Arelis Uribe describe la huella del machismo en mujeres chilenas, mestizas y pobres

Cristina Bazán | Madrid - 25 septiembre, 2019

La realidad que viven mujeres mestizas y pobres de barrios chilenos se mezcla con la ficción dentro de «Quiltras», un libro de ocho cuentos escritos por la periodista chilena Arelis Uribe, para quien estos relatos representan «la herida universal del machismo y del patriarcado».

Después del éxito que ha tenido «Quiltras» en Chile, Uribe (Santiago de Chile, 1987) llega ahora a España de la mano de Tránsito Editorial, para reflexionar sobre cómo las violencias en los vínculos más cercanos, como el familiar o el educativo, influyen en la vida de las jóvenes, no solo en su país sino en todo el mundo. Situaciones de desigualdad que, asegura en una entrevista a Efeminista, ha vivido «muy de cerca».

«Es un libro que recopila situaciones que me han pasado, que le han pasado a mujeres que me rodean, como mi mamá, mis amigas, de cosas que leí y me robé de distintos lugares y esas experiencias están situadas en lugares que sí son reales», describe Uribe.

La escritora, que fue directora de comunicación del Observatorio Contra el Acoso Callejero en Chile,  entre 2016 y 2018, señala que es precisamente este tipo de acoso («el sexual callejero») el que más ha sufrido en su vida.

Las historias de «Quiltras»

«Quiltras», que en el argot chileno significa perra callejera o abandonada, engloba historias de amor adolescente y prohibido, desengaño, miedo y olvido que están marcadas por los estereotipos del supuesto rol que deben adoptar las mujeres y que las obliga a comportarse de determinadas maneras o a ocultarse del «qué dirán».

Una realidad que se invisibiliza aún más cuando suceden en lugares «donde nadie quiere mirar, donde nadie quiere vivir», como es el caso de las protagonistas de este libro.

«La primera voluntad era mostrar que existe un mundo, existe intimidad y existen historias vividas por mujeres en el que los hombres no tienen mucho rol que jugar y eso no significa que esas historias no puedan ser universales”, señala.

Uribe cuenta que el libro nació de una historia «desdibujada» de quién era ella y una de sus mejores amigas cuando estaban en el último año del colegio. «Me pareció que nuestra vida era un poco quiltra y decidí titular el cuento de esa manera».

Siguió escribiendo y se percató de que todos los cuentos del libro podían titularse de esa forma. «Todas las chicas que están retratadas ahí son un poco quiltras», agrega.

Arelis Uribe libro

Portada del libro «Quiltras», de Arelis Uribe. Foto: Tránsito Editorial.

«El libro representa la herida universal del machismo»

Uribe menciona que uno de sus objetivos era escribir un libro con un título plural en femenino «en un mundo que pluraliza el masculino».

«La filosofía política habla del hombre como la condición humana y quería escribir algo que se revelara a eso. Entonces sí, hay mucha intención y creo que puede representar a Latinoamérica, pero creo que representa una herida universal, que es la herida del machismo y del patriarcado”, añade.

El machismo -sostiene la escritora- puede generar «heridas de todo tipo» en la sociedad, desde influir en el autoestima de las niñas «que no son capaces de realizar cosas porque están viendo todo el tiempo que los hombres son quienes están en los puestos de toma de decisión o son alabados«, hasta más atroces.

«El machismo provoca muertes. En México matan a las mujeres para enviar mensajes políticos entre carteles, lo cual es muy doloroso», precisa.

Aunque no considera que su libro, que el próximo año se va a traducir al francés, es del todo un manifiesto, Uribe confiesa que sí tiene la intención de sensibilizar y «a partir de eso quizás generar un cambio». «No tengo soluciones, pero quiero poner en escena esa herida en su máximo esplendor».

El feminismo comienza a resignificar las cosas

La autora señala al feminismo como el motor que ha permitido comenzar a «resignificar las cosas». Pone como ejemplo los nuevos finales que tienen las películas infantiles. «Me parece muy interesante ver una película donde hay una mujer que quiere aspirar a puestos de toma de decisión».

«Eso es lo que veo en Chile. La mayor parte de las voceras y presidentas de los movimientos estudiantiles son mujeres, trans o lesbianas y eso me parece muy bello porque empieza a mostrar el género como un espacio de desdibujamiento de las identidades», destaca.

«Me parece -explica- que vamos de lo macro a lo micro, que en la medida en que se muestre que se puede hacer la revolución en el cuerpo, quizás podamos hacer la revolución en el colectivo».

La escritora confiesa que el feminismo le «arruinó la vida», pues le ha permitido darse cuenta de que hay cosas que le pasaron porque ella lo permitió.

«Me da rabia porque yo no entendía que el límite podía ser puesto antes. Pero también me da esperanza porque se aprende y las cosas que pasaron en el pasado tengo fe que no se van a repetir en el futuro«, dice.

«Vivimos en un sistema patriarcal entonces hay heridas nuevas y siempre estamos aprendiendo. Pero a la vez no hay nada más hermoso en mi vida que haber militado en el feminismo en Chile. Me regaló a mis mejores amigas, amores, me regaló este libro y la oportunidad de estar aquí», añade.

También sostiene que el feminismo «permeó» en su escritura. «Empecé a escribir columnas feministas desenfrenadas, escritas desde el dolor y desde la indignación, pero también despertó mucho de esta sensibilidad que está puesta en Quiltras», concluye.