La violencia de género origina daños en el cerebro de las víctimas, según un estudio

Una doctora señala el cerebro de una paciente en una fotografía de archivo. EFE/Alejandro García

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La violencia de género origina daños en el cerebro de las víctimas, según un estudio

EFE | Sevilla - 25 noviembre, 2024

Las mujeres que sufren violencia de género de forma continuada llegan a perder parte de la función de la materia blanca, la zona de cerebro que contiene fibras nerviosas que son extensiones de las células nerviosas (neuronas) y provocan que sean menos voluminosos, según un estudio de la profesora titular de Fisiología de la Universidad de Sevilla, Susana Gaytán.

En el trabajo titulado Así cambia el cerebro de las víctimas de la violencia de género, se analiza cómo afectan al cerebro las agresiones físicas y psicológicas continuadas propias de la violencia de género, ya que el cerebro experimenta daños neuronales detectables.

Gaytan ha indicado que también se ha comprobado que los cerebros de las mujeres víctimas de malos tratos son menos voluminosos y la exposición a la violencia hace que se reduzca la profundidad de los pliegues y surcos del cerebro, que al aumentar su área total permiten la presencia de un mayor número de neuronas.

Además, algunas mujeres que sufren violencia de género en el marco familiar muestran daños en áreas corticales concretas relacionadas con el cerebro social (la capacidad de los humanos para construir relaciones con otras personas), y lo mismo ocurre con las estructuras relacionadas con el procesamiento de la información.

Lesiones que afectan al comportamiento y toma de decisiones

Ha señalado que, según una primera una investigación de 2016, las mujeres víctimas de violencia de género sufren lesiones que afectan al comportamiento y la toma de decisiones como la amígdala, la corteza prefrontal, el hipotálamo y el hipocampo, y eso puede mermar su capacidad de planificar, organizar, resolver problemas, tomar decisiones, mantener la atención y adaptarse al entorno.

Por otro lado, ha destacado que el sistema nervioso es el garante del comportamiento en grupo y las habilidades sociales, y algunas afectadas "muestran daños en áreas corticales concretas relacionadas con el cerebro social".

Entre otros aspectos, se ven afectadas las regiones que permiten manejar las interpretaciones que, constantemente, se hacen "sobre las conductas e intenciones propias o ajenas".

Afectaciones en el estado anímico

Estos hallazgos han puesto de relieve lo compleja que es la interrelación entre la violencia y la estructura del cerebro de las víctimas, y, en paralelo, el estrés que genera sufrir agresión sistemática afecta a los niveles de sustancias claves para la regulación del estado de ánimo y las emociones, como la serotonina, el cortisol o la dopamina, según el estudio.

La alteración de la química del cerebro puede ser la razón del desarrollo de trastornos depresivos, de ansiedad y otros problemas emocionales habituales en estos casos, ha indicado Gaytán.

No obstante, la fisióloga ha matizado que los daños "no tienen por qué ser daños permanentes", ya que, aunque la violencia puede modificar profundamente el cerebro, afectando áreas cruciales relacionadas con la memoria, el control emocional o la respuesta al estrés, "la mente tiene una notable capacidad para sanar, y con el tratamiento adecuado, las víctimas pueden recuperar su calidad de vida".