EFE/Laura de Grado
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En España se denuncia un caso de violencia sexual cada 37 minutos
Las Secciones de Violencia sobre la Mujer registraron en el primer trimestre de 2026 un total de 3.451 denuncias por violencia sexual contra mujeres fuera del ámbito de la pareja o expareja, es decir 38 denuncias diarias, una cada 37 minutos, según la nueva estadística del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).
Se trata de la primera estadística que abarca un trimestre natural completo desde que estos órganos comenzaron a recoger los procedimientos por delitos sexuales fuera del ámbito de la pareja tras asumir estas competencias en octubre de 2025.
Las 3.451 denuncias incluyen delitos contra la libertad e indemnidad sexuales, delitos de acoso con connotación sexual y delitos de trata con fines de explotación sexual y dieron lugar a la instrucción de 3.852 delitos (una misma denuncia puede incluir más de un delito).
Según los datos, incluidos en el anexo sobre procedimientos de violencia sexual incorporado por el CGPJ a su estadística 'La violencia sobre la mujer en la estadística judicial: primer trimestre de 2026' del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, de las 3.451 víctimas, 2.090 son españolas, el 60,6 %, y 1.361 tienen otra nacionalidad, el 39,4 %.
En delitos de violencia sexual la inmensa mayoría de los agresores son hombres ya que, aunque el CGPJ no desagrega por sexo a las personas denunciadas, según el Ministerio del Interior los hombres representaron el 93,1 % de las personas detenidas o investigadas por delitos sexuales en 2024; el INE eleva ese porcentaje al 97,6 % entre las personas adultas condenadas por estos delitos en 2025; y la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024, del Ministerio de Igualdad, recoge que el 98,3 % de las mujeres que habían sufrido una violación fuera de la pareja identificó como agresor a un hombre.
De los de 3.852 delitos registrados por las Secciones de Violencia sobre la Mujer en el primer trimestre del año recogidos por el CGPJ, la mayor parte, 3.454, el 89,7 %, fueron delitos contra la libertad e indemnidad sexual, mientras que 326, el 8,5 %, correspondieron a acoso con connotación sexual y 72, el 1,9 %, a trata de seres humanos con fines de explotación sexual (todos ellos fuera del ámbito de la pareja o expareja).
227 mujeres se acogieron a la dispensa de declarar
Durante el primer trimestre de 2026, 227 víctimas de violencia sexual se acogieron a la dispensa de la obligación de declarar como testigo, una cifra equivalente al 6,6 % de las 3.451 denuncias registradas. Son casi siete de cada cien.
De ellas, 107 eran españolas y 120 extranjeras.
Miedo al agresor, temor a no ser creída, cuestionamiento, vergüenza, restar importancia a la agresión, no querer pasar por un procedimiento judicial revictimizante e incluso la culpa son los motivos que llevan a las víctimas de violencia sexual a no denunciar los hechos.
No poder romper ese silencio lleva a la infradenuncia de estos delitos existente hoy en día en España.
441 ordenes de protección para víctimas de violencia sexual
Entre enero y marzo en España se solicitaron 611 órdenes de protección relacionadas con los procedimientos por violencia sexual, de las que los órganos judiciales acordaron 441, el 72,2 %. Las órdenes de protección incluyen medidas como la prohibición al agresor de aproximarse o comunicarse con la mujer u otras medidas de carácter penal o civil.
Los datos del CGPJ también reflejan la actividad de los distintos órganos encargados de juzgar estos delitos. Así, durante el primer trimestre del años las Secciones de Violencia sobre la Mujer enjuiciaron a 44 personas; las Secciones de lo Penal, a 154, y las Audiencias Provinciales, a 50.
En total se dictaron 252 sentencias, de las que 204, el 81 % fueron condenatorias y 48, el 19 % absolutorias.
El hecho de que una sentencia sea absolutoria no siempre implica la inocencia del agresor, según explica el Tribunal Supremo, que remarcó que en ocasiones se debe que las pruebas no han permitido atribuir la responsabilidad al acusado más allá de toda duda razonable y, en unas de sus sentencias, señaló expresamente que "no se puede afirmar que la denunciante faltara a la verdad, pero tampoco se dispone de pruebas suficientes para condenar".
Estas agresiones son especialmente difíciles de demostrar porque suelen cometerse en la intimidad, sin testigos ni pruebas directas. La falta de corroboraciones, una investigación insuficiente o pruebas que no aclaran si hubo consentimiento pueden conducir a una absolución.
También es habitual que la víctima incurra en contradicciones relevantes tras la agresión. Quedarse en shock es una respuesta natural de bloqueo físico y mental ante una situación de peligro y suele manifestarse con paralización, confusión y desconexión de la realidad, según advierten especialistas en violencia sexual.
Sentencias y denuncias
Las sentencias dictadas entre enero y marzo no se corresponden con las denuncias presentadas durante esos mismos meses, ya que la estadística refleja tanto nuevos asuntos que entran en los juzgados como procedimientos que ya estaban en tramitación, personas enjuiciadas y resoluciones dictadas.
Dado que se trata de la primera estadística trimestral desde que en octubre de 2025 los procedimientos por delitos sexuales fueron traspasados a las Secciones de Violencia sobre la Mujer (antes se contabilizaban entre diferentes órganos judiciales), por el momento no se puede determinar si la violencia sexual ha aumentado o disminuido respecto a trimestres anteriores ya que los datos existentes no son comparables.
De las 3.451 denuncias por violencia sexual presentadas en el primer trimestre del año, Madrid registró 803, seguida de Cataluña, 564; Andalucía, 459; la Comunitat Valenciana, 433; Canarias, 190; Galicia, 140; Illes Balears, 134; País Vasco, 133; Castilla y León, 131; Murcia, 110; Castilla-La Mancha, 86; Asturias, 84; Extremadura, 76; Aragón, 48; Navarra, 28; La Rioja, 20, y Cantabria, 12.
3.306 mujeres víctimas en tres meses
Según un informe del CGPJ anterior al citado traspaso, entre el 3 de octubre y el 31 de diciembre de 2025, se tramitaron 3.272 denuncias y se registraron 3.306 mujeres víctimas. No obstante estás cifras no permiten ser comparadas con las del primer trimestre de este año al no corresponderse con el trimestre completo.
Los juzgados de Violencia sobre la Mujer, transformados ahora en Secciones de Violencia sobre la Mujer de los Tribunales de Instancia, asumieron el pasado 3 de octubre de 2025 la instrucción de todos los procedimientos por violencia sexual cuando la víctima sea una mujer, aunque el agresor no sea o haya sido su pareja.
La ampliación de competencias tuvo su origen en la ley del "solo sí es sí", impulsada en 2022 por el Ministerio de Igualdad dirigido por Irene Montero, y se concretó en la Ley Orgánica de Eficiencia del Servicio Público de Justicia, promovida por el Gobierno durante la etapa de Félix Bolaños al frente de Justicia.
La reforma amplió unas competencias de unos juzgados que hasta entonces estaban centrados en la violencia ejercida por parejas o exparejas (violencia de género).
Desde el 3 de octubre, estos órganos especializados investigan también los delitos contra la libertad sexual previstos en el Código Penal: la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado, el acoso con connotación sexual y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, siempre que la víctima sea una mujer.
La estadística tradicional de violencia de género del CGPJ continuará recogiendo la violencia física, psicológica, sexual o de otro tipo ejercida por un hombre contra una mujer con la que mantiene o ha mantenido una relación afectiva, mientras que la nueva estadística de violencia sexual incluye los delitos cometidos fuera del ámbito de la pareja o expareja.
La nueva estadística también clasifica las denuncias en función de quién la interpone: la propia víctima en el juzgado, familiares; atestados policiales iniciados tras una denuncia de la víctima, atestados con denuncia de familiares, procedimientos abiertos por intervención directa de la Policía, partes de lesiones remitidos por centros sanitarios, y las comunicaciones procedentes de servicios asistenciales o de terceras personas.
Los datos del Ministerio del Interior
El Ministerio del Interior registró durante el primer trimestre de 2026 un total de 4.806 delitos contra la libertad sexual, un 1,1 % más que en el mismo periodo de 2025. De ellos, 1.290 fueron agresiones sexuales con penetración -un 3,8 % más- y 3.516 otros delitos contra la libertad sexual, un 0,1 % más.
Estas cifras sirven para contextualizar lo arraigada que está en España la cultura de la violación pero no son comparables con las del CGPJ dado que las estadísticas se elaboran con variables diferentes.
Un estudio del Ministerio del Interior sobre la violencia sexual en España, publicado en 2020, advertía de que los datos policiales y judiciales ofrecen una imagen incompleta debido al elevado número de casos que no se conocen ni denuncian.
La decisión de denunciar una agresión depende de numerosos factores: que la víctima identifique la experiencia como violencia sexual, del apoyo que reciba y de su confianza en la Policía, la Justicia y los recursos de atención. También influyen la vergüenza, el miedo a represalias y el temor a sufrir victimización secundaria durante el procedimiento.
Interior identifica además barreras psicológicas y sociales como el estrés, la confusión, la autoculpabilización, el aislamiento, la negación de los hechos, las dificultades para recordar y el miedo a nuevas agresiones, junto con las amenazas y coacciones del agresor.
Según los cuerpos policiales la violencia sexual es uno de los delitos más infradenunciados.
La mayoría de la violencia sexual no se denuncia
Así, los datos judiciales reflejan únicamente la violencia sexual que llega al sistema, un porcentaje, que según las especialistas es muy inferior al que realmente se produce.
Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2024, el 14,5 % de las mujeres residentes en España de 16 o más años ha sufrido violencia sexual fuera de la pareja alguna vez en su vida, es decir, unos 3,08 millones de mujeres de las que el 3,1 % (665.800), ha sufrido alguna violación fuera de la pareja; un 3,2 % (680.942) ha padecido un intento de violación y un 12,7 %, (2.693.342) otras formas de violencia sexual.
Solo durante los doce meses anteriores a la encuesta, unas 416.000 mujeres manifestaron haber sufrido algún tipo de violencia sexual fuera de la pareja.
Sin embargo, sólo el 9,9 % de las que habían sufrido una violación, el 8,4 % de las víctimas de un intento de violación y el 4 % de quienes padecieron otras formas de violencia sexual denunciaron los hechos.
El aumento de las denuncias puede responder a una mayor incidencia, pero también a una menor tolerancia social, a una mayor identificación de las conductas como violencia sexual o a una mayor disposición de las víctimas para acudir a las instituciones. El propio Ministerio del Interior considera que parte del crecimiento de los delitos conocidos se debe a una mayor concienciación social.
Vergüenza, miedo y temor a no ser creídas
Según la Macroencuesta, entre las víctimas de violación que no denunciaron, los motivos más frecuentes fueron que eran menores cuando sucedió (37,9 %); la vergüenza, (37,6 %); considerar que los hechos no habían sido suficientemente graves (32,7 %); temor a que no las creyeran (21,4 %); miedo al agresor (20,6 %) y pensar que ellas tenían la culpa (19,3 %).
A estos factores pueden añadirse la relación personal o familiar con el agresor, las presiones del entorno, el temor a represalias, la dependencia económica o residencial, la exposición pública, la duración de los procedimientos y el miedo a tener que relatar repetidamente lo sucedido.
La Macroencuesta insiste en que la mayoría de los agresores sexuales no son hombres desconocidos que atacan a una mujer en un espacio público y recuerda que las violaciones fuera de la pareja, el 23,1 % de las víctimas identificó como agresor a un familiar, el 62,7 % a un amigo o conocido y solo el 12 % a un desconocido.
El 68,5 % de las violaciones fueron perpetradas en una vivienda.
La cultura de la violación y los estereotipos sobre las víctimas
La denominada cultura de la violación se sostiene sobre ideas que normalizan o minimizan la violencia sexual, desplazan la responsabilidad hacia las mujeres y establecen un modelo estereotipado de lo que supuestamente sería una víctima "creíble".
Entre esos mitos figuran la creencia de que las violaciones las cometen fundamentalmente desconocidos, que siempre se producen mediante una violencia física extrema, que una víctima debe presentar lesiones, pedir ayuda inmediatamente, recordar todos los detalles de manera lineal o denunciar sin demora.
Los datos oficiales contradicen ese relato: la mayoría de los agresores eran hombres conocidos por las víctimas; y la mayoría de las mujeres no presentan lesiones genitales.
La vergüenza, el sentimiento de culpa y el temor a no ser creída ayudan a explicar por qué la mayoría de los casos de violencia sexual no llegan ser denunciados. El cuestionamiento y la revictimización de quienes se atreven a denunciar también muestran hasta qué punto la respuesta social puede facilitar o bloquear el acceso de las mujeres a la justicia.