Clara Serra Manual Ultravioleta

La filósofa y escritora Clara Serra durante la entrevista con la Agencia Efe. EFE.Kiko Huesca

Clara Serra: «El feminismo es coherencia con la igualdad, libertad y fraternidad»

Patricia Crespo - 23 enero, 2019

Si su primer libro «Leonas y Zorras» era un manual de filosofía política para que las feministas reflexionaran, en su segunda obra, «Manual Ultravioleta» (Penguin Random House), Clara Serra ha querido llegar a un público más amplio con una reflexión más divulgativa y accesible sobre qué es el feminismo y la igualdad.

En sus 200 páginas, «Manual Ultravioleta», que sale este jueves a la venta, lleva al lector a Grecia y su mitología para analizar los «hilos» que conectan pasado y presente, repasa los esterotipos relacionados con las mujeres, ofrece datos que confirman desigualdades y aboga por cuotas, lenguaje inclusivo y por desterrar la creencia de que el «feminismo es un movimiento contra los hombres».

En una entrevista con Efe, la autora, fílósofa y política, analiza algunos de los temas que aborda el libro desde la firme convicción de que «es tiempo de revolución feminista y todos y todas estamos convocados».

Pregunta.- ¿Qué es Manual Ultravioleta? ¿En que se diferencia del anterior libro “Leonas y Zorras”?

Respuesta.- El anterior libro es un libro de filosofía política, pensado par que las feministas reflexionemos entre nosotras sobre cuál es la mejor manera de hacer política, es un libro de teoría política y de estrategia política. Un libro para quienes, de alguna manera, ya somos feministas y para quienes hacemos política, desde cualquier ámbito. Es un libro que invita a hacer un feminismo para los no convencidos pero en realidad es un libro interno. “Manual Ultravioleta” es más bien lo que digo que hay que hacer, pero puesto en práctica, porque pretende llegar a todo el mundo y ser en sí mismo una intervención. Está escrito para todos los públicos y con voluntad de dirigirse a quienes no tienen por qué venir de la militancia feminista ni del mundo de la política, sino a cualquier interesado o interesada que acabe de llegar al feminismo y se haga las primeras preguntas o interrogantes que creo le asaltan a uno que se acerca.

P.- En el libro dices que el feminismo es la gran revolución de principios del siglo XXI y que “está demostrando tener la potencia para ser el movimiento social más capaz de enfrentar los proyectos políticos más tenebrosos que azotan el contexto internacional”. ¿Es realmente el feminismo la revolución más importante que estamos viviendo en la actualidad en España?

R.- Estamos viviendo muchas cosas porque es un momento político muy convulso y a la vez que acontece el feminismo acontecen otros fenómenos políticos muy relevantes. En la introducción del libro me refiero también al auge de proyectos reaccionarios que creo que es síntoma de nuestra época. El feminismo es un frente activo y lleno de vida también a escala internacional y, en ese sentido, sí que creo que es ahora mismo la revolución que promete ir hacia delante en vez de hacia atrás. Hay movimientos que son reaccionarios y que pretenden una vuelta al pasado y el feminismo esta siendo claramente una revolución que nos promete que vayamos hacia el futuro.

P.- ¿Es posible que esos movimientos hagan que se retroceda en los derechos de las mujeres?

R.- Siempre es posible un retroceso. La historia nos lo ha demostrado. Hay que estar alerta a posibles pasos atrás y movimientos que hagan una reversión a las conquistas que ya dimos por asentadas hace un tiempo pero sí que creo también que el feminismo tiene muchísima fuerza y, en ese sentido, soy bastante optimista. Eso si, hay que seguir convenciendo y haciendo un feminismo muy inclusivo y muy pedagógico y en parte es el objetivo del libro, contribuir a eso.

P.- En el libro se habla de las dificultades que tiene por ejemplo hoy una madre soltera para vivir en España, de las mujeres víctimas de violencia machista, de las pensionistas y de las desigualdades que aún perviven ¿Por qué tendemos a pensar, como se afirma en “Manual ultravioleta”, que las desigualdades se dan fuera de nuestro entorno, en otros países?

R.- Es un mecanismo de defensa de todas las sociedades en todas las épocas. Es algo con lo cual se protege una sociedad de hacer el ejercicio más difícil de todos que es el de mirarnos a nosotros o nosotras mismas y ser críticos. Siempre es más fácil ser críticos con los otros. (…) Un libro que aborde de verdad el problema que tenemos delante, de una sociedad patriarcal, que es lo que he querido hacer, tiene que hacerlo para ayudar a tomar conciencia a la gente de nuestra sociedad de que esto es un problema que viene de muy atrás, de fondo, y esta muy enraizado en nuestra cultura. Tomar conciencia de lo profundo que es el problema ayuda a desactivar las defensas de: “aquí esto no pasa”. Debemos partir de la conciencia de aquí esto también pasa, y ver qué podemos hacer para ir adelante.

P.- El patriarcado es una institución cultural, no un producto inevitable de la naturaleza, sostiene el libro. ¿Es su influencia lo que hace que tengamos que esperar cien años, como dice el World Economic Forum, para alcanzar la igualdad real?

R.- En primer lugar que sea una institución cultural y no producto de la naturaleza no quiere decir que no sea algo que tenga una densidad enorme y que por tanto una resistencia enorme a ser cambiado. Es una institución que puede cambiarse pero tenemos que transformar muchas otras instituciones también. La familia, por supuesto, es una de ellas.

Hay que abordarlo desde muchos frentes, desde el frente de la política institucional, pero también desde el punto de vista de la cultura. El mundo del arte me parece clave para modificar algo que tiene mucho que ver con nuestras sensibilidad, con una manera de ver el mundo. A veces se cambia más desde una película o una canción que explicitando un problema.

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Clara Serra. EFE Kiko Huesca

¿Qué es el feminismo para Clara Serra?

Me gusta mucho la definición de que el feminismo es la idea radical de que las mujeres son personas pero creo que tal y como yo entiendo el feminismo es una profundización, una radicalización o una exigencia de coherencia a los ideales más bellos y más transformadores de los que se ha dotado la humanidad. El feminismo es, en este sentido, una petición de coherencia a los ideales de igualdad, de libertad y de fraternidad. A esos tres. Y no entiendo que esas palabras signifiquen nada si es dejando al margen a las mujeres.

El director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, ha afirmado recientemente que no se «puede imponer una manera de hablar por decreto, ni por un acuerdo», y ha subrayado que la Academia «no está cerrada» a las aperturas del lenguaje inclusivo para las mujeres «cuando sean razonables». ¿Qué hay que hacer con el lenguaje inclusivo?

Habría que discutir qué significa imponer. Creo que el lenguaje tiene un plano político y me parece que igual que hacemos política con la imaginación o con la argumentación también hacemos política con las palabras y el lenguaje y es un ámbito que usamos políticamente para hacer ciertas violentaciones del sentido común para visibilizar cosas que están ocultas. La utilización de determinadas palabras para iluminar el hecho de que las mujeres no suelen ser nombradas me parece una intervención política como tantas otras. Pero más allá que me parezca legítimo violentar la normalidad lingüística para hacer política, creo que muchos de los que se enfadan con el lenguaje inclusivo no están batallando ya contra feministas que quieran traer nuevas reglas, muchas veces se enfadan de que de manera ya natural empiezan a ser asumidas por los hablantes nuevas reglas.

P.- El libro aborda también el tema de las cuotas, sobre las que se afirma que no son buenas en sí mismas, pero son el mal menor. ¿Por qué en España no son obligatorias esas cuotas en el ámbito empresarial?

R.- Creo que avanzamos bastante con la Ley de Igualdad y que cambió el sentido común, pero seguimos teniendo muchas veces que explicar por qué en este mundo hace falta no tanto establecer cuotas femeninas sino revertir lo que hay de suyo de forma natural, que es una cuota masculina. Lo que debemos plantearnos para los que dicen que las cuotas se oponen a la meritocracia es (…) si es meritocracia que no haya mujeres en los consejos de administración de las empresas, en los altos cargos del Poder Judicial, que no haya mujeres en los rectorados de las Universidades, en los puestos de alto poder político..

La pregunta es cómo revertimos esa cuota masculina y no hay ninguna otra mejor manera. No existe.

Clara Serra Manual Ultravioleta

Clara Serra. EFE Kiko Huesca

P.- En el libro aparece la mujer ligada a estereotipos que se critican: las “peligrosas madres solteras”, la mujer mala, la mujer eterna menor edad, las mujeres y su tendencia a tener problemas mentales. ¿Cómo puede ser que se mantengan estos estereotipos?

R.- Las mujeres nos estamos rebelando, pero los prejuicios y los estereotipos son muy persistentes e insidiosos porque vienen de muy lejos y de muy dentro de nuestra sociedad. Las sociedades deben aprender ese ejercicio de mirarse al espejo, como sociedad e individualmente. Porque el camino que una emprende cuando entra en el feminismo es también un camino de puesta en duda de una misma y de reflexión de darnos cuenta de que hay cosas que el feminismo nos ayuda a desaprender, no tanto a aprender.

Una sociedad feminista, crítica, es capaz de encontrar que en el cuento de Caperucita Roja y el caso de “La Manada” hay algo que los conecta, a pesar del tiempo que los separa. Son esos hilos que conectan cosas lo que nos permite mirarnos y encontrar cosas inesperadas en nuestro presente y nuestra manera de hacer las cosas, y decir: ¡Anda!, hay algo que tiene que ver entre esa sociedad tan antigua, en la que sí reconozco que hay desigualdad, y la de ahora. Eso es lo que quería hacer en el libro.