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El ginecólogo uruguayo Leonel Briozzo. EFE/ Jacinta Rivera Trobo

El camino «provida» que derivó en la despenalización el aborto en Uruguay

Jacinta Rivera Trobo | Montevideo - 18 abril, 2022

Un grupo de trabajadores de la salud decidió emprender hace dos décadas en Uruguay un camino «provida» para la mujer para evitar la práctica de abortos en situaciones de riesgo.

El fundador de la organización Iniciativas Sanitarias, el médico Leonel Briozzo, ha analizado para Efe el modelo de atención que ofreció y que, diez años después, derivó en una ley pionera en la región para la despenalización del aborto y la defensa de los derechos sexuales y reproductivos.

Con la máxima de «defender que cualquier mujer, en cualquier circunstancia, tiene derecho a la salud, también cuando cursa un embarazo no deseado», el ginecólogo y su equipo idearon y pusieron en práctica un modelo de «reducción de riesgo y daño», cuyo objetivo no era otro que el de asesorar a la mujer. Se apoyaban en evidencias científicas sobre las opciones que existen y cómo es el proceso, sin entrar en juicios morales sobre la decisión que se toma.

Derecho a la salud

Este enfoque de trabajo, que se ha basado en primera instancia en el derecho a la salud y no en el derecho a decidir, les permitió conseguir apoyos y, de la mano del movimiento feminista en Uruguay, que reivindica los derechos sexuales y reproductivos desde hace cuatro décadas, comenzaron a asesorar y acompañar a mujeres.

De manera «confidencial, humana y con calidad». Así trabajó este pionero equipo con las mujeres que se planteaban interrumpir una gestación en curso. «El aborto era un hecho ilegal, pero tiene un antes y un después y ahí es donde los profesionales de la salud debemos actuar», ha apuntado Briozzo.

«Con este modelo los profesionales de la salud damos el primer paso para ser parte de la solución, te sacas la atadura de lo legal y pasas a actuar con la ética como bandera», ha argumentado el médico.

«No estamos dispuestos a dejar el valor de la vida a los que son antiderechos e impulsan políticas que promueven la muerte, la falta de dignidad y graves problemas de salud», ha sentenciado Briozzo, al explicar que no existe contradicción en ser provida y proderechos.

Asimismo, ha subrayado que «si se promueve la penalización va a haber más abortos y, por lo tanto, más muertes de embriones y fetos, más enfermedades y muertes de mujeres y, por lo tanto, mayores riesgos para la infancia y la sociedad».

Ley que despenaliza el aborto en Uruguay

Gracias al trabajo de los movimientos sociales y de organizaciones como esta, desde la que Briozzo lideró este modelo de asesoramiento, Uruguay cuenta, desde octubre de 2012, con una ley que despenaliza el aborto en las primeras 12 semanas de gestación, 14 semanas en supuesto de violación, y en cualquier momento del embarazo en caso de malformación o riesgo para la salud de la madre.

Una de las piezas clave para que esta Ley viera la luz fue el entonces presidente José Mujica (2010-2015), «el único presidente de la primera ola del progresismo latinoamericano que tuvo agallas y libertad de pensamiento» para apoyar esta normativa, ha subrayado Briozzo.

El camino recorrido por Uruguay, en el que un grupo de sanitarios comprometidos con los derechos sexuales y reproductivos consiguieron reducir los riesgos para las mujeres en las interrupciones de embarazo es un camino posible para «toda América Latina, África y Asia», ha asegurado Briozzo con motivo de la presentación del libro «Uruguay: la revolución de los derechos sexuales y reproductivos».

Esta publicación, que cuenta con el testimonio de referentes regionales en la lucha por esos derechos de la mujer, relata los 20 años de historia de la organización.

«No tiene ninguna ciencia, no es caro y no necesita tecnología», ha bromeado el ginecólogo, quien relata que ya se desarrollaron experiencias similares en Argentina, Chile, Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Venezuela.