brecha salarial 25 años

Foto de archivo de una científica que trabaja en análisis en la empresa dedicada a la fabricación de biosensores para agroalimentación en Biolan. EFE/Luis Tejido

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La brecha salarial entre mujeres y hombres tardará al menos 25 años en cerrarse en España

Laura de Grado Alonso | Madrid - 22 febrero, 2025

España continúa enfrentando una brecha salarial persistente entre mujeres y hombres, que actualmente se sitúa en el 17,09 % y se agudiza en jóvenes, mayores de 65 años y personas extranjeras; y aunque se ha reducido en casi siete puntos en la última década, al ritmo actual se estima que tardará al menos veinticinco años en cerrarse por completo.

Este es uno de los datos clave que el Instituto de las Mujeres ha publicado en su boletín mensual de febrero, que ha dedicado a la brecha salarial coincidiendo con el Día Europeo de la Igualdad Salarial, que se celebra cada 22 de febrero.

Este 2024 ha sido clave para el empleo femenino ya que el número de mujeres afiliadas a la Seguridad Social ha alcanzado un récord histórico superando los 10,1 millones, lo que representa el 47,4 % del total de personas ocupadas en España.

Sin embargo, los avances en términos de retribución igualitaria aún están lejos de alcanzar el equilibrio. De acuerdo con la última Encuesta de Estructura Salarial (2022), las ganancias medias anuales de los hombres ascendieron a 29.381,84 euros, mientras que las de las mujeres fueron de 24.359,82 euros, lo que supone una diferencia salarial del 17,09 %. Esta brecha se ha reducido en 6,83 puntos porcentuales en la última década (2012-2022), pero está a, al menos, veinticinco años de cerrarse.

La brecha en las pensiones alcanza más del 30 % entre hombres y mujeres

La disparidad es más significativa en las franjas de edad más jóvenes (menos de 20 años) y las más adultas (65 años o más), lo que refleja las desigualdades acumuladas a lo largo de la carrera profesional.

Las mayores diferencias se observan en actividades administrativas y servicios auxiliares (26,69 %), actividades profesionales, científicas y técnicas (26,07 %), y comercio al por mayor y menor (23,86 %). En cuanto a los puestos de trabajo, la mayor brecha se encuentra entre el personal operador de instalaciones y maquinaria fija (26,51 %) y el personal no cualificado en servicios (25,89 %).

Geográficamente, Murcia, La Rioja y Aragón presentan las brechas más amplias, mientras que Canarias, Baleares y Extremadura están por debajo de la media nacional, aunque ninguna región consigue el objetivo de cerrarla.

La brecha salarial también difiere entre el sector público y el privado. En el sector público, la diferencia es del 8,4 %, mientras que en el privado alcanza el 13,4 %, donde las mujeres enfrentan mayores obstáculos para alcanzar la equidad salarial.

Un dato clave es que la desigualdad no se limita al salario activo; también se extiende a las pensiones. La pensión media de los hombres es de 1.577 euros, frente a los 1.076 euros de las mujeres, lo que representa una brecha del 31,77 %. Esta diferencia es un reflejo de las desigualdades acumuladas a lo largo de la vida laboral de las mujeres.

La brecha aumenta en las personas extranjeras que viven en España. Mientras que para las personas con nacionalidad española la brecha es del 17,38 %,para las de países europeos fuera de la UE alcanza el 33,72 % y para quienes tienen nacionalidad africana el 28,92 %.

Cinco mitos sobre la brecha salarial

El Instituto de las Mujeres también ha aprovechado este boletín para desmentir cinco mitos comunes sobre la brecha salarial con el fin de combatir la desinformación que minimiza o niega la existencia de estas desigualdades.

Entre las creencias falsas se encuentran que la desigualdad salarial no existe; que los sueldos se fijan por convenio y, por lo tanto, no pueden haber desigualdades; que hay libertad y las mujeres podrían elegir trabajos mejor pagados; que las mujeres prefieren trabajar menos porque priorizan su vida familiar a su carrera profesional; o que como trabajan menos horas, es normal que cobren menos.

La realidad es que la brecha salarial está influenciada por la segregación horizontal del mercado laboral, que determina que las mujeres ocupan principalmente trabajos con menor remuneración, como educación, cuidados o servicios sociales; mientras ellos están más representados en áreas como tecnología o ingeniería, donde los salarios son considerablemente más altos.

Penalización por maternidad

A esto se añade la desigual distribución de las tareas de cuidado y domésticas por la falta de corresponsabilidad de los hombres. Según la Encuesta de Uso del Tiempo (2021), las mujeres dedican una media de 4 horas y 7 minutos diarios a estas tareas, mientras que los hombres solo 1 hora y 54 minutos. Esta sobrecarga de responsabilidades limita el tiempo de las mujeres para desarrollar su carrera profesional, acceder a formación o avanzar en el empleo.

La brecha también está estrechamente vinculada a la penalización por maternidad. Tras la maternidad, las mujeres suelen enfrentarse a una disminución de sus ingresos y a una interrupción o reducción de su jornada laboral, lo que limita su progresión profesional y les impide acceder a los mismos puestos de responsabilidad que los hombres. Muchas también experimentan una discriminación indirecta al ser percibidas como menos comprometidas con su carrera debido a sus responsabilidades familiares.

Más empleo parcial para las mujeres

Las mujeres entre 25 y 54 años tienen una tasa de actividad del 83,63 %, frente al 91,67 % de los hombres, según la EPA 2022. El 91,85 % de las mujeres que dejaron su último empleo lo hicieron para cuidar de sus hijos o hijas o personas dependientes, mientras que solo el 8,15 % de los hombres lo hizo por la misma razón.

Además, las mujeres son mayoría en los empleos a tiempo parcial —representan el 73,54 %—, lo que implica menos estabilidad laboral y menores ingresos.

En su declaración institucional, el Gobierno también ha alertado del peligro de "las narrativas falsas" y considera que "combatir la desinformación y promover un análisis riguroso de la realidad es crucial para avanzar hacia la igualdad real y efectiva de oportunidades entre mujeres y hombres".

"La desinformación tiende a minimizar o incluso a negar la existencia de la constatada diferencia de ingresos entre mujeres y hombres, atribuyendo estas diferencias a elecciones individuales o a la diferencia en horas trabajadas", recoge el texto.

"Se difunde la errónea idea de que las mujeres priorizan sus responsabilidades familiares frente a sus carreras y compromisos profesionales", continúa.