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Twitter es la red social en donde se detectan la mayoría de los ataques. Foto: referencial

La violencia política hacia las ecuatorianas aumenta en redes sociales

Cristina Bazán | Guayaquil - 26 agosto, 2020

Más de 18.000 agresiones en redes sociales han recibido 55 mujeres políticas nacionales y locales en Ecuador durante el mes de julio, una alarmante cifra que va en aumento conforme se acercan las elecciones presidenciales de 2021.

Mensajes descalificadores, memes, insultos, críticas por su aspecto físico y cuestionamientos sobre su capacidad son algunas de las agresiones más comunes que son enviadas a las políticas incluso mediante Whatsapp.

«Es una violencia que está presente, que se da por medio de mensajes que pueden ser muy cotidianos, que se los considera como normales porque producen risa, pero que encierran realmente una agresión en contra de la mujer», cuenta a Efeminista Mónica Banegas, directora de la Fundación Haciendo Ecuador y líder del proyecto.

Banegas asegura que la violencia política a las funcionarias desincentiva que más mujeres se decidan a participar en procesos de elección popular, lo que a su vez genera un «obstáculo para el fortalecimiento de sociedades igualitarias y no discriminatorias».

Las cifras de la violencia

Desde el inicio de la pandemia, el observatorio de violencia política ha registrado más de 40.000 agresiones hacia mujeres que ejercen cargos públicos en Ecuador. Twitter es la red social en donde se detectan la mayoría de los ataques.

«Estas agresiones aumentan a medida que el confinamiento avanzó. Como la participación se trasladó a un entorno virtual, la gente utilizó más las redes para profundizar el desprestigio en general a la política, pero, en el caso de las mujeres, las desprestigiaron por el hecho de ser mujeres«, precisa Banegas.

El observatorio divide las agresiones en 4 estereotipos. El primero, que enfatiza el papel de madres y los aspectos de la vida privada de las mujeres. El segundo, que explica las carreras políticas, los logros y los méritos de las mujeres por su relación con hombres poderosos o influyentes. El tercero, que alude a la falta de control, racionalidad e inteligencia emocional de las mujeres. Y el cuarto, que enfatiza la importancia de la apariencia física y la vestimenta.

La medición se hace diariamente tras las publicaciones que hacen las políticas en redes. «No hay que confundir el debate político entre ciudadanos y la libre opinión que tengan sobre los políticos, sean hombres o mujeres. Nosotros lo que monitoreamos y rechazamos es cuando estas agresiones se hacen por el hecho de ser mujeres«, señala.

El estereotipo más encontrado es el que alude a la falta de inteligencia emocional de las mujeres. «Cuando en el barrio alguien se entera de que un hombre va a ser candidato se pregunta por el partido, pero si la candidata es mujer se cuestiona su preparación».

La amenaza electoral

Banegas cree que el aumento de esta violencia también se ha generado por la cercanía con las elecciones presidenciales y legislativas, que está previsto que se realicen en febrero de 2021.

«Nosotros estamos preocupados porque justamente la campaña electoral es el caldo de cultivo para que se profundice la violencia en contra de las mujeres. Sabemos que lamentablemente tenemos una democracia débil donde el debate político no es bueno. No se debaten propuestas, se debaten actitudes», menciona.

La directora de Haciendo Ecuador también destaca que de los 19 binomios presidenciales que se conocen hasta ahora, solo dos incluyen a mujeres. «Y nos preocupa que, para no dividir las posturas, ya se habla de que varios binomios van a sacrificarse y uno de ellos es el de una mujer». «Los liderazgos masculinos deciden sobre las mujeres».

Señala además que, aunque Ecuador es considerado uno de los pioneros en leyes paritarias en la región, esto es un tema de educación. «Hay algunos obstáculos que aún debemos superar, como creer que las mujeres no deben votar por mujeres o que somos competencia. Hay que hacer un llamado a la sororidad». 

Banegas espera que con estas cifras se empiece a generar concienciación y disminuyan las agresiones hacia las mujeres políticas. «Vivimos en una sociedad machista. Tenemos una estructura totalmente patriarcal, seguimos desempeñando roles de género desde la casa y eso se reproduce en la política», concluye.