EFE/EPA/RUNGROJ YONGRIT
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AI: El Estado tailandés usa 'Pegasus' para vigilar y acosar a mujeres y activistas LGBTI+
En un giro preocupante, el avance tecnológico se ha convertido en un arma de persecución en Tailandia. Según el último informe de Amnistía Internacional, titulado Being Ourselves is Too Dangerous, las mujeres y activistas LGBTI+ están siendo objetivo de una creciente ola de ataques digitales respaldados por el Estado, que buscan silenciarles y coartar sus derechos, además de que están siendo vigiladas mediante el software espía Pegasus.
El informe, publicado este 16 de mayo, revela cómo estas personas son sometidas a un torrente de ataques en línea y violencia digital, caracterizados por un lenguaje misógino, homofóbico y transfóbico, así como contenido sexua, con el objetivo de intimidar y desacreditar su activismo.
"Desde hace tiempo, Tailandia viene autoproclamándose paladín de la igualdad de género, pero la realidad es que las mujeres y los activistas LGBTI continúan enfrentando una grave violencia de género facilitada por la tecnología", señala el investigador de Amnistía Internacional sobre Tailandia, Chanatip Tatiyakaroonwong.
El informe se basa en entrevistas con cuarenta mujeres y personas LGBTI+, muchas de ellas activistas jóvenes y residentes en las provincias del sur del país, y revela cómo agentes estatales y otros actores han recurrido a tácticas de vigilancia digital selectiva, a través de software espía, como Pegasus, para acosar y atemorizar a estas comunidades.
Ataques a activistas con Pegasus
En concreto, AI entrevistó a nueve de las quince activistas que se ha confirmado que, en 2020 y 2021, fueron objeto del ataque de Pegasus, un software espía altamente invasivo desarrollado por la empresa de cibertecnología israelí NSO Group.
Una de estas activistas es Niraphorn Onnkhaow, estudiante universitaria de 22 años y una de las organizadoras del Frente Unido de Thammasat y Manifestación, grupo de protesta juvenil en favor de la democracia. En 2021 recibió un correo electrónico de Apple donde se le avisaba de que "su iPhone podría estar siendo blanco de ataques de agentes patrocinados por el Estado".
"Me sentí muy impactada y aterrorizada cuando supe que me habían atacado. Ya he intentado reducir mis riesgos ocupándome únicamente de actividades que no se desarrollan en primer plano [...] Mantenerme en segundo plano no me protegió", contó a AI la joven cuyo teléfono fue infectado hasta en catorce ocasiones con el software espía Pegasus.
Además, Patcharadanai Rawangsub, un activista en favor de la democracia y defensor de los derechos humanos que se identifica como gay, expresó a la organización su preocupación por las consecuencias potencialmente devastadoras de la vigilancia digital selectiva en su vida. Su temor a ir a la cárcel y a las condiciones de las prisiones tailandesas dan una idea de los riesgos adicionales que enfrentan las personas LGBTI+ en un contexto de represión estatal.
"Ir a la cárcel es mi peor pesadilla. Para los gays y las mujeres trans, las cárceles tailandesas pueden ser brutales, pues lo más probable es que te acosen y ataquen sexualmente y te discriminen", relató a AI.
Campañas de acoso en línea
Además del uso de software espía, el informe destaca la presencia de campañas de acoso en línea, que van desde la difusión de información personal hasta la desinformación y el discurso de odio. Estas prácticas tienen como objetivo desacreditar a las personas activistas y socavar su legitimidad en la sociedad.
El texto señala que el impacto de esta violencia digital va más allá de lo virtual, afectando la salud mental y el bienestar de las personas activistas, quienes se ven obligadas a autocensurarse y, en algunos casos, abandonar por completo su activismo.
"Muchas mujeres y personas LGBTI defensoras de los derechos humanos se sienten aisladas porque cuando sufren violencia de género online encuentran muy poco apoyo [...] Una vez hecho el daño, no hay forma de repararlo. A menudo a mucha gente sólo le queda una opción: retirarse en silencio y abandonar el activismo", ha relatado a AI la destacada defensora de los derechos humanos Angkhana Neelapaijit, víctima de campañas de desprestigio.
El impacto colectivo de la violencia digital en Tailandia
Además de estas voces individuales, el informe también destaca el impacto colectivo de la violencia de género facilitada por la tecnología en las comunidades de mujeres y personas LGBTIQ+ defensoras de los derechos humanos en Tailandia. La investigación revela cómo estas formas de violencia digital no solo afectan a individuos, sino que también generan un clima de miedo y desconfianza que puede disuadir a otras personas de participar en el activismo.
Globalmente más de la mitad de las mujeres y las niñas han sufrido abusos y acoso online. Esto afecta de forma desproporcionada a las que están más marginalizadas por su orientación sexual, su identidad o expresión de género y sus características sexuales, y otras formas de discriminación.
Ante estas revelaciones, Amnistía Internacional ha hecho un llamado al gobierno tailandés para que investigue de manera exhaustiva todos los casos de violencia digital y garantice la protección de las personas activistas.
Asimismo, insta a NSO Group y otras empresas a cesar la venta y el uso de software espía invasivo, y a proporcionar un resarcimiento adecuado a las víctimas. Las recomendaciones incluyen llevar a cabo investigaciones independientes, proporcionar recursos efectivos a las víctimas, prohibir el uso de software espía altamente invasivo y crear un espacio seguro para la sociedad civil.