva de género en el sistema de justicia mexicano es una "ilusión", ya que "no se aplica".
"Son contextos plagados de violencia de género en donde pues una figura masculina tiene mucho que ver hasta en la comisión del delito. Esas diez historias se replican una y otra vez en las cárceles de México", se lamentó la experta.
"Si ellas vivieron todo esto antes de llegar, ¿Cómo es posible que esto no se haya tomado en cuenta en los juicios o en los crímenes que se les está imputando?", señaló el director del filme Alejandro de Icaza.

La cofundadora de La Cana, Mercedes Becker, posa durante una entrevista con EFE. Del archivo de EFE/ Sáshenka Gutiérrez.
La obra de teatro se ha convertido en una especie de "catarsis" colectiva, en la que muchas de las mujeres que participan se reconocieron como sobrevivientes de violencia, señaló Mercedes Becker, cofundadora de La Cana.
Y agregó que la trama de la obra refleja la violencia patriarcal a través del feminicidio de una princesa "cometido por el patriarcado", que lleva a las demás princesas a cuestionar este sistema.
Recuperar la "libertad" en prisión
Gheisel, una de las participantes que habló con EFE , sostuvo que la obra le permitió decir cosas que no se "atrevía a decir" ni a expresar, a través de su personaje, su "rebeldía" frente a los patrones de género que estaba "cansada" de seguir.
"Cada una de mis compañeras y yo nos sentimos identificadas con la historia y eso nos motivó a seguir adelante, alzar la voz y seguir luchando", afirmó Gheisel.
Durante las entrevistas "una de las chicas dijo que encontró la libertad dentro de la cárcel", compartió Arantxa Olivier, una de las instructoras que desde el 2022 impartió el taller en el penal junto con Lucía Ferreyra.
"Que afuera estaba sometida a una domesticación, digamos, en su casa (...) y que en la cárcel se encontró ella misma, encontró su voz y encontró la libertad", agregó Olivier.