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Fotografía referencial. Una mujer camina por la calle de Nueva Delhi de la mano de un niño. EFE/Indira Guerrero

La violación dentro del matrimonio, un crimen permitido en la India

Indira Guerrero | Nueva Delhi - 9 mayo, 2022

En la India el sexo en contra de la voluntad de una mujer es violación, «excepto si es con el marido». La excepción escrita en su Código Penal, que data de 1860, mantiene el consentimiento sexual como un permiso irrevocable entregado tras el matrimonio, una licencia que varias mujeres tratan de revocar.

Mi marido «disfrutaba del sexo por odio (…) Aunque yo gritara pidiendo ayuda, mi derecho a decidir se disolvía porque era mi pareja, el consentimiento aparentemente ya había sido entregado, en cualquier momento, en cualquier lugar», escribió una mujer en un testimonio anónimo recibido por Chitra Awashi.

Awasthi, presidenta de la organización RIT Foundation, presentó en 2015 una petición ante los tribunales de la India para enmendar la excepción del artículo 375 del Código Penal que da inmunidad al marido para tener relaciones sexuales con su esposa, aunque sea sin consentimiento, siempre que esta tenga más de 18 años.

La India es uno de los 36 países que sigue sin criminalizar la violación conyugal y la lucha se tropieza con la mentalidad de una sociedad que todavía suprime la voz y la determinación de la mujer.

«Las mujeres no solo son violadas, sino que además tienen que luchar para probar que son violadas», continúa el testimonio enviado a la organización de Awashi, que la anónima mujer concluye con la peor parte: «La falta de oportunidades para escapar» del violador.

El poder de la conciencia pública en India

El caso contra el artículo 375 del Código Penal lleva más de seis años en una sala de la Corte Superior de Delhi, rodeado de un debate feroz entre los litigantes y la indiferencia de una sociedad que todavía tiene problemas para entregar plenos poderes a la mujer.

Awashi está dispuesta a llevar la pelea hasta el Tribunal Supremo, pero para la activista la verdadera cruzada no es solo cambiar la norma de más de 150 años, sino «cambiar la mentalidad».

Identificar a todos los hombres o esposos como criminales no es el camino correcto, insiste Awashi, que repite vehementemente en que el problema recae en un sistema social que no concibe el abuso de un marido sobre su esposa como violación.

«Cuando un hombre viola a una mujer, la ley está ahí, la dignidad de la mujer está ahí, los derechos están ahí, pero con su propia esposa, (la sociedad piensa que) ella es suya, ya tuvo sexo con ella muchas veces, (para la sociedad) no es un crimen», explica en una entrevista con Efe.

«No equiparan violación con violación marital, es una mentalidad», resume Awashi.

Ni siquiera la mujer entiende que algo está mal aunque sepa que hace algo en contra de su voluntad, «ellas no lo habían pensando hasta ahora, ellas piensan: ‘odio esto pero tengo que hacerlo porque soy la esposa'», dice Awashi.

La crueldad de la violación dentro del matrimonio

Los datos oficiales del informe de criminalidad de la Oficina Nacional de Registros de Delitos (NCRB) sugieren que en términos de violencia sexual, en la India una mujer tiene 17 veces más probabilidades de enfrentar violencia sexual por parte de su esposo que de cualquier otra persona.

El dato es apenas una idea de la vulnerable situación de una mujer en su propia casa, dado que la mayoría de los crímenes no se reportan, y algunos casos, como la violación conyugal, ni siquiera se consideran delito.

Aún así, uno de cada tres crímenes contra la mujer en la India en 2019, de un total de 405.861, se han registrado por las autoridades como «crueldad ejercida por el marido, o la familia del marido», según el NCRB.

La Encuesta Nacional de Familia 2015-16 recogió por primera vez datos de violencia cometida por el esposo, según esto el 52 % de las mujeres y el 42 % de los hombres creen que está justificado que un esposo golpee a su esposa bajo unas siete circunstancias especificadas.

Estos motivos serían: salir sin el permiso de su marido, descuidar la casa o los niños, pelear con su esposo, negarse a tener relaciones sexuales con él, no cocinar bien, la sospecha de que ella le es infiel, o faltar al respeto al hombre, enumera el reporte.

«Es importante notar que mientras una mujer soltera puede actuar legalmente contra un hombre por abuso sexual, una mujer casada no», subraya a Efe la académica e investigadora Ranjana Kumari, otra de las grandes activistas en favor la penalización de la violación marital.

«Hasta que la violación marital se declare explícitamente como delito, esta se seguirá perdonando», concluye.