• Mujeres de la Bauhaus, imágenes del interior del libro "Bauhausmädels". (Imagen cedida por Taschen para uso editorial)

  • Mujeres de la Bauhaus, imágenes del interior del libro "Bauhausmädels". (Imagen cedida por Taschen para uso editorial)

  • Mujeres de la Bauhaus, imágenes del interior del libro "Bauhausmädels". (Imagen cedida por Taschen para uso editorial)

La Bauhaus, los modernos que también relegaron a las mujeres

Carmen Siguenza | Madrid - 4 mayo, 2019

Cuando se conmemoran cien años del nacimiento de la escuela de la Bauhaus, el movimiento que revolucionó el arte, el diseño y la arquitectura, fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar (Alemania) y disuelta por los nazis en 1933, aparece un libro que recuerda cómo las mujeres fueron infravaloradas.

Cien años del nacimiento de la Bauhaus

Y ello a pesar de que estas mujeres emancipadas, que también fueron pioneras de la modernidad, llegaron en periodos concretos a ser mayoría en las matriculaciones para entrar en la escuela, como en su primer semestre, cuando se inscribieron 84 mujeres frente a 79 hombres, por ejemplo.

Matrículas más caras para ellas

Fue el propio Gropius el que propuso matrículas más caras para ellas, para poder limitar así su acceso. Solo quería que las mujeres fueran un tercio total del alumnado, con un precio distinto, a los hombres, 150 marcos, y 180 a las mujeres.

Una actitud que también tuvo apoyo en el profesorado de la escuela y que hizo que muchas de las creaciones de estas mujeres que habían salido de sus casas en un momento difícil para ellas, fueran solapadas por los nombres masculinos, algunos de ellos sus propias parejas.

Artistas como Wassily Kandinsky, Paul Klee, o Josef Albers, y arquitectos como Mies van der Rohe fueron profesores en la Bauhaus, la escuela que quería integrar todas las artes y la artesanía aplicadas a la arquitectura y el diseño y que promovió el funcionalismo.

Gropius escribió en el manifiesto de la escuela que: «El último fin de toda actividad plástica es la arquitectura«. Su programa era devolverle al arte su sentido práctico y a la vida práctica su sentido artístico, que veía perdido por la industrialización y la producción en serie. Pero la arquitectura parece que era un asunto para hombres, porque las mujeres no fueron admitidas y se las dirigía más a talleres de textil.

Una «escuela de vida» que entre 1919 y 1925 tuvo su sede en Weimar, entre 1925 y 1932 en Dessau, y entre 1932 y 1933 en Berlín, donde finalmente tuvo que disolverse debido a la persecución nazi.

Un libro que recuerda cómo las mujeres fueron infravaloradas

Así, el libro que ahora publica TASCHEN, escrito por Patrick Rössler, da visibilidad a estas mujeres, que en su mayoría fueron condenadas a la invisibilidad.

«Aunque la institución proporcionó a las mujeres nuevas oportunidades para formarse, estas se vieron obligadas a lidiar con expectativas familiares poco razonables, la actitud ambigua del cuerpo docente y la administración, convenciones sociales obsoletas y, en última instancia, la represión política del régimen nazi», explica la editorial.

Bauhaus mujeres

Portada del libro «Bauhausmädels» sobre las mujeres de la Bauhaus. (Imagen cedida por Taschen para uso editorial)

«Bauhausmädels», como se llama el libro, presenta a 87 artistas y artesanas a través de textos y retratos fotográficos, muchos de ellos inéditos hasta ahora, y recupera las biografías de los talentos más conocidos.

Pioneras de la modernidad

En la década de 1920, la expresión «chicas de la Bauhaus», era sinónimo de mujer moderna. Una mujer que hacía deporte, nadaba, jugaba al tenis, hacía danza al aire libre, llevaba el pelo corto, fumaba, se mostraba libre sexualmente y ambigua. Fueron mujeres valientes que se saltaron el rol de género tradicional «para construir un futuro diferente y creativo».

Entre ellas, Marianne Brandt, la primera mujer admitida en el programa de metalistería de la Bauhaus, cuyos diseños todavía comercializa la firma Alessi. Gertrud Arndt, a quien la universidad intentó disuadir de estudiar arquitectura pero que brilló como fotógrafa y diseñadora de alfombras, o Lucia Moholy, gran símbolo y quien tomó fotografías emblemáticas de los edificios de la Bauhaus, pero pasó su vida intentando recuperar los negativos que le fueron ocultados.

Además de Benita Otte, o Anni Albers, esposa de Josef Albers y alumna de Paul Klee, y otras artistas cuyos nombres prácticamente fueron olvidados y que representan las primeras luchas por la igualdad de género, mujeres que se negaron a seguir el camino marcado por la sociedad y sus familias.

Con más de 400 retratos fotográficos tomados entre 1919 y 1933, este libro ofrece una impresión visual de las artistas que formaron parte de la escuela de arte más progresista del siglo XX.