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Diosa Haitiana, influencer: "Las mujeres negras no hemos tenido espacio dentro del feminismo hegemónico"
Su día a día como estudiante de Derecho en Chile, las reparaciones al baño de la casa de su madre, tips para lavar una peluca o el odio en redes sociales son algunos de los temas más populares y seguidos en las redes sociales de la influencer haitiana Sandy Joseph, conocida como Diosa Haitiana (@diosa.haitiana) y convertida en referente del activismo antirracista en Chile.
Con 24 años y licenciada en Ciencias Jurídicas, tiene más de 100.000 seguidores en Instagram y otros 70.500 en Tik Tok, desde donde distribuye contenido en defensa de los derechos de las mujeres haitianas y las personas migrantes y afrodescendientes, con vídeos que superan el millón de visualizaciones.
"Nunca se asocia la deidad o la feminidad con la mujer haitiana y quería resignificar su belleza, cambiar la narrativa", explica Sandy Joseph en una entrevista con Efeminista sobre la elección de su sobrenombre. "Diosa y haitiana –recalca– nunca han estado en una misma oración".
De padres haitianos y procedente de República Dominicana, donde vivió 17 años, llegó a Chile en 2017 y, cuatro años más tarde, abrió sus redes sociales, justo la víspera del 8M, para mostrar su "descontento" con el feminismo en Chile, "el machismo" de sus compañeros de militancia (hombres negros) y "el racismo", según expresó en su primera publicación como Diosa Haitiana, el 8 de agosto de 2021.
La falta de espacio de las mujeres negras en el feminismo
"Me considero feminista, pero no voy por ahí diciéndolo porque es un movimiento muy blanco, en el que las necesidades de las mujeres negras se toman en cuenta solamente ciertos días del año", critica la activista.
Dice que existe "una instrumentalización de la lucha negra" y califica de "violento" que las feministas llamen o inviten a las mujeres negras solo para una fecha concreta porque necesitan exhibir "la cuota negra" y querer, así, "mostrar que sí son inclusivas", lamenta.
“(Las mujeres negras) no hemos tenido espacio dentro del feminismo blanco y hegemónico, que muchas veces es privilegiado, porque nuestras necesidades no son vistas ni escuchadas”, lamenta. Por eso –subraya– "hemos creado el afrofeminismo, donde nos sentimos seguras, porque nuestras luchas se interseccionan y además del patriarcado, también sufrimos racismo y pobreza".
Sin "referentes" negras
Desde su "privilegio de hablar el español" y con el objetivo de difundirlo a otros públicos, le surgió la idea de crear contenido para denunciar el racismo y la vulneración de derechos que enfrenta la comunidad haitiana en Chile.
En sus redes sociales publicó desde las acusaciones de violación en contra de un exembajador de Haití en Chile hasta el ataque policial a un compatriota vendedor ambulante; recaudó fondos para una familia coterránea que perdió a sus dos hijas pequeñas en un incendio; y organizó actividades para colaborar con la reconstrucción del país caribeño tras el terremoto de 2021.
Su contenido empezó a viralizarse muy rápido y pronto llegaron también los ataques: "Comenzó a llegar el odio y me dio pánico; me sentí colapsada".
Tras detener su actividad virtual unos meses, en junio de 2023 reabrió su Instagram con otra finalidad. Decidió dar un giro al activismo para mostrar su cotidianidad como estudiante universitaria: en la biblioteca, preparando un examen o recibiendo sus notas. Hoy es licenciada en Ciencias Jurídicas y rostro de la campaña "Corta el Hate" de ONU Chile.
"Las infancias negras muchas veces no tienen sueños"
"En las redes no había estudiantes afros o negras –comenta–, veía mucha gente con plata, que tienen las herramientas y el tiempo, pero no me representaban y pensé que podía inspirar y motivar a niñas y a jóvenes". En los medios de comunicación, opina, las actrices negras "siempre hacen de sirvientas o representan fetichizaciones, muy sexualizadas".
Recuerda el episodio en el que profesoras de un colegio de la periferia santiaguina la invitaron a dar una charla a un grupo de alumnas haitianas, de entre 13 y 17 años, cuya máxima aspiración en su futuro era ser trabajadoras del aseo "porque su mamá, su papá, su tía y todas las personas haitianas adultas que conocen se dedican a eso".
"Las infancias negras –añade– muchas veces no tienen sueños, no tienen derecho a soñar en grande".
Con cierto orgullo, explica que ha recibido mensajes de jóvenes que "se reconocen en ella" y la ven "como una referente, a pesar de no tener el mismo color de piel", porque se ven reflejados en las situaciones que Sandy muestra en sus redes sociales: "Muchos comentaron cuando pusimos el calefón (calentador) en el baño para poder ducharnos con agua caliente".
"En la cárcel o con miedo a vivir"
La migración irregular en Chile se ha multiplicado de forma exponencial en los últimos años: de unas 10.000 personas en 2018 a casi 337.999 en 2023, según el Servicio Nacional de Migraciones (Sermig) y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El presidente electo de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, ha prometido mano dura contra la migración: quiere expulsar a todos los migrantes irregulares, tipificar la migración como un delito.
"¿De qué nos sirve que tengamos una gran población de personas afrodescendientes si crecerán desprotegidos por el Estado, la mayoría en campamentos, solos y en ambientes propensos a la delincuencia?", se pregunta. Según ella, Chile puede acabar como Estados Unidos, "donde van a haber muchas personas negras pero van a estar en la cárcel o con miedo de vivir".
El ultraderechista, que asumirá el poder en marzo tras ganar los comicios contra la izquierdista Jeannette Jara, ha llegado a plantear que en caso de migrantes irregulares con hijos chilenos (porque nacieron en el país), los padres que sean expulsados tendrán que "entregar el cuidado de su hijo al Estado".
Con desánimo y cierto pesimismo, la Diosa Haitiana asegura que "vienen tiempos difíciles para la comunidad migrante" en Chile. " Yo ya viví en un país donde hay militares en la calle, donde van a las casas a buscar migrantes, donde te expulsan, donde separan familias", asevera. Sinte “terror” de que esto sea la nueva realidad del país suramericano y que los extranjeros se vean obligados a huir. "¿Si nos sacan de acá –se pregunta–, dónde vamos a ir?".