Christina Koch Premio Princesa de Asturias 2026

Fotografía cedida por la NASA donde aparece la astronauta Christina Koch. EFE/ Bill Stafford/ NASA

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Christina Koch reivindica el Princesa de Asturias para todo el equipo de Artemis II

Hugo Barcia | Miami - 19 octubre, 2026

La astronauta de la NASA Christina Koch soñaba desde niña con el espacio y acabó batiendo varios récords. El más reciente la convirtió en la primera mujer en viajar este año a la órbita de la Luna con Artemis II, coronando una trayectoria reconocida ahora con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2026, que recibirá el próximo 23 de octubre en Oviedo.

A escasas semanas de viajar a España para recoger ese galardón, Koch manifestó en una entrevista con EFE la ilusión que siente por acudir al Teatro Campoamor, donde será premiada porque, según el jurado, "su esfuerzo de superación personal ha contribuido a extender las fronteras de la humanidad, apoyada en un amplio trabajo colectivo".

Koch integró, junto a Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen, la tripulación de la misión que el pasado abril se convirtió en la primera en alcanzar la órbita lunar en más de medio siglo, en el marco del programa Artemis de la NASA, que prevé establecer una presencia humana sostenible en la Luna.

Antes había batido en 2020 el récord de vuelo espacial de mayor duración para una mujer, con 328 días en el espacio, y había protagonizado la primera caminata espacial realizada solo por mujeres.

Un premio colectivo

Koch es consciente de todos estos hitos, pero también sabe que son fruto de un espíritu de equipo que no dejó de resaltar durante la entrevista virtual, a la que acudió ataviada con el tradicional uniforme azul de la NASA.

"Mi único deseo para el premio sería que todo mi equipo pudiera venir a recibirlo, o que se le otorgara directamente a la misión Artemis II. Porque, por supuesto, yo solo fui una persona entre miles a nivel internacional que contribuyeron a esta misión y que creyeron que tenía el poder de unir a la gente", aseguró la astronauta estadounidense.

Esa capacidad de "unir a la humanidad" quedó de manifiesto entre el 1 y el 10 de abril, durante los diez días que la cápsula Orión permaneció fuera de la Tierra con los cuatro astronautas a bordo, mientras los ojos del mundo se posaban en el espacio en medio de un panorama geopolítico marcado por crecientes divisiones y conflictos.

Diversidad y sello latino

Artemis II fue, de hecho, una misión pionera en inclusión al estar compuesta por la primera mujer, el primer astronauta de raza negra (Victor Glover) y el primer canadiense (Jeremy Hansen) en viajar a la órbita lunar.

"Somos más exitosos cuando tenemos a personas diversas contribuyendo. En mi tripulación las mayores diferencias que aportamos fueron nuestros orígenes y la forma de abordar los problemas. Esas diferencias nos hicieron mejores", reflexionó Koch, al señalar que cualquier reto complejo requiere distintas miradas en la mesa.

Esta visión colaborativa ha marcado la trayectoria de esta ingeniera eléctrica y física de 47 años nacida en Michigan y criada en Carolina del Norte. Antes de ser seleccionada por la NASA en 2013, Koch curtió su carácter en algunos de los entornos más extremos del planeta, desde estaciones de investigación en la Antártida hasta la observación atmosférica en Samoa Americana y Groenlandia.

Representación hispana

Esta experiencia le permite mirar al futuro con una perspectiva más amplia, en la que la representación hispana jugará un papel esencial en los próximos capítulos de la NASA, como Artemis III.

El astronauta Frank Rubio, estadounidense de origen salvadoreño, será uno de los tripulantes de esta misión, cuyo lanzamiento está previsto para 2027 para probar maniobras de acoplamiento en la órbita terrestre.

"Frank Rubio tiene sus raíces en El Salvador, es un gran amigo, y me alegra mucho que pueda representar a la comunidad latina. Verás más y más de eso porque así es nuestro cuerpo de astronautas y, francamente, así es la humanidad", destacó Koch al ser preguntada por la presencia hispana en el programa lunar.

Rumbo a Marte

Aunque la meta inmediata del programa Artemis es la Luna -donde la NASA prevé que el ser humano vuelva a pisar su superficie en 2028- el destino final es Marte, y Koch aseguró que marchan en la dirección correcta, "aunque aún faltan muchos años".

"Estamos en la autopista más rápida para llegar a Marte. Creo que va a ocurrir, creo que lo veré en el transcurso de mi vida y me emociona mucho. Es lo mejor que podemos perseguir como humanidad y es lo más cerca que estaremos de responder a la pregunta fundamental de si estamos solos", expresó.

Precisamente porque concibe la exploración espacial como una carrera de relevos imparable hacia el planeta rojo, la astronauta confesó que desea que Artemis II quede pronto en el olvido porque otra misión haya superado todos sus hitos.

"Quiero que cada récord que hayamos conseguido se supere lo antes posible", concluyó Koch, convencida de que el verdadero éxito no será que su nombre quede en la historia, sino que su viaje sea "solo el peldaño que contribuyó" en el camino de la humanidad hacia el cosmos.