Acción Comadres: Este sistema que antes era de impunidad ahora es de consentimiento

De izquierda a derecha: Victoria Rosell, Zinnia Quiros, Piluca Baselca, Cristina Fallarás, Carla Vall, Marisa Kohan y María Botto. EFE/Ane Amondarain

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Acción Comadres: El sistema judicial que antes era de impunidad ahora es de consentimiento

Ane Amondarain | Madrid - 26 febrero, 2024

“Sin que nos narremos es muy difícil que el resto se vea reflejada”, declara la periodista y escritora Cristina Fallarás nada más salir a escena en la última sesión de Acción Comadres, que gira en torno al consentimiento en las relaciones sexuales.

La conquista de derechos en materia de libertad sexual fruto de la Ley del sólo sí es sí, la naturalización de la violencia sexual hasta hace no mucho tiempo y los espacios que aún quedan por conquistar han sido los temas que han vertebrado una “charla” entre reconocidas feministas de diferentes ámbitos celebrada en la madrileña Sala Mirador.

En ella han participado la que fuera la delegada del Gobierno para la Violencia de Género en la anterior legislatura Victoria Rosell, la consultora y experta en género y violencias machistas Marisa Kohan, la abogada y criminalista en violencia de género Carla Vall y Cristina Fallarás.

En una entrevista con Efeminista, Fallarás señala que "últimamente el feminismo peca mucho de teorizar".

Ante ello, "Acción Comadres surge de un grupo feministas que nos dimos cuenta de que al narrar nuestra intimidad, en lugar de teorizar, todas nos veíamos reconocidas en la intimidad de la otra. Y al calor del Me Too, del Cuéntalo y de los movimientos testimoniales nos percatamos de que estábamos muy poco narradas en lo ficcional. Siempre nos han narrado los hombres".

"Pero hay otra manera muy importante de narrarse, que es salir a contarnos, ocupar los espacios ficcionales como el teatro, pero también el cine, la literatura y narrarnos y contarnos para que otras se sientan identificadas", añade.

Historias personales en torno al consentimiento

La consultora Marisa Kohan, la primera en abrir la charla, cita el documental 'No estás sola. La lucha contra La Manada' (Netflix), en donde se recogen los fallos del sistema judicial, para dar muestra de cómo se ha avanzado durante estos ocho años en el abordaje de la violencia sexual y el consentimiento en España hasta llegar a la sentencia condenatoria de Dani Álves.

El futbolista ha sido condenado a 4,5 años de prisión por la violación a una joven en el baño de un reservado. En la sentencia, la Audiencia de Barcelona expresa que "para la existencia de agresión sexual no es preciso que se produzcan lesiones físicas, ni que conste una heroica oposición de la víctima a mantener relaciones sexuales".

Sin embargo, esto contrasta con el relato que un amigo de su padre le contó a Kohan cuando ésta apenas tenía 9 o 10 años: “Cuando una dama dice 'no' a un hombre, está diciendo 'tal vez'; cuando dice 'tal vez', está diciendo 'sí', y cuando dice 'sí', no es una dama”.

Kohan creció, como muchas mujeres de su edad, con la idea de que si decías que sí a un hombre, entonces te convertías directamente en una "puta". No se podía decir 'sí', no existía el consentimiento.

No obstante, a pesar de celebrar la sentencia a Dani Álves y la Ley del sólo sí es sí, apunta que para avanzar en el consentimiento es imprescindible que también se consideren los abusos sexuales a menores, que finalmente quedaron fuera de la ley.

 "Aunque estén fuera de la ley su credibilidad no debe estarlo”, reivindica.

"Este sistema judicial que era de impunidad ahora es de consentimiento"

Por su parte, la magistrada y política Victoria Rosell declara que hasta ahora "el sistema judicial no ha creído a las mujeres, ha sido de impunidad, y la impunidad no son fallos del sistema, es el sistema”.

Según datos que cita del Ministerio del Interior y del Consejo General de Poder Judicial, en 2019, cuando aún no había entrado en vigor la Ley del sólo sí es sí, el 92 % de las agresiones sexuales a mujeres mayores de 16 años no se denunciaron. De los 17.000 casos (8 %) que sí se denunciaron, se condenaron menos de 4.000. Y el 55 % a penas de menos de 2 años.

Rosell explica que hay una gran contradicción porque "quienes piden penas más altas son quienes defienden a los agresores y quienes están en contra de las leyes que cuidan el camino y no el final del proceso".

En este sentido, pone en valor que gracias a la ley de libertad sexual se busque proteger a las víctimas con centros de atención 24 horas, ayuda psicológica y asistencia jurídica gratuita, así como con la especialización de los operadores jurídicos y de todos los profesionales que las atienden.

"Este sistema que era de impunidad ahora es de consentimiento. Por eso decimos que se acabó, que este país ya es otro", expresa Rosell.

Hermana, yo sí te creo

Para la abogada y criminalista Carla Vall, quien lleva años acompañando a víctimas de violencia machista, en una situación de abusos "el problema no son las pruebas, sino si nos queremos creer las pruebas".

"Este es un sistema de impunidad judicial y también social. Ahora que tenemos a mucha gente preocupada por la presunción de inocencia. Pero, en realidad, están preocupados por la presunción de impunidad", denuncia.

Fruto de esa cultura, con la que la Ley del sólo sí es sí pretende acabar, Vall asegura que aunque muchos agresores no se acuerden de todo lo que han hecho a sus víctimas, éstas nunca lo olvidarán. Y recalca que el sexo es lo contrario a la violencia sexual.

Fallarás cierra la charla señalando que la idea misma de consentimiento supone romper con el relato masculino impuesto durante años porque ahora las mujeres tienen voz, son escuchadas. "Y por eso aparecen nuevas teorías que ponen en duda que nosotras sepamos lo que es el consentimiento. Esto es peligrosísimo", concluye.

El colectivo Acción Comadres está compuesto por Lydia Aguirre, Violeta Assiego, Piluca Baselga, Cristina Fallarás, Marisa Kohan, Karmele Marchante, Zinnia Quirós y Amparo Sánchez. La dirección corre a cargo María Botto.

Todo el dinero recaudado con las entradas está destinado a la sostenibilidad del colectivo y a que éste llegue a otros puntos de España.