Mujer utiliza una app menstrual. EFE/Laura de Grado Alonso
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Apps menstruales y redes sociales, la nueva frontera del control del aborto en EE.UU.
Tras la eliminación en 2022 de la protección constitucional al aborto en Estados Unidos, las redes sociales y las apps menstruales se han convertido en un potencial peligro para las mujeres que quieren interrumpir sus embarazos, ya que los datos sobre el ciclo menstrual o los mensajes privados podrían ser usados para controlar su vida reproductiva en un país donde doce estados prohíben el aborto por completo y otros veintinueve lo restringen.
"Estamos viendo que muchas de estas apps, y los líderes que las manejan, están básicamente a favor de prácticas autoritarias. Eso significa que la información de las personas que utilizan estas aplicaciones podría ser expuesta", alerta la directora de Género, Sexualidad e Identidad de Amnistía Internacional en Estados Unidos, Karla Gonzales-García, durante una entrevista con Efeminista.
"Después de la caída de Roe estamos viendo una escalada sin precedentes. La situación está avanzando rápidamente, y no solo afecta al aborto, sino a cómo se accede a él", continúa.
41 estados tienen restricciones sobre el aborto
Estados Unidos ha pasado, en apenas tres años, de ser un referente de derechos reproductivos a enfrentar un retroceso significativo en las garantías sobre el aborto. En junio de 2022, el Tribunal Supremo revocó la histórica sentencia Roe versus Wade, que durante 50 años garantizó el derecho constitucional al aborto.
Actualmente, según explica la experta de Amnistía Internacional, 41 estados tienen algún tipo de restricción sobre el aborto. De ellos, doce han prohibido completamente la interrupción del embarazo y otros veintinueve estados aplican restricciones basadas en la etapa de gestación: siete estados prohíben el aborto a las dieciocho semanas de gestación o antes, mientras que en veintidós estados la prohibición aplica en algún momento después de las dieciocho semanas. Solo nueve estados, junto con el Distrito de Columbia, carecen de restricciones.
El mapa se traduce en mujeres obligadas a viajar cientos de kilómetros, costear hoteles y vuelos, sortear redes de desinformación y, en algunos casos, enfrentar la vigilancia de sus propios vecinos o familiares, explica Gonzales-García.
Al mismo tiempo, legisladores estatales tratan de impulsar medidas para investigar fármacos como la mifepristona, que se utiliza para realizar un medicado.
El negocio de los datos menstruales
En medio de esta crisis, los datos que registran las usuarias en aplicaciones de seguimiento menstrual se vuelven un activo extremadamente valioso.
Un estudio publicado en junio de 2025 por el Minderoo Centre for Technology and Democracy de la Universidad de Cambridge, bajo el título The High Stakes of Tracking Menstruation, concluye que las aplicaciones de seguimiento menstrual se han convertido en una "mina de oro" para anunciantes, pero también en un riesgo para la seguridad de las mujeres.
Según el informe, estos servicios recopilan información que va mucho más allá de las fechas del ciclo o la ovulación, y que incluyen hábitos de ejercicio, alimentación, el estado emocional o el uso de anticonceptivos. Dado que los modelos de negocio de estas empresas se basan en vender los datos de las usuarias, o en vender conocimientos derivados de ellos, se alienta a las usuarias a registrar una amplia gama de indicadores, mucho más allá de la simple información del ciclo.
Y advierte que, en manos equivocadas, esta información podría limitar el acceso al aborto, generar discriminación laboral o incluso acoso digital.
El estudio subraya que, en Estados Unidos, los datos de seguimiento menstrual no se consideran necesariamente información médica y se regulan únicamente como parte de dispositivos de bienestar general, sin protecciones especiales. En contraste, en Reino Unido y la Unión Europea, estos datos se clasifican como "categoría especial", al igual que la información genética, y cuentan con mayores salvaguardas legales.
Las aplicaciones de seguimiento del ciclo se han posicionado como en un sector en rápida expansión dentro del mercado femtech, con previsiones de superar los 60 mil millones de dólares en 2027, según recoge el texto. Ya en 2024, las descargas globales de las tres apps más populares, Clue, Flo y Period Tracker, superaban los 250 millones.
Vulnerabilidad en contextos hostiles hacia los derechos reproductivos
Por su parte, la organización Privacy International, con su informe No Body's Business But Mine: Vol 2, publicado en mayo de 2025, alerta sobre el riesgo concreto de que los datos de estas aplicaciones sean utilizados como evidencia en investigaciones legales.
Aunque algunas aplicaciones han mejorado sus opciones de privacidad, muchas almacenan información en servidores de terceros, lo que aumenta la vulnerabilidad en contextos hostiles hacia los derechos reproductivos. La investigación detectó que gran parte de estos datos se envía a terceros principalmente con fines publicitarios o de funcionalidad.
En jurisdicciones donde el aborto está prohibido o limitado, la información recopilada por estas aplicaciones podría entregarse a las autoridades para investigaciones legales, exponiendo a las usuarias a violaciones de su derecho a la privacidad y a la salud. Incluso datos aparentemente triviales, como semanas sin registrar un periodo, podrían interpretarse como un embarazo interrumpido o un intento de aborto.
"La situación está escalando"
"No tenemos todavía una investigación fidedigna que confirme que esto está pasando, pero la situación está escalando y existe la posibilidad de que suceda", advierte la directora de Género, Sexualidad e Identidad de Amnistía Internacional en Estados Unidos.
"Lo que estamos observando es que muchas de estas apps, y los líderes que los manejan, están básicamente a favor de prácticas autoritarias", explica. "Eso significa que la información de personas que utilizan estas aplicaciones para seguir su menstruación, ya sea para controlar el ciclo, planificar un embarazo o simplemente por salud durante la perimenopausia, podría ser expuesta. Muchas de estas compañías no respetan las normas internacionales de derechos humanos sobre privacidad", añade.
Las redes sociales "prohíben y censuran" la información sobre el aborto
Gonzales-García explica que esta amenaza no es nueva, y que la criminalización de personas embarazadas que quieren abortar ha aumentado en los últimos años.
Recuerda que las redes sociales ya "prohíben y censuran cualquier tipo de información sobre el aborto". En su informe Obstacles to Autonomy: Post-Roe Removal of Abortion Information Online, Amnistía Internacional documenta cómo, desde la revocación de Roe v. Wade en 2022, plataformas como Facebook, Instagram y TikTok han eliminado contenidos relacionados con el aborto sin ofrecer ninguna explicación, lo que dificulta el acceso a información de salud reproductiva.
En 2021 en Nebraska, Facebook entregó los datos de usuario de una madre y su hija que enfrentaban cargos penales por presuntamente haber realizado un aborto ilegal. La adolescente estaba embarazada de más de 20 semanas, y en ese estado los abortos están prohibidos después de esa etapa. Los mensajes privados entre madre e hija sobre cómo obtener pastillas abortivas se convirtieron en pruebas legales y la joven fue procesada.