Asistente virtual

Aimaras crean una «asistente virtual» para luchar contra la violencia en Bolivia

Yolanda Salazar | El Alto (Bolivia) - 19 mayo, 2022

Una veintena de promotoras aimaras de Bolivia ayudan a otras mujeres a conocer sus derechos y salir del círculo de violencia machista con la creación de Felisa Yanapiri, una «asistente virtual» que incluye un botón de emergencia y contención emocional.

La aplicación ha sido desarrollada por veinticinco promotoras comunitarias de diferentes provincias del departament de La Paz, pertenecientes a la Organización de Mujeres Aymaras del Kollasuyo (OMAK), mediante el análisis de las diferentes necesidades de información de las mujeres sobre sus derechos y las normar que las protege de la violencia machista

La presidenta de OMAK, Andrea Flores, ha contado a Efe que aprendieron a usar herramientas digitales y decidieron desarrollar las temáticas de esta aplicación como un «sueño» para ayudar a otras mujeres al darse cuenta de que aprender a utilizar la tecnología a su favor era importante.

Manejar la tecnología, un desafío

La elección del nombre y del logotipo que representa a la aplicación ha sido llevada a cabo mediante concurso, en el que han decido que la imagen sea la de una típica cholita, las mujeres aimaras, con un sombrero bombín, una pollera o falda larga plisada, cargando un aguayo, tejido típico de colores y que se muestre con una gran sonrisa.

«Le hemos nombrado Felisa porque las promotoras comunitarias, que años atrás hemos sufrido violencia, somos muy felices apoyando a mujeres, nos sentimos muy felices cuando damos contención emocional o cuando una mujer está saliendo de la violencia, por eso Felisa», ha explicado a Efe Isabel Huchahuanca, promotora comunitaria.

Yanapiri, la asistente virtual

Huchahuanca, quien es de la provincia Aroma a unos 200 kilómetros de La Paz, ha explicado, además, que Yanapiri se debe a una palabra en el idioma aimara que significa «ayudar al otro», por lo que en general significa que están felices de ayudar otras personas.

«Es un desafío para nosotras manejar la tecnología para poder llegar a las comunidades, pero tenemos que aprender muy bien para enseñar a nuestras hermanas», ha comentado a Efe Lucrecia Huayhua, otra promotora comunitaria.

 La aplicación

La aplicación que es de descarga gratuita cuenta con cuatro áreas, la primera es de información sobre violencia machista, las normas que protegen a las mujeres y algunas situaciones que se consideran violentas como que obliguen a una mujer a mantener relaciones sexuales, aunque el hombre sea el esposo.

En la siguiente área está disponible una encuesta de 10 preguntas para evaluar si una mujer vive en un contexto de violencia, si es así, da la opción de hablar con alguien del equipo mulitidisciplinario de OMAK para la contención emocional, ha contado a Efe Francisca Poma, promotora comunitaria de la provincia Los Andes a unos 300 kilómetros de La Paz.

Luego hay un espacio donde se comparten algunos números, direcciones, mapas y datos de instancias a las que se puede llamar en caso de vivir violencia y en otro apartado dan una serie de consejos de seguridad para evitar contacto con el agresor.

De la misma manera se puede hablar con alguien sea un psicólogo, abogado o trabajador social de la OMAK si la mujer lo necesita y hay otro botón para enviar un mensaje de ayuda urgente a tres de los contactos elegidos previamente por la mujer, ha explicado Poma.

Por su parte Huayhua destacó que está aplicación sirva «para resguardar las vidas de muchas mujeres» aunque aún deben trabajar en el acceso de la app en las áreas rurales, ya que no todos cuentan con un celular.

Las historias

Las promotoras comunitarias son mujeres que salieron de relaciones violentas y que conocen de primera mano las necesidades de información y de ayuda cuando se vive en un entorno de ese tipo, pero también saben que se puede salir de esa situación y seguir adelante.

Es el caso de Huayhua, quien desde niña fue apartada de su familia en el área rural para trabajar en la ciudad de La Paz donde sufrió violencia física y psicológica por sus «patrones», luego se casó con un hombre que también la violentaba por muchos años.

En OMAK conoció sus derechos y a partir de ahí decidió romper esas «cadenas» para empezar a «valorarse» y ayudar a que otras mujeres también puedan lograrlo, es promotora hace 14 años.

De la misma manera Poma cuando conoció sobre la violencia psicológica y económica fue como si le sacaran una venda de los ojos para darse cuenta que ella vivía esas situaciones, por lo que agarró valor y dejó a su marido para salir adelante sola por sus hijos, pero también por ella.

Según datos de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia, en lo que va de este año se han registrado 30 feminicidios.

El Ejecutivo declaró el 2022 «Año de la Revolución Cultural para la Despatriarcalización por una Vida Libre de Violencia contra las Mujeres».