Brenda Navarro maternidad

La escritora mexicana Brenda Navarro durante la entrevista. EFE/Noelia Olbés Mendaño /Editorial Sexto Piso.

Brenda Navarro: «La maternidad es un confinamiento»

Alfredo Valenzuela | Sevilla - 7 abril, 2022

Para la escritora Brenda Navarro, mexicana residente en España, la maternidad en un contexto socioeconómico adverso es «un confinamiento». Así lo explicó en su primera novela, Casas vacías, a la que ahora sigue Ceniza en la boca, un libro que aborda la migración, el suicidio y la discriminación y que edita Sexto Piso.

«En México hay muchas madres solteras y muchas mujeres pobres, y además los hombres pueden desprenderse económica y emocionalmente de sus hijos», asegura en una entrevista con Efe la escritora, partidaria de cuestionar tanto la maternidad como la paternidad «en un Estado del bienestar cada vez más raquítico» y en una situación en que «los padres no obtenemos ni siquiera a los hijos».

Un juego de apariencias

Ahora, Navarro (Ciudad de México, 1982) vive en España y reconoce que una de las cosas que más le sorprenden es que «todo el mundo quiere ser bueno, o aparentarlo»: «No lo entiendo».

Cuando habla del denominado «buenismo», que ha considerado extendido tanto en el debate político como a la hora de abordar las cuestiones sociales, a Brenda Navarro se le dibuja una sonrisa irónica: «Eres lo que eres y reconociendo esas complejidades reconoces las complejidades de las personas que te rodean».

Una actitud que, añade, tal vez se adopte «para eludir el conflicto; pero sin conflicto no se mueven las cosas; el conflicto es lo que mueve el pensamiento; no sé por qué tenemos miedo a seguir pensando, lo hemos hecho toda la vida y nos ha ido bien».

«La contradicción es lo que mueve a la Humanidad, y eso está muy bien», zanja la autora de Casas Vacías, su primera novela, en la que abordó el asunto de la maternidad en México, en un contexto socioeconómico en el que considera que «la maternidad es un confinamiento».

Máster en Estudios de Género, Mujeres y Ciudadanía por la Universidad de Barcelona y con estudios de Sociología y Economía Feminista en la Autónoma de México, ha considerado que en su país de origen, donde se registran «con impunidad» diez asesinatos de mujeres al día, «no hay condiciones para que eso se detenga, al contrario, se normaliza».

«He dicho que México es un Estado feminicida porque permite que haya eso, que la consecuencia de todas las violencias que hay en México termine en el asesinato de las mujeres; son sistemas de vida en los que sigue preponderando que las mujeres tengan una vida menos importante que otras», añade.

«La gran pregunta sería por qué hay lugares en los que están asesinando a personas y nos sentimos como héroes por sobrevivir y mientras tanto hay quienes lo están pasando bien», cuestiona.

Escuchar, clave para entender a los más jóvenes

Sobre el asunto de su nueva novela ha señalado que «muchos adolescentes se quitan la vida porque no les ofrecemos herramientas para analizar adecuadamente lo que significa vivir, a lo mejor ellos no quieren aspirar a lo que nosotros entendemos por una vida cómoda; pero tengo esperanza en las nuevas generaciones, seguro que generan nuevas formas de pensamiento aunque ahora les hagamos creer que existen muy pocas opciones; el derrotismo viene de las personas mayores».

«Estoy convencida de que merecería la pena escuchar a los adolescentes; estoy totalmente convencida de que los adolescentes podrían enseñarnos algo», ha añadido.

A diferencia de lo que sucede en España, o en Europa, ha señalado que «los latinoamericanos no hemos vivido nunca mejor que nuestros padres; hay que acostumbrarse a vivir en crisis; la vida en sí misma es una crisis todo el tiempo; esa idea del progreso es una gran mentira y por eso sentimos esa derrota; vengo de un país que está en crisis todo el tiempo, y de comunidades en las que sabemos que no hay nada seguro».

«Una de las cosas que me impulsó a escribir la novela es que nos preguntemos qué tipo de vida queremos vivir, si realmente no podemos vivirla o pensamos que no podemos vivirla por los condicionamientos sociales o económicos», ha concluido.