En la imagen, la periodista colombiana Jineth Bedoya. EFE/Leonardo Muñoz/Archivo

La periodista colombiana Jineth Bedoya, víctima de violencia sexual, pide justicia a la CorteIDH

EFE | San José - 16 marzo, 2021

La periodista colombiana Jineth Bedoya ha pedido justicia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) y que ordene a Colombia brindar mayor protección a las periodistas, en una audiencia de la que la representación estatal se ha retirado inconforme con los jueces.

Bedoya, víctima de secuestro, tortura y violación durante el ejercicio de su profesión en el conflicto armado colombiano, brindó su testimonio en el inicio de una audiencia de tres días ante la CorteIDH por la demanda contra el Estado a raíz del secuestro, violación y torturas de las que fue víctima en el año 2000 cuando esperaba la confirmación de una entrevista en las afueras de la cárcel Modelo, en Bogotá.

El relato de Jineth Bedoya

La periodista ha relatado que para esa época investigaba hechos de violencia, el tráfico de armas y la compra y venta de secuestrados entre paramilitares, la guerrilla y el narcotráfico con complicidad de policías y militares al interior de la cárcel, y que para ello tenía una cita para entrevistar a un jefe paramilitar dentro del centro penal.

Bedoya fue secuestrada cuando esperaba la autorización para ingresar a la cárcel. Sus captores la torturaron y la violaron y le dijeron que se trataba de un escarmiento por sus reportajes.

La periodista ha asegurado que antes de estos hechos había recibido amenazas y que en noviembre de 1999 el Estado le negó un esquema de protección especial que había solicitado mediante una carta en agosto de ese año.

«Reparar el dolor que enfrenta una mujer después de la violencia sexual es casi imposible, la violencia sexual nos quiebra en mil pedazos. Pero algo que sería reparador es que el lugar donde inició todo se pueda cerrar. Clausurar la cárcel Modelo que es un símbolo de la impunidad«, ha afirmado Bedoya.

La comunicadora ha dicho que una medida reparadora sería convertir esa cárcel en un centro de memoria histórica, pues asegura que allí se han cometido violaciones de derechos humanos de todo tipo.

La violencia sexual como arma de guerra

Bedoya también ha pedido a la CorteIDH medidas para que en Colombia se reconozca el delito de la violencia sexual contra las mujeres como arma de guerra y que haga especial énfasis en la protección a las comunicadores con enfoque de género.

«A nosotras se nos sigue intimidando y estigmatizando por nuestra condición de mujer. Existe un subregistro de casos de mujeres que han enfrentado violencia sexual en todas sus formas», ha dicho.

Bedoya ha citado datos de una encuesta realizada por la Universidad de los Andes que revela que en Colombia 6 de cada 10 mujeres periodistas han sufrido acoso, persecución y estigmatización, y que 8 de cada 10 deciden autocensurarse o abandonar sus fuentes para no ser víctimas de violencia.

La periodista ha asegurado que en el conflicto armado colombiano también hay víctimas que han sido invisibilizadas. Las niñas y mujeres reclutadas por la guerrilla, quienes fueron esclavizadas, violadas y obligadas a abortar, son algunas de ellas.

Su caso se mantiene en la impunidad y sin avances significativos en la investigación de la Fiscalía, a pesar de que ella ha entregado pruebas sobre el autor intelectual: un exgeneral del Ejército. Bedoya ha aseverado que ha seguido recibiendo amenazas y que ha tenido que relatar los hechos en 12 ocasiones ante la Fiscalía.

El Estado se retira de la audiencia

Camilo Gómez, representante de Colombia, ha acusado a los jueces de la CorteIDH de «falta de objetividad» y de «prejuzgar» al Estado durante las preguntas que formularon a la periodista tras su testimonio, ante lo que ha anunciado que presentará un escrito de recusación a los jueces y el retiro de la representación estatal.

Durante las preguntas, los jueces expresaron palabras de elogio y solidaridad hacia Bedoya por los actos de violencia de los que fue víctima y su lucha por continuar ejerciendo el periodismo.

Gómez ha expresado que el Estado reconoce la lucha y el trabajo de la periodista. Sin embargo, ha enfatizado en que «la obligación de los jueces es ser objetivos e imparciales» y «no prejuzgar a un Estado que se presenta con humildad ante la Corte y que espera imparcialidad». La presidenta de la CorteIDH, Elizabeth Odio, decidió continuar con la audiencia que terminará el miércoles con los alegatos finales de las partes.