En imagen un cartel que forma parte de la exposición ‘Positiva. Residencia artística de cultura VIH latinoamericana’ en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC). EFE/José Jácome
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La artista argentina Camila Arce denuncia que el VIH no está en la agenda feminista
La artista argentina Camila Arce, quien nació con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) a mediados de los noventa, denuncia que este tema no forme parte de la agenda feminista y llama a visibilizar a las mujeres que viven con este virus en América Latina porque "no es una cuestión de los varones homosexuales", asegura, sino que "el 53% de la población con este virus es mujer, según ONUSIDA".
"Necesitamos poner el foco desde una perspectiva feminista para recuperar nuestras voces y que no desaparezcan", asevera Arce (Rosario, 1995) en una entrevista con Efeminista a propósito de su participación en la exposición colectiva Positiva. Residencia artística de cultura VIH latinoamericana, en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC).
Con su propuesta artística, Arce también evidencia la necesidad de recuperar la memoria de las mujeres con VIH en la región. "Pareciera que la memoria siempre es europea o del norte global y nosotras tenemos una memoria acá, que hay que recuperar", reivindica.
En un tono intimista al tiempo que reivindicativo, este espacio alberga, hasta finales de agosto, además de las obras de Arce, las de los artistas Luis Rojas (Costa Rica), Juan de la Mar (Colombia), Juan Coronel (Argentina), Oscar Sánchez (México), Rodrigo Ortega (Chile), Andrea Alejandro Freire (Ecuador), Lucas Núñez (Chile) y David Jarrín (Ecuador).
La muestra, comisariada por Ricardo Luna y Anthony Guerrero, es un viaje por las vidas de los artistas y otras personas con VIH, donde el horizonte radical es la defensa de la vida y el derecho a disfrutar sexualidades placenteras y libres de estigma.
"Las mujeres seropositivas de los 80 hacían feminismo sin saberlo"
Tras la residencia artística que congregó a los artistas seleccionados en el CAC a finales de marzo para que elaboraran sus propuestas, Camila Arce creó una línea del tiempo sobre la historia del VIH en Latinoamérica y entrevistó a varias mujeres con el fin de dar a conocer sus historias de "resiliencia desde el activismo y el empoderamiento".
"No me interesaban las historias traumáticas y la meritocracia que existe con el VIH", explica. Lo que buscaba era mostrar que las tres mujeres "se empoderaron en grupos de pares, muchos de ellos, sólo de mujeres", incide.
Sin embargo, denuncia que en la actualidad, "el VIH no está en la agenda feminista", pese a la "fuerza" que tiene este movimiento en la región. Y asegura que en los años 80, las mujeres seropositivas, entre ellas su madre, ya "hacían feminismo sin saberlo".
"Se encontraban en las salas de espera, en reuniones, fundaron la Red Argentina de Mujeres Viviendo con VIH (2002), estaban siendo feministas y a lo mejor eran amas de casa que no eran conscientes de ello", señala Arce.
También afirma que "en Ecuador apenas hay mujeres con VIH visible", pero espera que si ecuatorianas y latinoamericanas seropositivas visitan la exposición, sepan que "no están solas", expresa.
Violencia institucional y obstétrica
La también estudiante de Trabajo Social confiesa que si bien las discriminaciones que sufren las mujeres con VIH no son las mismas que durante los años 80, éstas continúan atravesadas por el estigma.
"Vivimos una doble discriminación en los trabajos, en nuestra vida privada, en nuestras relaciones", apunta Arce, quién también denuncia la "violencia obstétrica" y la "violencia institucional del sistema de salud", que persisten tanto en las grandes ciudades como en las zonas rurales.
Pero también menciona que enfrentan otras violencias "que no son tan visibles y que tienen que ver no sólo con el sistema patriarcal, sino con vivir con VIH", como recomendar a las personas gestantes que no tengan descendencia.
Sobre las relaciones sexuales, agrega que las advertencias médicas "no dan lugar ni siquiera a hablar del indetectable intransmisible" o a decidir sobre lo que desean hacer con sus "cuerpos, como maternar o tener una o múltiples parejas".
Además de las entrevista, la artista argentina también ha querido recuperar la memoria del VIH en América Latina a través de una línea del tiempo en la que asegura que el sida es "una herida colonial".
"El concepto de colonialidad tiene que ver con el poder. No sólo nos han colonizado en el territorio, sino también a través del poder, del pensamiento, del sentir. Hay una colonialidad muy fuerte que está prendida ahí", explica. Es por ello que se decidió a preguntarse por la genealogía del VIH tras la sonada epidemia de los 80.
Si bien reconoce que existen varias teorías sobre el origen de este virus, ella se queda con aquella según la cual el VIH se desencadenó en la colonia belga del Congo, en la década de 1920.
El arte como denuncia y refugio
La argentina confiesa con una sinceridad lacerante que el arte, junto a la terapia, le salvaron la vida.
Se incursionó en la práctica artística durante la pandemia, tras la pérdida de un ser querido a causa del VIH, que al igual que ella, nació con este virus por transmisión materna. Entonces, decidió hacerse a un lado del activismo para sumergirse en el arte como denuncia, pero también como refugio, relata.
"El arte me ha brindado eso que el activismo no. El activismo a veces se estanca, puedes volver muy desilusionada de una reunión y cuando te enteras de que fallecen tus compañeros no hay lugar a donde ir. En el arte sí hay donde refugiarse", asevera.
Asimismo, Arce alerta de que el Gobierno argentino aún no ha realizado la compra anual de los medicamentos antirretrovirales que suele hacer cada febrero. Afirma que ya no hay estocaje en algunas farmacias y que si de aquí a septiembre no se ejecuta la compra, "tocarán techo".