Christina Rosenvinge: Los chicos deben poder identificarse con los discursos de las mujeres

Cristina Bazán | Madrid - 19 junio, 2019

Deconstruir el machismo y visibilizar a las mujeres para que sean referentes también de los hombres son los pasos que se deben dar ahora para seguir avanzando como sociedad, asegura la cantante y compositora Christina Rosenvinge.

«El machismo es una armadura construida encima de un hombre. Es algo que se aprende en la infancia y sobre todo en la adolescencia y que como es una armadura que se pone también se puede quitar», dice en una entrevista con Efeminista.

Rosenvinge también considera fundamental y necesario que los chicos vean a las mujeres desarrollarse en todos los ámbitos, que se identifiquen con sus discursos y los asuman como propios.

Su último proyecto

P: En tu reciente libro ‘Debut’ cuentas el contexto de tus canciones, ¿por qué decidiste publicarlo?

R: El libro al principio iba a ser un cancionero. Quería reunir todas mis letras en un libro, además se daba la circunstancia de que ‘Un hombre rubio’, la canción central de ese disco, está dedicada a mi padre y mi padre murió justo cuando yo empecé a escribir música y letra de mis canciones.

Cuando empecé mi proyecto en solitario fue en el año 92, entonces había esta cosa tan bonita que cerraba un círculo y que formaba una historia.

Además había escrito un ensayo y tuve la inmensa suerte de que Claudio López Lamadrid, el editor de Literatura Random House, oyó hablar de este proyecto por medio de Belén Gopegui, se interesó muchísimo y me propuso que escribiera cinco o seis líneas sobre cada canción. Yo le dije que eran demasiadas entradillas y que eso se iba a ver muy mal. Así que decidí hacer capítulos integrados con cada disco.

Así que el libro funciona no sólo para fans o gente que conoce las canciones, sino que funciona como un relato. Es una forma narrativa que a veces tiene forma de memorias, de diarios, de canción, pero en realidad lo que está contando es la historia de alguien que se comunica con el mundo a través de las canciones.

P: ¿Y ahora que vuelves a leer estas historias ves tu evolución en el tiempo?

R: Lo más bonito de este proyecto ha sido releer la juventud. Releer tanto las letras que escribía, como diarios y cosas que tenía escritas, y darme cuenta realmente que el tiempo y los años nos construyen. A todo el mundo.

Vivimos una cultura que glorifica la juventud y da la sensación de que a los 30 años empieza una decadencia. Y es que nada puede estar más lejos de la realidad, en la escritura, en la percepción del mundo, en la percepción de ti mismo.

Los años nos hacen mucho bien, nos hacen más generosos, nos hacen ser mejores. No sólo como personas, sino en el arte, el oficio de escribir mejora muchísimo con los años.

«El machismo es una armadura construida encima de un hombre»

El machismo en el ámbito familiar

P: En este capítulo en el que hablas de tu padre, dices también que la cadena del machismo no se rompe si uno no decide romperla, ¿esto ocurrió contigo?

R: Es verdad que el disco se basa en la figura de mi padre, que era un hombre muy tradicional y por otro lado yo tengo dos hijos varones. Además, el hombre rubio no se sabe muy bien si soy yo, porque las mujeres podemos hablar en masculino cuando estamos representando lo universal, que era lo que yo pretendía en este disco.

Es decir, si yo digo “me siento sola” parece que solo las mujeres se van a identificar conmigo, pero si digo “me siento solo” todo el mundo se puede identificar conmigo. Pero la parte central del libro es comprender esa masculinidad rancia, hermética, tradicional, muy rígida con la que tienen que cargar los hombres, porque pienso que una de las labores principales del feminismo es deconstruir el machismo.

El machismo es una armadura construida encima de un hombre. Es decir, es algo que se aprende en la infancia y sobre todo en la adolescencia y que como es una armadura que se pone también se puede quitar.

Creo que ese es el campo en el que hay que avanzar ahora mismo: deconstruir la armadura machista que en realidad está supuestamente protegiendo y defendiendo a un hombre que se siente muy vulnerable.

P: Pero el machismo también está en las mujeres, si ambos padres son machistas, ¿cómo cambiar la historia?

R: Bueno, todo esto es algo que he mirado mucho en su momento porque he hecho conferencias de concienciación feminista. Y siempre hablo de un fenómeno que cuando conoces la expresión la entiendes perfectamente que es la misoginia internalizada.

Desde el principio te están diciendo que vales menos fuera de tu hogar, es decir que en la vida pública vales menos. Una, de alguna manera, absorbe ese discurso y se lo aplica.

Por eso las mujeres también tenemos evoluciones profesionales muy distintas a los hombres, porque cuando llegas a los 20 años, en la música se ve muy claramente también, todavía estás cargando con toda la herencia base sexista que has aprendido.

Con los años aprendes a deconstruirlo y a que florezca tu verdadera personalidad. Pero normalmente es cuando nos metemos en la maternidad, lo cual nos mantiene apartadas de alguna manera de la primera línea de fuego durante unos años. Y entonces cuando vuelves, que es el momento en el que eres una persona más completa (…), sobre los 40 años, la sociedad te da menos valor.

Así que una cosa es que te digan que vales menos y otra cosa es que tú te lo creas y en esto es fundamental que las mujeres construyamos nuestra propia autoestima sin depender en absoluto de las valoraciones externas.

«Hace falta referentes femeninos»

P: ¿Y crees que para esto es necesario que haya referentes femeninos en distintos ámbitos?

R: Me consta que hace falta referentes porque a mí me han hecho falta.  Yo las he buscado. En ciertos campos me ha sido muy fácil encontrarlas, en la poesía por ejemplo, en la música mucho más difícil encontrar mujeres que te sirvan como referente.

En la vida también me ha resultado difícil porque las mujeres más mayores que yo normalmente tenían una mentalidad más tradicional. Es fundamental que haya referentes femeninos no sólo para las mujeres sino también para los hombres.

Es decir, es fundamental que los chicos crezcan viendo mujeres que hacen de todo y que se puedan identificar, sobre todo y esto es lo más importante, con el discurso de una mujer y asumirlo como propio.

P: Y ¿tú has sufrido discriminación durante estos años?

R: Yo he sufrido los prejuicios sexistas de una manera tremenda, pero es algo complejo. A mí me parece que cuando se intenta reducir el feminismo a un discurso de opresores y oprimidos se está perdiendo realmente la visión total de esto, que es algo bastante más complejo.

En mi caso, los prejuicios han venido siempre de la valoración de personas externas. Pero mi autoestima se ha construido con la valoración de las personas que tenía más cerca, o sea de mi banda, que eran todos hombres.

Lo que quiero decir es que ha habido muchos hombres que han estado a mi lado y me han ayudado a construir mi discurso y no solamente me han ayudado, sino que ellos lo han defendido a capa y espada.

La cuestión es que queremos llegar a un mundo que no divida a los seres humanos por sexos y por razas, porque todas las desigualdades forman parte de lo mismo. Queremos llegar a un mundo donde la diversidad sea algo natural y aceptado y donde cada persona se distinga como única.

La nueva ola feminista

P: ¿Cómo has visto la evolución del movimiento feminista? 

Para mí ha sido maravilloso. Llevo yendo al 8 de marzo toda la vida y nunca había visto la afluencia de mujeres jóvenes que hay ahora mismo. Siempre eran las feministas clásicas las que estábamos ahí. Yo no la de las clásicas, yo era de la segunda ola, una de las que me uní a esto porque era donde encontraba ese tipo de hermandad.

Pero lo que ha pasado en estos años, que ahora está lleno de estudiantes, de padres con hijas. De parejas de gente mayor que van porque creen en eso. Creo que se está convirtiendo el 8 de marzo en una fiesta, en una celebración, no sólo ya del feminismo, sino de los visionarios que queremos un mundo distinto.

«El feminismo libera también a los hombres de la carga de tener que jugar con unos estereotipos con los que muchas veces no se identifican»

P: Hay hombres y mujeres que dicen que no son feministas pero que creen en la igualdad, ¿qué piensas de esto?

Los que quieren hablar de humanismo en vez de feminismo creo que confunden las cosas. Hay que hablar de feminismo porque las mujeres son las que están por debajo y son a las que hay que potenciar para conseguir la igualdad. Por eso hablamos de feminismo porque significa darle valor a la naturaleza femenina y esto no significa nada en contra de los hombres.

Quiere decir que estamos potenciando a ese 50 % de la humanidad que está subordinado al otro. Esto no quiere decir que los hombres no puedan estar incluidos en el feminismo y que no se pueden identificar como feministas. Pueden perfectamente porque, de hecho, el feminismo libera también a los hombres de la carga de tener que jugar con unos estereotipos con los que muchas veces no se identifican.

«Hay que implicar también a los hombres»

P.- Y ¿qué falta por hacer para alcanzar la igualdad?

R.- Todavía estamos en plena lucha. Todos nuestros derechos se pueden arrebatar de la noche a la mañana. No nos olvidemos de que el aborto sigue siendo una ley que existe en unos cuantos países y en otros muchos no. Y el aborto es por donde empieza la cuestión, porque las mujeres tenemos que tener control sobre cómo nos reproducimos.

Esto no que decir que no queramos reproducirnos, quiere decir que tenemos que elegir el momento, con quién y cuándo lo vamos a hacer. Porque tener un niño no es una cuestión de nueve meses, sino de 20 años. Entonces no puede ser que nosotras no tengamos el control sobre esa situación.

Sí creo que se puede reducir enormemente el número de abortos que se producen, porque al fin y al cabo abortar es algo muy triste y muy dramático para una mujer. Es mucho mejor no llegar a la situación de tener que abortar y la manera de evitarlo es con educación sexual.

Tiene que haber educación sexual y hay que implicar a los hombres también en la cuestión de la anticoncepción, que no es solamente una cuestión femenina, es una responsabilidad suya también.

Así que si quieres reducir el número de abortos pues lo que necesitas es darle alas a las mujeres, derechos sociales. Aquí el gran escollo es la religión, son las iglesias, que son los que han santificado cuestiones que no pertenecen realmente al mundo de la teología, sino que son una cuestión de esquemas sociales ancestrales que en este mundo de hoy no tienen sentido.